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Un Giavelli del 1400

Hemos señalado ya que los Giavelli en nuestra familia proceden de la Comuna de Argentera, en la Provincia de Cuneo, Piemonte.
Lo que no hemos hecho, hasta ahora, es dedicar un post al origen de este apellido, o, al menos, intentar vincular el apellido con orígenes más remotos.
Hoy intentaremos hacerlo.
A lo largo de nuestra ricerca nos hemos encontrado con que el apellido Giavelli convive en Argentera y actualmente , con uno muy similar: Javelli. Esto nos llamó la atención... cosa peligrosa, si las hay, en materia de búsqueda de antepasados... Digo peligrosa en sentido risueño y no tanto, porque esa atención es el trampolín sobre el que solemos pararnos un segundo antes de dar el salto cuántico... al vacío.
Como sea, una simple búsqueda en google books nos arrojó en brazos de Giovanni Crisostomo Giavelli.
¿Qué sabemos de él y de sus orígenes? Leemos de Louis Mayeul Chaudon:
"dotto Domenicano, soprannomato in latino Canapicus, perché nato del Canavese provincia del Piemonte, e detto ancora Fra Grisostomo da Casale, forse pel Convento, a cui fu ascritto, insignó con molto successo la filosofía y la teología in Bologna, ove mori verso il 1540. Lasció I. Una Filosofia: II. Una Politica: III Un' Economia Cristiana..."
Por otras fuentes sabemos que nació en torno a 1470 (hay dudas si en Giorgio Canavese o a en Casale Monferrato) y que su fallecimiento se habría producido en Piacenza.

Hete aquí un plato fuerte para cualquier amigo amante de la onomástica, de las lenguas, de la historia... Veamos todas las variantes con las que aparece, nominado, este Giavelli, el más antiguo que hemos encontrado hasta el momento.
Giavelli (o Giavello), Grisostomo 
Giavelli Canepizzi Giovanni Crisostomo,
Javelli, Crisostomo
Javello, Crisostomo
Javellus, Chrysostomus
Iavelli, Crisostomo
Iavelli Canapitii, Chrysostomi
Iavellus Canapicius, Chrysostomus
Iauelli Canapicci, Chrysostomi
Y, también, simplemente, como Chrisostomos de Casali.

Una nota de color: parece ser que Crisostomo era, además de domenicano de Bologna, inquisidor. Y que fue encargado de la Inquisición de Cremona y de Piacenza, a partir de 1515 (un año antes de graduarse en Teología) y hasta 1543.

Las imagenes que acompañan este blog las agradecemos a la Comuna de Sarnano.

Los perugina y la idea de progreso

Ya viudo, mi abuelo viajó a Italia dos veces. Desde que había emigrado a Argentina, nunca había vuelto a su país de nacimiento.

Del primero de los viajes mi abuelo trajo una caja de bombones. La verdad es que no tengo recuerdo de cuando mi abuelo volvió, ni de si los bombones me resultaron ricos o no. Lo que sí recuerdo es que la caja pasó a estar guardada en el baúl de La Marconetto, con los juguetes. Al menos allí es donde tengo recuerdo de haberla registrado por primera vez.

El caso es que cada vez que iba a buscar algo al baúl para jugar, veía la caja que, para mí, era una especie de cartolina de Italia: una postal que me había llegado de un país lejano y azul, lleno de damas y caballeros elegantes y armoniosos... Un país hermoso, semejante al de los cuentos, pero real.

Será por eso que la caja duró tanto tiempo en el baúl, pese a no ser apta para el guardado de nada, por su formato. Tanto tiempo duró la caja que, aún hoy, la tenemos entre nosotros.

Como verán, mi abuelo trajo una caja de Baci, Perugina. Hoy me sorprende ver que los Baci siguen existiendo y que, incluso, el packaging sigue prácticamente inalterado.

En sus dos viajes a Italia, mi abuelo se enfrentó a una realidad que le costó bastante procesar. Ustedes dirán: y sí... veinte años no son nada,  pero más de cuarenta es un tiempo considerable. Comparto.

Sin embargo, lo que más le costó a mi abuelo procesar fue que en todo ese tiempo su pueblo, Pianello Val Tidone, no hubiera cambiado nada: ni los edificios, ni las calles, ni la gente.  Recuerdo que mi abuelo decía que todo estaba tal como él lo había dejado. Particularmente las mujeres: le llamaba la atención haberse encontrado con las muchachas que él había conocido de joven, todas vestidas de largo y de negro y con pañuelos oscuros en la cabeza. Tal como él recordaba se vestían las abuelas cuando él era chico.

