Desde que mi abuela era pequeña se escribía asiduamente con la Tía Margarita de Morón. Religiosamente llegaban a la casa de mi abuela, en Montes de Oca, cartas y primorosas tarjetas con remitente, Margarita Palmero de Palmero, Brown 492, Morón, Buenos Aires.
Lo curioso es que mi abuela no conoció hasta ya grande a esta tía. El encuentro se dió hacia fines de los cincuenta, poco antes de morir mi abuela, cuando mis papás le propusieron venir a Buenos Aires para consultar un especialista para su padecimiento del corazón. Como compensación, el viaje tuvo por propósito secundario llevar a mi abuela a conocer dos instituciones muy especiales para mi abuela: la Pirámide de Mayo, con la que había quedado fascinada, desde pequeña, gracias a la lectura de un libro de texto de sus primeros grados, y a la Tía Margarita de Morón.
Sabemos que Margarita quedó viuda de joven y que tuvo, al menos, cuatro hijos. Cuenta mi mamá que uno de ellos era un excelente nadador, Campeón varias veces, que, no obstante, terminó muriendo ahogado por causa de un calambre en una competencia en las aguas del Río de la Plata.
El otro hijo tenía una discapacidad de nacimiento, razón por la cual mamá recuerda que, en oportunidad de la visita, se asombró viendo como este muchacho arreglaba y podaba los rosales del jardín en la casa de Morón, utilizando, a los efectos, sus pies.
Margarita tenía también dos hijas mujeres, para ese entonces, solteras.
El contacto con esta rama de la familia se perdió cuando mi abuela falleció. Hace un tiempo tuvimos oportunidad de pasar por frente de Brown 492, descubriendo con cierta pena que, donde se levantaba la hermosa casa con el florido jardín, hoy hay un inmenso local, tipo galpón, en el que funciona una pinturería. Allí nada saben de la familia Palmero que solía vivir cincuenta años atrás en esa dirección.
Tengo la seguridad de que la Tía Margarita era una hermana de mi bisabuela Dominga que, ya casada al venir de Italia, se radicó en Buenos Aires, con la familia de su esposo.
De hecho, en el censo de la Provincia de Santa Fé del año 1887 (en San Genaro), Battista Palmero y Teresa Castagno figuran con 27 años de casados y 9 hijos, de los cuales sólo aparecen en la ficha censal 5 y, entre los cuales, no está Margarita.
Sí la encontramos en el Censo Nacional de 1895, con 17 años (nacida entonces, circa 1878), italiana, ya casada hacía un año.
En la ficha censal también aparece un Domingo Palmero, de 36 años, comerciante, casado hacía un año. Es probable que éste Domingo haya sido el esposo de la Tía Margarita.
Quizá este post sirva para reencontrarnos con esta rama de la familia Palmero en nuestro árbol.