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Arqueología de rescate para un arquitecto no suficientemente recordado

Christian Schindler nace en Munsingen, Cantón de Berna, Suiza el 20 de setiembre del año 1859. Cursa sus estudios en la flamante Technikum Winterthur Ingenieurschule entre los años 1875 y 1878.
Entre sus profesores figuran los arquitectos Studer y Bosch.
Por ese entonces, Winterthur ciudad del Norte de Suiza perteneciente al cantón de Zurich, se había consolidado como una importante ciudad industrial, centro de unión de diversas líneas ferroviarias en el este de Suiza, compitiendo en importancia con Zurich.
Al finalizar sus estudios, Schindler pasa a París, donde tiene a su cargo la dirección de varias obras, principalmente casas de renta.
Posiblemente es allí donde conoce a la que sería luego su esposa: Louise Antoinette Leonie Perlet, con quien tiene cuatro hijos: Elena Paula, Leoni Josefina, Juana Margarita y Alberto Cristian Schindler.


Schindler arriba a Buenos Aires en setiembre de 1884 durante el gobierno de Roca. Por ese entonces Don Torcuato de Alvear, primer Intendente Municipal (1880/1887), se encuentra concretando la gran transformación de la Ciudad. Acercándonos al fin del siglo con algo más de 1.200.000 de habitantes, Buenos Aires es la ciudad más grande de América Latina. Como Capital y principal puerto de la República Argentina, en plena expansión económica, la ciudad crece a un ritmo vertiginoso. La llegada de inmigrantes europeos hace crecer las inversiones extranjeras en tierras y servicios públicos, se incrementa aceleradamente el comercio nacional e internacional así como las explotaciones agropecuarias y la industria. Por toda la Ciudad se construyen viviendas, grandes edificios y puentes; se encauzan y rellenan arroyos, se rectifican, adoquinan y pavimentan calles, se arbolan las actuales Avenidas Corrientes, Rivadavia, Independencia, Belgrano, Alvear y Callao y se amplían las redes de aguas, cloacas, alumbrado, tranvías y ferrocarriles. Es en esta época que se abre la Avenida de Mayo y, con la demolición de la Recova Vieja, se genera la Plaza de Mayo que permite vincular visualmente la Casa Rosada con el Congreso de la Nación. Schindler domina, además del alemán, los idiomas francés, italiano y castellano. Comienza a ejercer su profesión en Argentina a partir del año 1890, colaborando con el arquitecto Edwin A. Merry con el que realizó, como obra pública, los planos de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de La Plata (1892).
En el año 1902 Christian Schindler se incorpora a la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) de Buenos Aires, como socio Nº 173, desempeñándose luego en los puestos de Tesorero (1903-1904) y Vicepresidente (agosto de 1910 a julio de 1911).
Alterna por ese entonces su trabajo como arquitecto con su colaboración técnica en el ámbito de la Sociedad, participando, entre otras actividades, de la Comisión que revisaría el Reglamento Municipal de Construcciones (año 1912), de la presentación como parte del Comité Argentino en la Exposición de California (año 1914), de la preparación de un nuevo reglamento para concursos (año 1917), siendo postulado por el Arquitecto Alejandro Christophersen, por ese entonces Presidente de la SCA, para intervenir en el Concurso del Rowing Club Argentino (1918). 
Nos llega parte de su ideario y de sus convicciones, así como un indicio de las cuestiones en debate en la SCdeA por esos tiempos, a través de su respuesta a una encuesta organizada por la SCdeA en el año 1918.
Schindler se manifiesta en estos términos:
Una arquitectura regional y propia para las diferentes zonas del país no parece lógica. Del Norte al Sur y de las llanuras a las sierras y cordilleras hay demasiada diferencia para adoptar un tipo único, tendrán que ser varios adaptados a las diferentes regiones.Los documentos históricos o causas actuales existentes en el país que pueden determinar esta orientación son relativamente pobres y a mi juicio no pueden servir de base para la creación de una arquitectura nacional propia, si se entiende por esto un estilo nuevo especialmente argentino.Creo en la eficacia de la gestión de los arquitectos para mejorar el arte de construir en la República Argentina, dentro de los límites alcanzables por pueblos de civilizaciones artísticamente más adelantados y adaptando los diferentes estilos existentes a las necesidades del clima y exigencias de la población...
...Los factores que obran más eficazmente en el progreso edilicio de la capital y ciudades interiores son, en primer lugar, el desarrollo del gusto artístico de los pobladores, su progreso y su bienestar y la intervención de arquitectos y artistas competentes en la ejecución de las obras que deben ser llamados a concurso para obras de cierta importancia y sobre todo para obras públicas estimuladas por las autoridades competentes.Los errores y anomalías más grandes del reglamento municipal de la capital son los que se refieren a las alturas y espacios libres para aire y luz. Actualmente los edificios de toda altura son pocos, hay uno que otro que proyecta su sombra sobre la mitad de una manzana, pero basta suponer lo que será el centro de la ciudad dentro de tres o cuatro generaciones, con la mayor parte edificada a toda altura en terrenos angostos y calles estrechas para comprender la falta de aire y la imposibilidad de circulación por las calles...”
“...Creo que todos debemos fomentar las industrias nacionales de materiales de construcción, y preferir los nacionales a los extranjeros en igualdad de condiciones...”[1]
Ya en 1918 Schindler se encuentra enfermo, a punto tal que su médico le recomienda reposo por todo el invierno e, incluso, ausentarse de la Capital para beneficiarse de climas más benignos para su salud.
Christian Schindler fallece en el año 1921. Leemos en la Revista de Arquitectura de ese momento:

