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El por qué de la partida


Siempre me pregunté por qué los Giuliano habían decidido dejar Italia e instalarse en Argentina. Esto, más allá de las condiciones generales de la vida en Italia para esa época.
En el caso de los Bugoni, el recuerdo está más presente. Mi abuelo Bugoni había participado en la Grande Guerra, se había enfermado gravemente y lo habían mandado de regreso a su pueblo natal, Pianello Val Tidone (Pianceza). Curado pese a los pronósticos, se había casado (1921) y había tenido su primera hija, Blanca. En ese momento Italia se estaba preparando para la guerra en Abisinia. El abuelo Bugoni no lo dudó: se vino a Argentina, con su esposa embarazada de mi papá, dejando a Blanca al cuidado de su abuela materna, hasta que pudiera mandarla a buscar.
En el caso de los Giuliano la historia se había perdido. Sólo sabíamos que Bautista Giuliano había llegado a Argentina y comprado 400 cuadras de campo en la zona de Santa Fé conocida como Campo La Amistad, Caracciolo (actual zona de Montes de Oca).
Con el tiempo nos reencontramos con el porqué del sopranome Buneva y descubrimos que los Giuliano de Saluzzo se dedicaban a administrar cultivos, en especial en la zona de vides.
No fue hasta hace poco que dimos con la historia de los Aimar según es narrada en Historia de Oncativo Recuerdos de mi Pueblo, de Juan Alejandro Malissia, en donde leemos:
"...Miguel Aimar, inmigrante italiano, nació el 24 de marzo de 1879, en la Comuna de Barge, provincia de Cúneo, Circondario Di Salusso, hijo de Tomaso Aimar y María Marconetto.Cuando las plagas terminaron con las vides y se hacía difícil el sostenimiento de la economía familiar, el hermano mayor, Sebastián, habla con su padre, para salir rumbo a tierras de América, donde se podría vivir trabajando los campos. Después de varios intentos, cumple su propósito y embarca rumbo a la Argentina en el año 1894, trayendo consigo a Jorge y Michelle y llegan al puerto de Buenos Aires.En barco a vapor, navegan por el Paraná hasta Santa Fe, radicándose en la localidad de Josefina..."

Si bien estos Aimar - Marconetto terminaron asentándose en Oncativo (Río Segundo, Córdoba), esta historia bien puede ser considerada común a todos los inmigrantes que, en Saluzzo, se dedicaban al cultivo de la vid.
Todo esto nos llevó a querer saber más respecto de la vida de estos massari, sus trabajos, su esfuerzo en Saluzzo. Así dimos con el sitio del Ecomuseo dei terrazzamenti e della vitte en Cortemilia. Leemos allí:
"Se è vero che l'Ecomuseo è gestito formalmente dal Comune di Cortemilia, è altrettanto vero che il tema trattato, quello del paesaggio terrazzato, è proprio di gran parte del territorio dell'Alta Langa..."

Este Ecomuseo nos ha permitido conocer sobre el sistema de cultivo en la zona:
"I paesaggi terrazzati sono opere monumentali dense di storia e di sapere, come le altre meraviglie del mondo: le cattedrali, le piramidi, castelli, la grande muraglia Cinese. Ma a differenza di queste, i paesaggi terrazzati non sono nati con l'intenzione di creare un elemento d'eccellenza, o un bel paesaggio. Sono stati piuttosto originati dall'enorme sforzo collettivo e inventivo di molte generazioni che, per necessità hanno dovuto trovare una risposta alla domanda sempre crescente di cibo e prodotti, dovuta all'aumento della popolazione e a motivi commerciali. La bellezza del paesaggio terrazzato ha quindi grande contenuto intellettuale e sociale, oltre che ambientale: in essa c'è la storia di una comunità che ha saputo trovare un modo per sopravvivere utilizzando al meglio gli elementi di cui disponeva. C'è la testimonianza del mondo rurale e della sua millenaria cultura. C'è un'armonia conquistata tra il genere umano e l'ambiente. C'è l'arte del vivere... Questi paesaggi sono il risultato della secolare integrazione tra l'attività umana e le risorse naturali, e sono oggi un invito a ripercorrere e riscoprire la vita del popolo che vi si è insediato da secoli..."