Hoy pienso: y claro, habiendo vivido más tiempo en este país que en Italia, mi abuelo había llegado a alcanzar un nada despreciable nivel de argentinización, nivel que supone estar convencido de que progreso es sinónimo de cambio y cambio, sinónimo de modificación bien ostensible.  En ese esquema mental, no hay mejor modo de expresar la modernidad cultural que a través de mujeres que se corten el cabello y se abrevien las faldas... ni mayor síntoma de progreso urbano que tirar edificios abajo y levantar otros nuevos. En este sentido, Argentina ha sido un buen exponente de la modernización. Con marido decimos que en éste país, cuando se tramita permiso de obra, de paso se va pidiendo el de demolición, para ahorrar tiempo :)

Cuando me pregunto porqué una y otra vez vuelvo a mirar hacia Italia, pienso que es porque allí encuentro evidencia de que existe un modo diferente de progresar, de que es posible mejorar sin tener que abandonar las tradiciones, lo que nos hace ser nosotros mismos, siempre, aunque pase el tiempo. La esencia, no?

La llegada de los Bugoni a Argentina y el reencuentro con las instituciones

Ayer escribía respecto de los primeros años de la familia Bugoni en Argentina. Al hacerlo, me lamentaba por no tener información más precisa sobre su arribo. Como respecto de tantas otras cosas, no?
Vagamente me resonaba la voz de mi papá diciendo Principessa Mafalda... Pero: ¿y si la memoria me fallaba? Y si no me fallaba: ¿en qué año habían llegado exactamente?
Me puse a bucear en internet entonces, sin demasiadas expectativas y, tal como me suele pasar en estado de incertidumbre estructural, volví a recalar en Genargentina.
Allí leí:
"El Museo del Inmigrante: pasajeros...Posee la misma base de datos que el CEMLA, consistente en entradas y salidas de caso, consta el puerto de destino. En el Museo puedes pedir la búsqueda de un apellido en un rango determinado de años... Esta opción es más completa puesto que puedes hacer un análisis más profundo de los datos y con la documentación con que cuentas. También puedes solicitar información por e-mail..."
Dije: Y bueno, qué perdemos con probar de nuevo. Mucha expectativa no tenía, porque años atrás había intentado ya esa búsqueda, pero en el CEMLA, cuando recién se lanzaba, y nada había aparecido con relación a mis Bugoni.

Pues bien Señores, a darnos permiso para creer que no todas las cosas con el tiempo se degradan... Algunas prosperan, mejoran.
Hoy recibí respuesta vía mail, desde la gente del Museo del Inmigrante. En menos de horas, con respuesta favorable, completa y exacta, acompañada de dos preciosas imágenes, con los datos correspondientes al arribo de mi abuelo Bugoni y de mi abuela Fertilani, cuyos apellidos estaban erróneamente consignados en los libros de entradas de pasajeros, lo que hace más meritoria aún la labor del Museo.

Este organismo depende del Ministerio del Interior y funciona en el Antiguo Hotel de los Inmigrantes. Parece que su desempeño no tiene nada que envidiarle a otros organismos públicos extranjeros, superando, hasta dónde he podido comprobar, a sus equivalentes en Italia encargados de conservar y dar a difusión la información relativa a sus emigrantes salidos hacia Argentina a fines del siglo XIX.
Les dejo el correo electrónico del Museo: museodelainmigracion@migraciones.gov.ar
Moraleja: volvamos a intentar nuestras búsquedas infructuosas. Démosle otra oportunidad a la información que, de entrada, no aparece. Confiemos un poco más en nuestras Instituciones. Confiemos más en nosotros.

La imagen que acompaña este texto la hemos tomado del sitio del Museo. Corresponde al Muelle del Hotel de los Inmigrantes. Si miro bien, quizá vea a mis abuelos.

Sobre la llegada de nuestros Bugoni a Argentina (versión corregida y ampliada)

En parte por haber fallecido mis abuelos cuando yo era muy pequeña y en parte también por no haberse dado de este lado de la familia una transmisión tan efectiva del anecdotario como sucedió del otro, lo cierto es que no sabemos tanto de los primeros años de los Bugoni en Argentina...
Lo que sí sabemos es que llegados, mis abuelos se instalaron en Villa Cañás, Provincia de Santa Fé, dónde en el año 1924 nace mi papá. Fueron años duros para la familia.
Al principio y según mi papá, vivían en una carpa de chala. Nunca pude saber con exactitud a qué se refería con esto. Calculo que debían vivir en alguna vivienda muy, pero muy precaria. Menos que un rancho, ¿no?.
Por ese entonces el abuelo Bugoni trabajaba, primero como peón y luego como encargado, en los campos.

