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Giulianos de Montes de Oca, de Arequito y la rama perdida de Gramaglia

Aquí les dejo una foto que llegó a mis manos por obra y gracia de Don Bertero de Arequito, que no tenía idea de quiénes eran los personajes retratados.

Cuando mi mamá vió la foto, inmediatamente reconoció a su papá: es el que aparece de saco claro, alejado del auto. Luego, reconoció al Señor en el centro del trío y dijo: "Ese es Gramaglia!!!"
Cuando le pregunté quién era Gramaglia me contestó: "un gran amigo del nono Juan, con el que siempre se visitaban porque las familias habían sido vecinas en el campo...".
Al otro señor no lo reconoció.
En oportunidad de la gran reunión de Giuliano que se hizo en Arequito en 2009, tuvimos la suerte de encontrarnos con Tito Giuliano de Corral de Bustos. Ahí nos enteramos de que el original de la foto que me llegara a través de Bertero estaba en su poder y que el Señor que no habíamos logrado identificar, el que está junto al auto, era un Giuliano de Arequito.
En ese momento pensé: muy bien. De un lado tenemos a mi abuelo, nieto de Bautista Giuliano (rama de Montes de Oca) y del otro a un descendiente de Sebastiano, hermano de Bautista (rama que, dejando Montes de Oca, se instalaría luego en Corral de Bustos).
¿Y Gramaglia? ¿Por qué aparecía en la foto?
No fue hasta hace poco que hice un hermoso descubrimiento: el tal Gramaglia no sólo debe haber sido amigo de  mi abuelo Juan. Es casi seguro que hayamos estado emparentados.
Esto en la medida que en el Censo de 1895 encontramos a José Gramalla, con su señora, de nombre Beatríz GIULIANO e hijos, viviendo en Caracciolo, como mi bisabuelo Bautista... De hecho, la familia ya aparece en el Censo Provincial de 1887, pero Beatríz no figura con su apellido de soltera, sino como Gramalia.
Por el censo de 1887 sabemos que, en sus más de 40 años de casados, mis tataraabuelos habrían tenido 4 hijos. Pienso que es probable que Beatríz (nacida circa 1857) haya sido hija de mis tataraabuelos y haya venido a Argentina junto a sus padres, ya casada, e instaládose en Caracciolo junto a sus hermanos Sebastiano (nacido en 1848) y Bautista (1851).
Si es así, el tal Gramaglia, además de amigo, era primo o primo segundo de mi abuelo.
Hasta el momento, no he logrado dar con descendientes de esta rama... en Montes de Oca ya no existen Gramaglia.
Por si acaso, voy a listar los nombres de los hijos que nacieron del matrimonio de José Gramaglia y de Beatriz Giuliano: Guillermo (nacido en Italia circa  1876), Valentina (1881), Sebastian (1884), Luisa (1885), Catalina (nacida circa 1890, ya en la Provincia de Santa Fe), José (1892, Santa Fe) y Clemencia (1894, Santa Fe).
Espero que estas líneas sirvan para contactar a los descendientes de nuestros parientes.