En estas terrazas (cuya construcción se inició, presumiblemente, en torno al año 1.000, siendo la práctica difundida por los monasterios), se cultivaban, fundamentalmente, vides.
Nos alegra y nos enorgullece el trabajo que realiza la gente del Ecomuseo de Cortemilia. Sin su dedicación, este saber se hubiera perdido. Por eso queremos ayudar a difundir su obra y su lettera aperta en la que plantean la importancia de los ecomuseos y la situación por la que atraviesan éstos en la Región del Piemonte.
Para los que tengan interés en este tema y adherir a la causa, dejamos este correo que tomamos del sitio: ecomuseo@comunecortemilia.it

Los Giuliano detto Buneva, massari de Saluzzo


Según parece, los Giuliano de Saluzzo venían siendo massaros desde, al menos, comienzos del siglo XVII.
Así surge de la consegna del sale en las que encontramos al primero de los Gio Battista Giuliano del que tenemos noticia, hijo de Chiaffredo, viviendo con su familia en la Cascina Parpaglia (1721).
Transcurren los años y las generaciones. La descendencia de estos Giuliano detto Boneva aparecen en distintas propiedades: en 1742, Tomasso Giuliano, hijo de Gio Battista, en San Antonio, del Signor Sibilla; otra rama de Giuliano detto Boneva en Casa Aliberti.
En 1755, Sebastiano Giuliano, hijo de Tommaso, en Casa Annalis; en 1761, otra rama de los Giuliano detto Boneva en Casa Pignatta.
En 1762, el mismo Sebastiano Giuliano en Casa Merlino y otra rama en Casa Propano.
En 1766 Sebastiano y su familia aparecen en Casa en San Antonio. En 1767, en la zona de vigne otra rama, en Casa Solaro y otra rama en Casa Sibilla.
Hacia 1770, Michelle Giuliano en la Casa del Capitolato di Torino detta La Fornace, propiedad del Seminario. Otros, en Casa de Gioanni Rosso y otros aún en Propano.
Llegamos al 1789, donde encontramos a Michel Antonio Giuliano, hijo de Sebastiano, y a sus hermanos (entre los cuales está nuestro ancestro, Chiaffredo, aquél que fallece en Barge en 1838) como massaros en lo del Señor Conde de Benevello.
Ser massaro era todo un trabajo en aquéllos días.
Leemos: "Il massaro è la figura più importante della masseria. Poteva essere affittuario, quindi pagare un canone d’affitto al proprietario, oppure solo responsabile della conduzione della masseria per conto del padrone; in entrambi i casi, il massaro è la figura attorno alla quale è polarizzata tutta la vita organizzativa, produttiva e sociale. Era lui ad assegnare i compiti e impartire gli ordini, sempre lui che, secondo regole e tempi stabiliti e come forma di remunerazione, distribuiva parte di ciò che la masseria aveva prodotto ai capifamiglia residenti. A queste distribuzioni regolari si aggiungevano quelle eccezionali delle festività quali Natale, Pasqua, quando si dava anche un po’ di carne di agnello, e la festa del santo patrono. Dal suo carattere, dalla sua capacità di condividere e capire la durezza della fatica, dal tono con cui impartiva gli ordini, dal modo in cui stabiliva i rapporti con gli altri,dipendevano una vita tollerabile o sentirsi gli ultimi della terra".

Hay en este sitio una descripción interesante de las condiciones de vida de los trabajadores forastieri en estas masserías, en el que se relatan jornadas de trabajo muy extensas, combinadas con mala alimentación y mal descanso. Estos trabajadores dormían en nichos excavados o construidos en los graneros, en los que se tendía un saco de paja sobre el que el trabajador dormía vestido.
Comentando esto con mi madre, vinieron a su memoria idénticos nichos, construidos en los galpones de la vieja chacra de los Giuliano en Colonia Caracciolo... nunca se supo que nadie durmiera ahí. Sólo servían para guardar herramientas y enseres del campo.
Pero el hecho me impactó: cien años después, pasadas al menos tres generaciones y ya en otro continente, los galpones de nuestra chacra recreaban las condiciones de vida y de trabajo en una Italia que había dejado de ser. Al menos, para estos Buneva de los cuales desciendo.
Agradecemos a Ghironda la imagen que acompaña nuestro texto.