Al poco tiempo, la familia se transladaría a la Ciudad capital de la Provincia de Córdoba, donde mi abuelo se haría cargo con relativo éxito de la Confitería La Ideal (o era ¿Las Delicias?... cómo lamento no poder repreguntar...) que era atendida por mi abuela.... Eso, hasta la década del treinta, en que la crisis llegó también a nuestro país y el negoció dejó de ir bien.

Dice mi papá, en unos de sus escritos:
"...lo clavaron como chapa floja; según el viejo si cobraba parte de ese fiado yo sería hijo de un califa. De allí nos mudamos a la localidad de Alto Alberdi y nos establecimos en el kilómetro 3 con un boliche de vino y una especie de almacén que se vendía a crédito -que también costaba trabajo cobrar..."
De por esos años es la anécdota de los viajes en carro...
"Mi viejo tenía un carro con un matungo que en ese entonces tenía más años que yo ..."
...de noche y con tormenta cubiertos papá y su hermana Adela con una lona que dejaba pasar el agua como si se tratara de tul, atravesando en el viaje riachos crecidos y zonas inundadas. Todo visto a través de los ojos de un niño que, por ese entonces, no tenía ni un solo juguete comprado.
"...De allí nos mudamos a la localidad de Ferreira donde mi viejo aprendió el oficio de armador de cemento armado -y su comienzo fue muy bueno porque aprendió el oficio de albañil que se ganaba mucha plata..."
Allí fue cuando la familia se transladó a Buenos Aires. Pero no quiero avanzar más en este relato sin mencionar uno de los pocos datos firmes que tengo del tránsito de la familia por Villa Cañás: el nombre del que habría sido padrino de bautizo de mi padre, además de testigo en su nacimiento. Lorenzo Belzer. El dueño de los campos en que trabajaba el abuelo Bugoni. Papá cuenta que era, hasta donde él recordaba, un señor paisano muy solidario y de gran relevancia para la comunidad.
Lo que he logrado agregar a esta historia es que Lorenzo Belzer tenía a su cargo la representación de los Campos Scala, Molineros y Cañás.
Quién sabe, con el tiempo sumemos algo más de información sobre este personaje.

Las fotos que he decidio compartir con ustedes, son de mi papá, de esos primeros años. Dios lo bendiga.-

1887: Apellidos italianos presentes en Montes de Oca, Caracciolo y Campo La Amistad

Quisiera compartir con ustedes un listado de los apellidos correspondientes a familias de procedencia italiana, que hemos encontrado ya estaban presentes en Montes de Oca, allá por 1887, cuando se realizó el Primer Censo de la Provincia de Santa Fé.
Los listaré por orden alfabético y tal como aparecen registrados en las fichas censales, aunque reconozco que varios presentan diferencias en cuanto al apellido italiano correcto (incluidos nuestros Giuliano).
Los que aparecen en tipo normal son los apellidos de aquellos censados que han declarado proceder de Italia. En cursiva y en negrita, los que han declarado lugar de nacimiento específico, que expresamos entre paréntesis. Esto sólo hemos podido hacerlo respecto de los censados en Caracciolo, dado que, para el resto, no hay aclaración de lugar de nacimiento más que "Italia" o ninguna.