“...Como arquitecto fue D. Christian Schindler uno de los más señalados campeones del trabajo consecuente, honesto y pertinaz. Su obra, entre nosotros, es multiple y numerosa, y su nombre ha constituído siempre indiscutible garantía de máxima competencia, de honradez y de discreto buen gusto, cualidades éstas especialmente apreciables entre nosotros, donde somos aún tan ingenuamente propensos a los costosos desplantes de los audaces y aventureros... Por la muerte de Schindler desaparece una de las figuras más descollantes y que más honor hacía a nuestra profesión en todo sentido; persistía él aún en su tenaz y fecunda labor, por eso su desaparición es deplorable y prematura...”

Nosotros lo recordamos hoy por diferentes razones, diciendo: qué pena que el arquitecto que ha tenido más edificios construidos sobre Avenida de Mayo sea tan poco recordado. Y qué pena la cantidad de edificios suyos que han sido demolidos... Por suerte, algunos se conservan. Ojalá duren mucho tiempo. El presente es parte de un trabajo de investigación que encaré a finales de los noventa, partiendo sólo de su inicial y apellido y el conocimiento de una de sus obras... hay más de un ámbito al que aplicar la pasión por la historia y por los personajes que, de un modo u otro, se han conectado o se conectan con nosotros en el presente.
[1] Revista de Arquitectura N° 17 Año IV, pags. 3 a 6.

Los Vairetti del Grigione

En un post anterior mencionamos algo sobre el apellido Vairetti de Roveredo.

Roveredo es una comuna del Cantón Suizo de los Grisones. Está ubicada en la parte más baja del Misox (en italiano, Valle Mesolcina) entre los Alpes.

Gracias a la ayuda de la gente de la Fondazione Archivio a Marca pudimos saber algo más sobre estos Vairetti suizos: eran una famiglia patrizia que viene registrada en Roveredo desde comienzos del mil setecientos y que guarda relación con las familias de apellido Vairo, con presencia en la zona desde el mil quinientos.
Al parecer, los Vairetti desaparecen de Roveredo hacia fines del mil ochocientos, tal como los Vairo, con la diferencia de que el apellido de estos últimos continúa presente en Suiza aún hoy.

La mayor parte de esta información corresponde al libro escrito por Cesare Santi,  Famiglia originarie del Moesano o ivi immigrate, Poschiavo 2001.
Es precisamente este autor el que nos da alguna pista de cómo pudieron estar vinculados los Vairetti de Roveredo con los de Sondrio, de los cuales, descendemos.

Dice Santi:
Il fenomeno migratorio che ha interessato le valli della Calanca e della Mesolcina è comune a tutte le vallate dell’arco alpino, dove è documentato già nel Quattrocento, ma esisteva anche prima, così come risulta da alcuni manoscritti del Trecento. La necessità dell’emigrazione era determinata dalla specificità del terreno alpino, che non permetteva né con le coltivazioni, né con l’allevamento del bestiame e nemmeno col provento della caccia e pesca, di mantenere tutta la popolazione. Onde procurarsi per il sostentamento merci non prodotte in loco - come il preziosissimo sale, il riso, parte del vino e del frumento e altro ancora - era necessario avere del denaro contante che poteva essere procurato solo tramite le rimesse degli emigranti...
A lo largo de su exposición, Santi nos hace ver algo que sospechábamos pero respecto de lo cual no estábamos seguros: si bien en el imaginario colectivo italiano Suiza aparece como aquél lugar hacia dónde muchos han partido en busca de un futuro mejor, hubo una vez un tiempo en que muchos suizos migraron hacia la Italia, buscando lo mismo. Ese fenómeno fue particularmente fuerte entre los siglos XV y XIX.