De Echesortu a Larrechea: un camino de doble mano

Siempre me llamó la atención el nombre de Colonia Caracciolo. Durante mucho tiempo pensé que Caracciolo debía haber sido apellido de alguno de los primeros inmigrantes italianos al que se había querido honrar poniéndole su apellido al paraje... Pero no. Estaba equivocada. No sólo Caracciolo no correspondía a un apellido, sino que tampoco correspondía al nombre de un inmigrante, al menos no a uno proveniente de Italia.
Caracciolo fue nombrada así en honor a un Caracciolo de apellido Larrechea.
La primera vez que leí esto no me llamó particularmente la atención. Fue con el tiempo, y algo más de lectura, circunvalando por el lado de Ciro Echesortu, el escribano del Rosario que realizó el loteo y venta de los terrenos del actual Pueblo Montes de Oca, que empecé a sonreir frente a la pantalla. El apellido Larrechea me sonaba. Así es: Larrechea era la famosa Hortensia, casada con Ciro...
Pero: ¿qué relación unía a Hortensia con Caracciolo?... Sabíamos que éste último había sido hijo de Pedro Tomás Larrechea (1776-1858), quien se desempañara como Gobernador interino de la Provincia de Santa Fé en 1815 y varias veces delegado del Gobernador Estanislao López.
En 1833 Don Pedro se retiró de la vida pública. Según Wikipedia :) pasó a estar "sostenido económicamente por los negocios de su hijo Caracciolo Larrechea, que más tarde se unió a los unitarios".
Bien. Pero ¿y Hortensia?
La genealogía de Hortensia fue más difícil. Hasta que se me ocurrió echar un vistazo al Censo Nacional de 1869. Alegremente la encontramos con 8 años, viviendo en Rosario. Y, para nuestra sorpresa, con un montón de hermanos, incluido uno de nombre... Caracciolo. Lamentablemente no aparecía en la planilla censal ningún adulto a cargo de los párvulos; no al menos ninguno de apellido Larrechea, ni tampoco de apellido Vera Mujica y Pintado, que por ahí habíamos leído era el apellido de la esposa de Pedro Larrechea.
No encontrar a Pedro era lógico, puesto que para el censo de 1869 ya estaba fallecido... Pero ¿y la madre también? ¿Con quién habían quedado los pequeños Larrechea?
Habiendo llegado a un aparente callejón, continuamos la búsqueda de los Larrechea y sus andanzas inmobiliarias por Santa Fé, hasta que, de pronto, nos encontramos con esta página de Zingerling, en la que nos relata la historia del llamado Paraje de Mihura y de cómo en el año 1864 un tal Julián de Bustinza había sido nombrado por el Juez de Paz para practicar la mensura y deslinde de terrenos que fueran de Don Pedro de Larrechea... Entonces, cuando leí de Bustinza, me acordé. Y volví a mirar el censo. Ahí estaban, en la planilla censal anterior a la que contenía la nómina de hijos de Larrechea, Julian de Bustinza y Clodomira de Bustinza...
Pero: ¿quiénes eran ambos para haber quedado a cargo de esos niños? Y: ¿por qué además estaba a cargo de hacer estas diligencias judiciales para la familia Larrechea? (incluidas las de Caracciolo Larrechea y las de su señora esposa, Mercedes Larrechea)
Llegar a esta respuesta no fue sencillo. Julián de Bustinza -que en operatorias similares a las del resto de la familia, vendió sus tierras a colonos- fundó en 1879 un Pueblo al que llamó Clodomira.
Gracias a Argentina Municipal, nos enteramos que la tal Clodomira era hermana de Pedro Larrechea. Por las fechas suponemos que este Pedro debió ser uno de los que figuran en el censo junto a Caracciolo y a Hortensia. De hecho, el Pedro hermano de Clorinda terminaría siendo designado Juez de Paz de la Colonia Bustinza en 1877 (posteriormente llegaría a Intendente de la Ciudad de Rosario), así como Don Caracciolo termina siendo designado Juez de Paz de Colonia Amistad en 1885, pagos por donde la firma Echesortu y Casas terminaría comprando propiedades...

Montes de Oca, Caracciolo, Amistad, Tortugas... algo de su historia según un occitano en Argentina

Hace rato que venimos hablando del Pago de las Tortugas y de las Colonias Caracciolo y La Amistad, sin dar ninguna referencia histórica sobre ellas. Quizá sea hora.

Yo entré en contacto con estos parajes gracias a la memoria familiar. Pero pude conocer algo más de su historia  de la mano de un Señor escritor e historiador occitano. Me refiero a Alejo Peyret.

Leemos:
"Mi última excursión, por esta vez, en la provincia de Santa Fe, fué para las colonias del ferro-carril Central Argentino. La historia de esas colonias se relaciona con la del ferro-carril del Rosario á Córdoba... Vamos, pues, á recorrer ese ferro-carril" (Peyret, Una visita a las colonias de la República Argentina, 1889)
El recorrido de Peyret (cuyo retrato vemos en la imagen de la izquierda) se inicia por colonia Bernstadt, también conocida como Roldan.
"Esta es la primera colonia fundada por la compañía... mandó á su agente don Guillermo Perkins á Europa para contratar los colonos que debia establecer en Roldan, á cuatro leguas del Rosario, punto donde principia el derecho de la empresa á las tierras cedidas por el gobierno según contrato..."
Cuenta Peyret que la primera remesa de colonos llega a Rosario en marzo de 1870 y las sucesivas en el transcurso de ese año. Los trabajos del ferrocarril correspondían al año 1863.

A la colonia de Bernstadt le siguieron en fundación las colonias de Carcarañá, Cañada de Gómez y Tortugas, también en 1870. Cada una se componía de ocho leguas cuadradas a cada lado del ferrocarril, haciendo en cada una un pueblo delineado y una estación de tren. Tortugas como colonia, tenía una parte en territorio de la Provincia de Santa Fe y otra en la Provincia de Córdoba.
Respecto de Tortugas, Peyret afirma:
"El Pueblo de Tortugas está mal situado, en un paraje bajo, anegadizo y que debe convertirse en un pantano cada vez que llueve; podría haberse hecho una mejor elección..."
Hace menos de un mes pudimos comprobar cómo siguen siendo acertadas estas palabras de Peyret.