Aquí van los apellidos, entonces:
Acostello, Adria, Aimar, Alcantara, Alemandi, Aliani, Amato, Andisio, Andreas, Ariatelo, Armandi, Arnaldi, Arnardi, Avataneo, Aymone, Bacca, Baldi, Bancotti, Banroti, Barbani, Barbera, Barbero, Batistino, Bela, Bertero, Bertino, Bertorelo, Bodoni, Boetto, Bonavia, Bononini, Bosio, Bosso, Botali, Botallo, Botta, Bruera, Cabator, Cabroli, Calieri, Canlli, Capela, Capelini, Capra, Carelli, Carinto, Castaño, Chocolat, Croce,  Crosio, Cumba, Damiano, Desimondi, Donadio, Escolani, Felice, Ferrari,  Ferrero, Freisa, Galli, Gallina, Ghioni, Ghiraudo, Ghroin, Giordano, Gorria, Grandi, Grasso, Grato, Guadañini, Hunge, Jerrero, Lascano, Loetto, Magionino, Magra, Margaria, Marneo, Maruco, Marucco, Marucco Toia, Melana, Melano, Miotti, Moitre, Molinari, Monto, Munge, Nina, Noveli, Octaneo, Olivero, Ortis, Pali, Parucetia, Perasco, Peroni, Picato, Pietri, Pirata, Poccardi, Porta, Potero, Prase, Procetto, Rabino, Ramelo, Ramello, Remondi, Remoto, Robino, Rocha, Romani, Sagno, Sampietro, Santis, Sellara, Simondi, Soppo, Squerano, Sterpone, Testa, Toia, Torditi, Torri, Turai, Valero, Viliomco
Del mismo modo, listamos los apellidos correspondientes a familias de procedencia italiana que. según el Censo de 1887, estaban presentes en Caracciolo:
Acastello (Torino), Armandi, Audicio, Aymar (Cuneo), Balaria (Cuneo), Balario, Bartola (Cuneo), Bartole (Cuneo), Batista (Torino), Belmundo, Bertorello, Bianchi, Bollino, Bonaira (Cuneo), Bonalmen (Milano), Bonino (Cuneo), Bosso (Torino), Bovo (Torino), Bruno (Cuneo), Calandra (Torino), Canabesio (Torino), Capelo (Cuneo), Capello (Cuneo), Cavalera (Torino), Ceraseo (Torino), Contesa (Lombardía), Dalavianque (Lombardía), Duello (Cuneo), Enrrico (Cuneo), Estefano (Cuneo), Fantin (Cuneo), Ferrero (Torino), Ferro, Franco,  Giuliano, Gramalla (Torino), Gramallo (Torino), Grande (Torino), Gribaude (Torino), Guerra (Alesandria), Julian, Lissiarde, Lunyo, Malaria (Cuneo), Marego (Cuneo), Martinotti, Mellano, Meloni, Miotti, Mondino (Cuneo), Monllero, Mura, Pajero (Cuneo), Panza (Cuneo), Peolande (Cuneo), Polano (Cuneo), Questa (Cuneo), Racca (Cuneo), Rillio, Risso, Riva (Cuneo), Rosson (Cuneo), Rossono (Cuneo), Tortone (Cuneo), Valiengo (Torino)
A continuación, el listado correspondiente a los apellidos presentes en el paraje La Amistad:
Anjmar, Antonelli, Barbeiri, Beconti, Beltran, Cabiasa, Callieri, Caporni, Chivalero, Columbano, Depaolo, Dominici, Gabarni, Galian, Galiano,
Ghinaldo, Giordani, Granalli, Gribaldo, Guanini, Lorencino, Peretti, Prigiglio,
Pruccio, Quito, Risetti, Romano, Sola
En otro post les acerco la relación entre censados italianos y censados con "nación a la que pertenece" diferente a Italia. De cualquier modo, valga este post para impulsar un hermanamiento para la Comuna de Montes de Oca con un par cuneesi. Ya lo hemos propuesto en otra oportunidad. Hoy sólo lo reiteramos.

Kunta Giuliano Kinte

No hay sitio de genealogía familiar que se precie que no dedique unas líneas a explicar cómo el autor entró en contacto con el tema y cómo, a partir de ahí, la genealogía se volvió para él algo muy importante en su vida.
He leído historias de lo más variadas: desde aquélla vinculada a la necesidad de obtener datos para tramitar la ciudadanía (muy común entre nosotros, los argentinos que vivimos la crisis del 2001), hasta la que refiere al abuelo que tenía escrito ya bastante sobre el tema y legó el mamotreto para que fuera continuado por las generaciones futuras. La que me pareció más graciosa: aquélla en la que el autor narra cómo, intentando obtener financiamiento para una beca de estudios, propuso como tema a Beccaria y terminó encarando una investigación y escribiendo un libro sobre la inmigración y la genealogía de las familias piamontesas en Argentina, tema que al gobierno italiano le parecía más relevante.
Hay de todo, y entre ese de todo, está mi caso.
Una de las ocupaciones centrales en mi vida ha sido la de entender. Concretamente: entender el por qué de nuestro aquí y ahora y, si se quiere, su propósito.
En algún momento algo me debe haber hecho pensar que mirando hacia atrás, hacia los abuelos y hacia los bis, quizá encontrara alguna pista para entender mejor esas cuestiones. Y así como una cosa lleva a la otra, los bisabuelos nos llevan a los tatara y, con un poco de suerte, a los choznos. Entonces uno se entusiasma y sigue, siempre tratando de poder ver un poco más atrás y de encontrar algo que nos ayude a entender mejor nuestra realidad.
Para ser honesta, desde esta perspectiva no he avanzado mucho. El aquí y el ahora me sigue pareciendo confuso y el propósito, tan en incógnita como al comienzo de la ricerca. Pero pienso que, como en otras tantas cuestiones en la vida, a veces lo importante no es el punto de llegada sino el camino que uno va recorriendo.
Y es así como hoy me encuentro valorando todo lo que me puede llevar a completar esos grandes blancos que quedan entre dos fechas (la de nacimiento y la de defunción), cuando uno descubre un nuevo antepasado en la lista.

