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El papá de Orestes Giuliano

Ha pasado un tiempo y cuando pasa un tiempo, medio que cuesta retomar el hilo. Se hace difícil recordar desde el usuario y la clave para entrar al blog, hasta los pendientes de las búsquedas y de los encuentros.

Búsquedas hay pendientes un montón, porque con cada paso que uno da para adelante se hace más difícil avanzar la cuesta arriba y  porque, al mismo tiempo, los hallazgos son cada vez menos frecuentes.

Pero para dar y darme algo de aliento nuevo, aquí tengo un hallazgo, algo viejo, para compartir. Uno que por esas cosas de la vida cotidiana había quedado para mejor oportunidad de publicar, la cual recién hoy se digna hacerse presente.

Aquí va.

De los cuatro hijos recordados de Gio Battista Giuliano, el primero nacido fue Chiafredo -Chaferlín- Giuliano.

Para que los familiares lectores se ubiquen en el árbol, estamos hablando del que fuera padre de Orestes Giuliano y abuelo del Flaco Orestín, éste último un primo que cualquiera quisiera tener de primo, con una hija que es fiel reflejo de su papá, con una sonrisa amplia, dulce y serena la cual todavía no logramos determinar de cuál de los ancestros han heredado.



Digresión superada, continuamos diciendo que, como de documentos no disponemos, del nacimiento de Chaferlín lo único que sabíamos con relativa seguridad es que habría sido el primogénito de mi bisabuelo en su matrimonio con su primera esposa, Maria Giuliano. En cuanto al año aproximado de nacimiento no teníamos idea, hasta que nos encontramos en Geneanet con un trocito del árbol genealógico correspondiente a la familia de Raúl Bertone.

En este árbol aparece Lucía Bertone, esposa de Chaferlin.

Al margen -aviso que se viene otra digresión...-, produce una emoción rara cuando uno encuentra en el árbol de otro a sus antepasados. Es como que uno se pone contento pero al mismo tiempo toma contacto con una realidad impactante cual es, darse cuenta de que los antepasados de uno no son sólo de uno. Esto que parece obvio parece también no serlo tanto. En la gente produce reacciones de lo más diversas que van desde el que ante el encuentro está convencido de que ha ganado un pelotón de primos en barata, hasta el que siente que alguien está haciendo uso indebido de sus antepasados al ponerlos en un árbol ajeno.

Como sea, en este árbol de Raúl Bertone aparece Chaferlín con Lucía y todos sus hijos. Y un dato: el año estimado de su nacimiento. 1879. Para evitar una nueva ruptura del hilo en este relato, otro día les cuento las vicisitudes que padeció Raúl cuando, en nuestro primeros intentos de incorporarlo al árbol en Geni, terminamos sumándolo como la propia Lucía, a la que no podíamos luego hacer figurar como fallecida en la medida que Raúl había aceptado la invitación como si fuera ella y con una dirección de correo electrónico impropia para un difunto.

Gajes del oficio de aprender a usar programas genealógicos sin enfadarse con la familia y sin hacer que los ancestros se enfaden con uno.

Siguiendo el relato, o intentándolo, es increíble como, cuando al fin se encuentra un dato, automáticamente se dispara la maquinaria y uno empieza a ensamblar ese dato con otros datos que tiene en la cabeza -o en los papeles. Leyendo 1879 recordé que ese había sido el año en que a Gio Battista, el papá de Chaferlín, le habían expedido el certificato di buona condotta en Villafranca Piemonte, fechado en el mes de setiembre de ese año.
Con lo cual, si daba por cierta la información consignada en la planilla censal correspondiente al Primer Censo de la Provincia de Santa Fe del año 1887 (en el que Chaferlín aparece como nacido en Santa Fé, Argentina, y con 8 años), estaba semi confirmando dos cosas: por un lado, que era de nacionalidad argentina y no italiana, como parte de la familia aún supone y, segundo, que no encontrándolo nacido en el Pueblo de Montes de Oca (al menos no encontrándolo entre los Bautismos de la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced), tenía que haber nacido en alguna parte del trayecto de la familia ya desembarcada en la Provincia y nuestro Pueblo.

A partir de ahí, todo fue cuestión de afinar el ojo (o la lupa) y empezar a sumar. Nótese que nada nos resulta fácil y nótese que en el citado censo la familia aparece censada bajo el apellido Julian. Bajo qué apellido y dónde aparecería registrado, entonces, el nacimiento de Chaferlín?