Tenemos indicios que nos sugieren que los Vairetti no son originarios de Ponte. Muchas fuentes nos han señalado como lugar de procedencia a Talamona. Pero: y si Talamona fue uno de los lugares en los que decidieron instalarse los Vairetti al dejar Suiza? Y de allí algunos se instalaron en Ponte?  De hecho, la Valtellina y la Valchiavenna fueron estados bajo la dominación grigiona por casi tres siglos...



En la imagen, un mapa nos muestra los antiguos senderos que, desde la época prehistórica, vienen vinculando el Cantón Grigioni con la Valtellina y la Valchiavenna.
El mapa corresponde al trabajo Sentieri e strade storiche in Valtellina e nei Grigioni.
Dalla preistoria all’epoca austro-ungarica (Cristina Pedrana, ottobre 2004)
Quién sabe, quizá en uno de estos senderos Gerónimo se topó con el urs...
La ricerca, como siempre, continúa.

Sobre los zapatos de La Cenicienta y el posible origen del apellido Vaieretti

El apellido de mi bisabuelo Gerónimo Vaieretti siempre me pareció un apellido italiano raro. Con el tiempo pude comprobar, gracias a la obtención de su atto di nascita en la Comuna de Ponte in Valtellina (Sondrio, Lombardía), que el apellido aparece escrito con j y no con i: Vajeretti y no Vaieretti.
Este descubrimiento, en su momento, no ayudó mucho. En Italia el apellido más similar que encontramos hoy es Vairetti, respecto del cual, en L'Origine dei cognomi, leemos:
"VAIRETTI: Decisamente raro è tipico della Valtellina, zona di Talamona (SO)"

Esta explicación tampoco resultó de mucha ayuda, ya que el apellido nos sonaba raro de antes y ya sabíamos, para ese entonces, que era típico de la Valtellina.
Ante la ausencia de una explicación mejor he decidido compartir una humilde hipótesis que, en su momento, construimos respecto del origen y significado de este apellido. Quizá esto sirva para que otros, con más conocimiento, elaboren una mejor.

Llegué al Cuento de la Cenicienta buscando la raíz de este apellido, a la que consideré vair. Yo no sabía, pero hay toda una discusión respecto de si los beneméritos zapatos de la Cenicienta estaban hechos en verdad de cristal (verre en francés) o de piel (vair, en francés antiguo). Los que apoyan esta teoría sostienen que Perrault mal transcribió el término, dado que ambas palabras (verre y vair) sonarían del mismo modo en francés: ver.

Más allá del cuento, esto me llevó a pensar cuál sería la palabra en italiano para referirse al material que en francés antiguo se denominaba vair. Allí di con la palabra vaio para referirse a las especies de gatos y conejos y a sus respectivas pieles, y con el término vaiai y vaiaio para aludir a los peleteros.

No fue hasta hace un tiempo que, recurriendo a internet, me encontré con el apellido Vairetti vinculado muy estrechamente a la historia del Cantón Roveredo (Suiza). Dejando para otro post el punto, gracias a este hallazgo terminé dando con un libro en alemán y sólo con vista de fragmentos, pero que alcanza para observar al apellido Vairetti, de Roveredo, asociado con otros apellidos de raíz común (Vairo, Vairolo).

En ese pequeño fragmento señalan, como origen del apellido Vairetti, la palabra vaio y la traducen como pelzwerk (¿trabajador de pieles?).

Lo que son las cosas; al tiempo encontré en el Dizionario delle lingue Italiana ed Inglese, Volumen 1 (Giuseppe Marco, Antonio Baretti, 1902) que el término vaj (escrito con j y no con i) era utilizado para referirse al animal del que se aprovecha esa clase de piel, mientras que vajo era utilizado para referirse tanto al animal como a su pelaje y vajajo para nombrar a la persona que comerciaba esas pieles.

Vaire sería otra forma italiana de referirse al vaiaio y vairo al vaio (Il linguaggio del caos: studi sul plurilinguismo rinascimentale, Gianfranco Folena, 1991). Así que Vairetti bien podría traducirse como pequeño comerciante de pieles (por el sufijo etti que en lombardo marca un diminutivo) y Vajeretti una forma alternativa, más antigua o dialectal, dado el uso de la J. Quizá, no?