Detrás de un árbol genealógico está siempre el legado que uno pretende dejarle a los hijos o a los más jóvenes de la familia. Yo he visto que un árbol no es tanto una gran cantidad de nombres y de fechas, sino una buena historia. Los nombres y las fechas son casi instrumentales.

Pienso en aquella novela que escribió Alex Hailey, la que dió lugar a la miniserie de Kunta Kinte. Alguna vez leí que lo que empujó al autor en su investigación y a la construcción de ese relato fue la sensación de soledad étnica. Esa soledad lo habría llevado a buscar sus raíces, su identidad, en otra parte.
Con el tiempo me he dado cuenta de que esa soledad de la que hablan los que saben tiene más de una faceta. No se reduce al sentimiento de desarraigo ni a la nostalgia por la que era la madre tierra. Al fin y al cabo, quién más, quién menos en Argentina, todos somos frutos de más de una madre y, aunque quisiéramos, nos costaría identificar cuál es la tierra por la cual tenemos que sentir la nostalgia.
Del concepto, yo me quedo con la parte de la soledad, esa parte que nos hace sentir extrañitis sin tener en claro respecto de qué la sentimos exactamente.
A estas alturas del trabajo pienso que la añoranza tiene que ver más con la falta de pertenencia a algo que nos supera y nos contiene que con algún objeto en particular. Algo que nuestros antepasados tenían y que nosotros hemos ido perdiendo con el transcurso del tiempo: la convicción y la conciencia de formar parte de una familia.
Reconstruir la historia familiar es como una vacuna para prevenir la tendencia a la disolución. Cuando recordamos que venimos de los mismos; cuando reparamos en que el legado que compartimos es común, sólo ahí podemos darnos cuenta de que lo que nos une y nos mantiene unidos no es la concesión graciosa de un llamado telefónico cada tanto, ni las visitas más o menos entusiastas. La unión está dada por lo que ya está ahí, incólume e inmodificable, pese a que decidamos ignorarlo o valorarlo.
La unidad se mantiene cuando aceptamos, que más allá de nuestros nombres y de nuestras fechas, somos, de algún modo, lo mismo. Los brotes de un tronco común.

Los Giuliano que vinieron de Cavour


Sí, también tenemos Giuliano procedentes de Cavour que, luego de un tiempo en Colonia Caracciolo, como vecinos de mi bisabuelo Bautista y su familia, terminaron instalándose en Corral de Bustos y siendo identificados como corresponde: ahora, para nosotros, son los Giuliano de Corral de Bustos.
Estos Giuliano descienden del Sebastiano Giuliano que nos presenta Tito, como descendiente del Alfredo Giuliano en su rama:
"Allá en la lejana Italia; en Cavour, localidad cercana a Turín, en la región de Piamonte, entre los Alpes, el Ticino y los Apeninos; nace, el 25 de mayo de 1872, Alfredo, el hijo mayor del matrimonio formado por Magdalena Cogno y Sebastián Giuliano. Allá tambien vienen al mundo Caterine y Giovanni. Esta familia así formada emprende la aventura del Nuevo Mundo el 6 de octubre de 1883, parten con pasaporte que no especifica país de destino, simplemente América. La familia se instala por poco tiempo en la zona de Totoras, para trasladarse luego a la Estancia "Las Chilcas". En la década del noventa se arraigan definitivamente en Colonia Progreso. A la familia Italiana se suman dos hijos argentinos: Bautista y Miguel. En 1890 Alfredo se separa de su padre, trabajando campos por su cuenta y con 18 años se casa con Magdalena Conti de cuyo matrimonio nacen ocho hijos..."

Siempre se supo que los Giuliano de Corral de Bustos eran parientes, y hasta se tenía relativamente en claro el cómo: Marieta Giuliano, una hija de Alfredo (el primer hijo de mi bisabuelo Bautista), casó con un tal Juan Giuliano de Corral de Bustos(apodado por mi madre "el buen mozo"). Se decía que ambos eran primos.
Una simple mirada al árbol nos muestra que primos hermanos no eran. Eran primos segundos. Juan "el buen mozo" era hijo de Alfredo, que a su vez era hijo de Sebastiano, hijo de Chiaffredo, mi tatarabuelo y hermano de mi bisabuelo Bautista.