Para estas circunstancias, nada mejor que un mapa, y nada mejor que algo de conocimiento histórico para poder reconstruir el derrotero de los antepasados. En el caso, desde el desembarco hasta Colonia Caracciolo. Ayuda de Dios mediante, y de esta gente que trabaja para Family Search como voluntarios, digitalizando e indexando libros y registros en todo el mundo, dimos -al menos creemos tener buenas razones para considerar que de él se trata- con el bautizo de Chaferlín, documento que ahora compartimos con la familia.


Para todos, entonces, nada más contarles que Chaferlín fue bautizado en la Capilla de San Francisco de la Concepción, Distrito de Totoras, un 20 de enero del año 1880, figurando como fecha de nacimiento el 3 de diciembre del año 1879.

Por tanto, no podemos menos que imaginar a Maria Giuliano, en alta mar, con su panza de más de 6 meses, cercana a dar a luz ni bien desembarcara en suelo argentino.

Mis respetos a María: yo no sé si hubiera sido capaz de hacer lo que vos.

Los Giuliano que vinieron de Cavour


Sí, también tenemos Giuliano procedentes de Cavour que, luego de un tiempo en Colonia Caracciolo, como vecinos de mi bisabuelo Bautista y su familia, terminaron instalándose en Corral de Bustos y siendo identificados como corresponde: ahora, para nosotros, son los Giuliano de Corral de Bustos.
Estos Giuliano descienden del Sebastiano Giuliano que nos presenta Tito, como descendiente del Alfredo Giuliano en su rama:
"Allá en la lejana Italia; en Cavour, localidad cercana a Turín, en la región de Piamonte, entre los Alpes, el Ticino y los Apeninos; nace, el 25 de mayo de 1872, Alfredo, el hijo mayor del matrimonio formado por Magdalena Cogno y Sebastián Giuliano. Allá tambien vienen al mundo Caterine y Giovanni. Esta familia así formada emprende la aventura del Nuevo Mundo el 6 de octubre de 1883, parten con pasaporte que no especifica país de destino, simplemente América. La familia se instala por poco tiempo en la zona de Totoras, para trasladarse luego a la Estancia "Las Chilcas". En la década del noventa se arraigan definitivamente en Colonia Progreso. A la familia Italiana se suman dos hijos argentinos: Bautista y Miguel. En 1890 Alfredo se separa de su padre, trabajando campos por su cuenta y con 18 años se casa con Magdalena Conti de cuyo matrimonio nacen ocho hijos..."

Siempre se supo que los Giuliano de Corral de Bustos eran parientes, y hasta se tenía relativamente en claro el cómo: Marieta Giuliano, una hija de Alfredo (el primer hijo de mi bisabuelo Bautista), casó con un tal Juan Giuliano de Corral de Bustos(apodado por mi madre "el buen mozo"). Se decía que ambos eran primos.
Una simple mirada al árbol nos muestra que primos hermanos no eran. Eran primos segundos. Juan "el buen mozo" era hijo de Alfredo, que a su vez era hijo de Sebastiano, hijo de Chiaffredo, mi tatarabuelo y hermano de mi bisabuelo Bautista.

Yo sé que, para el que no es parte de la familia, este relato de cómo terminan entrelazándose las ramas de nuestro árbol puede sonar confuso... anque tedioso.
Permítanme compensar entonces con la imagen que embellece este post, un hermoso paisaje del Cavour de ayer (ayer en sentido estricto), que es gentileza de nuestro amigo Marco Marconetto.
En otro post, comparamos a Marco con un faro para los Marconetto que andan perdidos en la ricerca de Marconetto por el mundo.
Ahora decimos que nos hace el honor de ser como una especie de corresponsal en Italia. Gracias a él, podemos disfrutar de este panorama que él mismo califica como espectacular: Cavour con doce grados bajo cero.

Por último, también queremos recordar que el párrafo citado corresponde a un libro escrito por Alfredo "Tito" Giuliano, hijo de Juan "el Buen Mozo", párrafo que nos llegó por primera vez a través de Alcides Giuliano, otro de los hijos de Juan "el buen mozo". A ellos, también, nuestro agradecimiento.