Yo sé que, para el que no es parte de la familia, este relato de cómo terminan entrelazándose las ramas de nuestro árbol puede sonar confuso... anque tedioso.
Permítanme compensar entonces con la imagen que embellece este post, un hermoso paisaje del Cavour de ayer (ayer en sentido estricto), que es gentileza de nuestro amigo Marco Marconetto.
En otro post, comparamos a Marco con un faro para los Marconetto que andan perdidos en la ricerca de Marconetto por el mundo.
Ahora decimos que nos hace el honor de ser como una especie de corresponsal en Italia. Gracias a él, podemos disfrutar de este panorama que él mismo califica como espectacular: Cavour con doce grados bajo cero.

Por último, también queremos recordar que el párrafo citado corresponde a un libro escrito por Alfredo "Tito" Giuliano, hijo de Juan "el Buen Mozo", párrafo que nos llegó por primera vez a través de Alcides Giuliano, otro de los hijos de Juan "el buen mozo". A ellos, también, nuestro agradecimiento.

El clan Vaieretti desde il cuore delle Alpi


La rama Vaieretti de nuestro árbol familiar es una rama muy frondosa y algo complicada para la reconstrucción. Hasta dónde hemos llegado a ricercar tiene su origen en el matrimonio entre Luigi Vaieretti y Domenica Marchetti.
Luigi y Domenica tuvieron varios hijos: uno de ellos, Stefano Gerolamo, es de quien procedo.
Gracias a todas las anécdotas familiares (aquélla de la polenta taragna, la del urs en la montaña y otras) y gracias también a la ayuda de Giacomo Ganza, logramos saber que el luogo di nascita de Gerónimo fue la pequeña localidad de Carolo, Ponte in Valtellina, Provincia de Sondrio (Lombardía) el 7 de agosto de 1866.
Gerónimo tuvo otros hermanos. El proceso de reencuentro con estos hermanos de Gerónimo ha sido todo un gran capítulo del trabajo genealógico que encaramos, porque mi madre sabía de un montón de parientes Vaieretti, en Montes de Oca y diseminados por Santa Fé, pero no recordaba los nombres de los ancestros comunes.
Con el tiempo, y mucho correo, fuimos dando con representantes de varias de las subramas, entre los que hoy quisiera mencionar a Luis María, a Fernando y a María Elena, sin cuyas respuestas no hubiéramos podido reconstruir la cadena de parentescos.
Hoy sabemos que Luigi y Domencia tuvieron, además de Gerónimo, a Luigi, probablemente uno de los hijos mayores. También sabemos que otro de los hijos de este matrimonio fue Juan y que también hubo dos hermanos más: León y Abundio.
Hasta donde sabemos, ninguno de estos dos últimos hermanos tuvo descendencia.
También hemos recordado, gracias a este proceso de reconstrucción colectiva de la historia, que Luigi habría estudiado para sacerdote pero que, en determinado momento abandonó ese camino y decidió casarse con María Tavella (Tavelli), dando origen así a la rama de Félix Vaieretti (primero de los esposos de mi bisabuela Palmero, que luego casaría en segundas nupcias con el tío de su primer marido, mi bisabuelo Gerónimo), Dominga "la meneghina" Vaieretti (casada con Miguel Micheloni que, al tiempo, se radicarían en Mendoza) y Benedetta Vaieretti que, casada con un Fidel Vairetti (sin la e para el triptongo), darían lugar a una rama que aún hoy está presente en Montes de Oca.
Del lado de Juan Vaieretti, tenemos una gran descendencia, con al menos trece hijos producto de al menos dos matrimonios (con una Tedeschi y con una Rubiano), rama de la cual descienden la subramas de Bouquet, la hoy por hoy radicada en el Sur de nuestro país, gran parte de los que están en Rosario e, incluso, los Vaieretti de Mendoza.
Contamos con casi cincuenta Vaierettis en nuestro árbol (algo menos que la cantidad de Giulianos), sin contar a los descendientes de mujeres Vaieretti que llevan otro apellido por causa de matrimonio.
Los Vaieretti hoy son un gran grupo (en número y calidad), caracterizado por su modo afable, su sentido del humor y su espíritu de comunidad familiar, que ha sabido conservar pese al transcurso del tiempo.
Sin embargo, resta aún ubicar gran cantidad de descendientes de esta rama; de entre los que rescato a la mayoría de los Micheloni.
Pero el trabajo de unirlos en este árbol ya está hecho y confiamos en que este espacio sirva para reencontrarnos con ellos.

La imagen que acompaña este post la hemos tomado del sitio oficial de la comuna de Ponte in Valtellina, a la que hemos recurrido y seguiremos recurriendo, sin dudas, para intentar avanzar un poquito más en nuestra ricerca (lo cual significa retroceder un poquito más, en el tiempo). A ellos y a todas las comunas en Italia que nos han ayudado y nos ayudan, siempre con buena onda y gran atención: Grazie mille!

Los que llegaron a una tierra de promisión, de paz y de trabajo


Mientras sostenemos con cuidado un ejemplar de Juventud, periódico local de la Comuna de Montes de Oca fundado a comienzos de los treinta, pensamos: qué mejor modo de presentar a los primeros colonos, fundadores de este Pueblo, que compartir con ustedes una de las "Semblanzas", incluida en la edición correspondiente al 20 de junio de 1943:
"...Cuando nos quejamos de la soledad y de la falta absoluta de diversiones; de la languidez en que transcurren los días grises y opacos del invierno, debemos hacer un análisis retrospectivo y tener una recordación admirativa para los esforzados primeros colonos, que con más corazón que equipaje vinieron a esta tierra de promisión, donde levantaron sus hogares, bendiciendo la tierra hospitalaria que los acojería benévola y fecunda.
Aquí abrieron los surcos fecundos, en cuyas profundidades germinaron las semillas que luego se transformarían en el dorado pan de sus hijos.
Trabajaron incesantemente de sol a sol en la oquedad profunda y el silencio augusto de los campos y plasmaron en el crisol de las razas, una nueva y pujante, para cimentar una nación grande y poderosa.
De esta raza hecha a las privaciones y en olvido absoluto de la molicie y las diversiones nacieron los primeros pobladores de Montes de Oca.
En franca lucha con la naturaleza, los medios hostiles, las enfermedades, salieron airosos y como los guerreros de las antiguas cruzadas, lanza en ristre, ellos empuñaban cada día con renovados bríos el arado para surcar las entrañas de las tierras que se mostraba reacia en sus primeras claudicaciones."

La imagen que adorna este espacio es la digitalización de la tapa del periódico, en la que se observa un linoleum de Carlos L. Ferro.

Platos trascendentes


Les acerco una propuesta: que compartamos los platos históricos de nuestra familia.
Yo les voy a contar el caso de la polenta taragna, tema como sabrán no menor, puesto que la polenta taragna fue uno de los datos claves para identificar la zona de procedencia de Gerónimo Vaieretti, el padre de mi abuela. Para que no se haga muy extenso esto, no sé si contarles ahora cómo se prepara la polenta taragna o la historia de la polenta y Gerónimo. Me quedo con esta última historia.
Hete aquí que, desde que me acuerdo, mi mamá ha preparado este plato diciéndome "así preparaba la polenta mi abuelo Gerónimo"... Internet es algo tan especial, que este simple dato, una receta de familia, permitió acercarnos un poco más al sitio de nacimiento de Gerónimo, del que sólo sabíamos que provenía de Lombardía.
Gracias a internet nos enteramos de que la polenta taragna es plato típico de Morbegno... sumado esto a otros datos "menores", como la historia del día en que Gerónimo enfrentó al urs en la montaña, y esa otra historia, la de que Benedetta llevaba al bosque el faudal con polenta fría mientras juntaba hongos, o aquélla de que a la esposa de Luigi le decían la meneghina... todo esto nos permitió trazar un pequeño círculo en Lombardía, que terminó cerrándose sobre Sondrio y Ponte in Valtellina.
Entonces, a compartir las recetas de familia con nuestros hijos, que el día de mañana pueden ser trascendentes.

Sobre los detto Buneva


Por pedido del público adelantamos algo sobre el tema de los Buneva.
Ha contado siempre mi madre que, cuando ella era pequeña (y no tan pequeña), su madre le contaba anécdotas sobre la familia.
Sucede que mi abuela, María Vaieretti, tenía anécdotas sobre todas las ramas y subramas que vemos en el árbol. Siempre del lado Giuliano de mi familia, claro está. Y las transmitía asiduamente a su hija.
Entre estas anécdotas figura una referida a mi bisabuelo, Gio Battista Giuliano y a cómo lo llamaban (y porqué) en el Pueblo de Montes de Oca. Mi abuela le contaba a mi mamá que Gio Battista Giuliano era una persona muy buena, muy solidaria con sus vecinos y con la gente menos favorecida por la mano de Dios y del hombre. Por ejemplo, periódicamente acercaba a los vecinos más necesitados, comida, telas, y otros enseres para sus familias.
María Vaieretti consideraba que era por esta razón que a Gio Battista Giuliano le decían Buneva: "agua buena" o "bueno como el agua" en piamontés. Esto sucedía allá por 1940, cuando Bautista ya había fallecido y también la Marcontetto, su esposa.
La anécdota llega así hasta mí, cuando mi mamá comienza a transmitirme las historias familiares que le habían narrado a ella.

En un salto cuántico llegamos al 2000, momento en que mi ricerca genealógica se potencia gracias al uso de las nuevas tecnologías... Un día tengo la suerte de cruzarme en el ciberespacio con un tal Don Bertero de Arequito. Y la iluminación de comentarle, mientras intercambiábamos nombres de Giulianos sin ver antepasados comunes, que a mi bisabuelo lo conocían como Buneva en Montes de Oca.
Es increíble que gracias a esta anécdota, hallamos dado el primer paso para re-vincular la rama de Montes de Oca con otras ramas de Giulianos. Porque en ese momento Bertero me escribe que, en realidad, Buneva no era sólo un sobrenombre local de Bautista, sino, lo que en Italia se conoce como sopranome familiar. Algo así como un agregado al apellido, para distinguir a familias de mismo cognome.
Al parecer, los Giuliano de las ramas de Arequito y de Montes de Oca venían siendo inscriptos en las Parroquias de Cuneo como Giuliano detto Boneva desde comienzos del siglo XVIII.
La próxima la dedicamos a contar la historia del por qué de este sopranome familiar.

En memoria de nuestros ancestros: Chiaffredo Giuliano y Catterina Bosio de Giuliano


Hay un libro, "Mis Antepasados me Duelen. Psicogenealogía y Constelaciones familiares", de Maillard y van Eersel, que no he podido conseguir aún pero que la mera lectura de su título y de algunas reseñas críticas del texto casi me han hecho llorar.
El planteo del libro es bastante primario: se reduce a afirmar que todos estamos determinados por una cascada de influencias que decantan en nosotros desde todo nuestro árbol genealógico.
El lema de la psicogenealogía pareciera ser 'Ay mis ancestros!', mientras desde esta postura nos cuentan cómo la mayor parte de nuestros problemas se originan en nuestro árbol genealógico y nos proponen, entonces, talleres en los que se invita a los participantes a reconstruir su genealogía, para resolver sus traumas…
Decía que casi lloro con esto, porque la verdad, si yo tuviera algo más de tiempo y mucha más capacidad y conocimientos, escribiría un libro que se intitulara “Ay, mis descendientes me duelen”, poniéndome en el lugar de, por ejemplo, Chiafredo Giuliano, que con 66 pirulos, en 1883 dejó sus pagos en Italia, cargó sus bártulos, se atravesó el Atlántico, se radicó en medio de una nada chata y baja -violentamente distinta al paisaje de postal en el que vivía- y puso al servicio de su posteridad, la fortuna que tenía disponible, para comprar tierras que con el transcurso del tiempo se llenarían de soja.
Tomé conciencia por primera vez de que en el Panteón de Montes de Oca tenía parte de mi familia a los 9 años. Chiafredo y su esposa Caterina Bosio ya estaban en urnas.
Si por alguna de esas cosas del destino no hubiera estado conmigo mi mamá, no hubiera sabido nada de ellos. Nadie me hubiera explicado quiénes fueron, qué hicieron, cómo eran. Se hubieran borrado de la memoria de todos tal como se están borrando de la foto que nos llegó vía Tito Giuliano de Corral de Bustos. Y cuando alguien pasara a levantar el fruto de las que fueran sus tierras para convertirlos en prosperidad, nadie dedicaría ni un segundo para recordarlo y agradecerle que estamos en este mundo viviendo la vida que vivimos, gracias a que él existió.

El por qué de este blog

Hace años que estamos trabajando en la reconstrucción de la historia de nuestra familia.
Hemos avanzado mucho.
Hoy es un momento propicio para compartir parte de nuestro recorrido.
Te contamos que estamos construyendo junto a los parientes el árbol genealógico de las familias. Trabajamos en un sitio cerrado, al que se accede por invitación electrónica. Allí compartimos información sobre nuestros antepasados, documentos, fotos, anécdotas familiares. Si compartes alguno de los apellidos que hemos listado en nuestro blog (apellidos italianos, otros apellidos italianos, otros apellidos de Portugal y España) piensas que podemos estar emparentados y tienes ganas de compartir nuestro árbol, envía un correo a giulianovai@hotmail.com