En su recorrido Peyret se encuentra con una serie de colonias "en formación" al norte de Tortugas: Amistad (1875), Caracciolo (1876), Montes de Oca (1883)... junto a Los Troncos, Casal y Lewel. Según Peyret, estas colonias pertenecían a los Señores Larrechea, Bustinza, Echeorsa, Casas... "individuos del Rosario".
"... Allí los lotes son generalmente de 20 cuadras. La cuadra se ha vendido primitivamente á diez pesos oro; actualmente se vende á 40 pesos nacionales y aún cuarenta pesos oro... Los colonos no reciben anticipos, y deben pagar dentro de tres ó cuatro años, agregándose el interés á las cuotas vencidas... Se arriendan también terrenos; al principio el arriendo fué de un peso oro por cuadra, actualmente es de dos y dos medio nacionales. Los colonos no pueden criar vacas, como hicieron anteriormente, porque el terreno es demasiado caro; tienen, por consiguiente, que dedicarse á la agricultura, arando grandes estensiones de terreno, pero observando siempre que no varian bastante los cultivos, lo que puede con el tiempo tener serios inconvenientes. Trabajan con bueyes y caballos..."   
Específicamente hablando de Caracciolo, Peyret nos cuenta lo que le informa la autoridad en esta Colonia:
"El encargado de la colonia es un joven argentino, don Desiderio López, recien casado, juez de paz... Díceme que esta colonia ha dado mas que las otras, este año, habiendo producido diez fanegas por cuadra (de quince arrobas) por haber evitado la helada y la piedra. Sin embargo, el tiempo se ha vuelto amenazador; una tormenta parece prepararse; emprendemos la retirada, pasando al regreso á inmediaciones de la estancia del señor don Carlos Bouquet y de la cañada que forma el límite de ambas provincias, llegando á Tortugas á las cinco de la tarde, pocos momentos antes de la marcha del tren, que nos devuelve al Rosario á las nueve de la noche..."
Terminaremos diciendo que esta publicación del año 1889 corresponde a una compilación de correspondencia que fuera publicada bajo tal formato en el Diario La Tribuna. El autor aclara, al final de la obra, que los primeros 26 capítulos (incluido aquel al que corresponden los párrafos que citamos -Capítulo XXVI) son el resultado de la compilación de la correspondencia referida a una excursión realizada desde diciembre de 1887 hasta principios de mayo de 1888.
Es decir, Peyret anduvo por nuestros pagos, y nos relata sus impresiones, un tiempo después de la realización del Primer Censo de la Provincia y cerca de la fecha de conformación de Montes de Oca como Pueblo. Interesante casualidad, ¿no?

Seguramente vamos a dedicar otro post a hablar un poco de este personaje tan interesante de nuestra historia.

La imagen que acompaña estas líneas la hemos tomado de Información Cultural de Santa Fe.

Montes de Oca en 1887: las familias según el Censo Provincial

Para el año en que se llevó a cabo el Primer Censo Provincial de Santa Fe (del 6 al 8 de junio de 1887), la actual Comuna de Montes de Oca aún no se había constituido como Pueblo. Esto tendría lugar recién a comienzos de 1888.
Leemos:
"El 18 de enero de 1888 el Gobernador de la Pcia de Santa Fe, Doctor José Gálvez, aprobaba "la traza del pueblo y colonia de Montes de Oca" razón por la cual se toma dicha fecha como fundacional, a pesar de que el poblamiento se hubiera concretado con anterioridad. El Escribano Don Ciro Echesortu inició la venta de los campos y el loteo de la planta urbana, tras alentar a las familias piamontesas a adquirir las tierras, allá, en Irigoyen..."
No es de extrañar, entonces, que toda la población censada en el Distrito de Montes de Oca (integrante, por ese entonces, del Departamento Iriondo), se encuentre consignada como población rural. El Primer Censo de la Provincia de Santa Fe nos está mostrando una foto de la conformación socio económica de la zona, previo a su reconocimiento como Pueblo y a la aparición de la población urbana.
En nuestro post anterior listamos los apellidos correspondientes a familias que declararon, al momento del Censo, como lugar de procedencia, Italia. De esos apellidos, vamos a destacar, ahora, aquéllos que más se repiten en el Distrito conforme a ese Censo, tomando el número de cinco individuos como base mínima para la selección.
Ellos son, por orden alfabético y aclarando el número de censados con mismo apellido:
Andisio (5), Bancotti (5), Bela (6), Bertino (8), Boetto (5), Bosso (5), Botallo (7), Chocolat (6), Desimondi (7), Escolani (6), Ghroin (7), Giordano (8), Grasso (5), Loetto (5), Magra (5), Marucco (22), Melano (5), Miotti (7), Munge (6), Ortis (5), Pali (5), Ramelo (7), Ramello (6), Robino (5), Simondi (8), Toia (30), Turai (5).
A continuación, destacamos de todos los apellidos censados en Montes de Oca en 1887, los que siguen presentes hoy en ese Pueblo. Ellos son:
Alemandi, Barbero, Bertero, Bertino, Boetto, Bonavia, Botta, Bruera, Ferrari, Ferrero, Grasso, Marucco, Porta, Ramello, Sampietro, Toia.
Actualmente no hay presentes Soppo pero sí Suppo; puede tratarse de algún error en la consignación del apellido en la ficha censal.
En 123 años, de 128 apellidos disitnos registrados en el Censo de 1887 en el Distrito de Montes de Oca, permanecen presentes sólo 16. Algo más del 12%.

Mismo trabajo hemos efectuado para Caracciolo. Junto con La Amistad, Caracciolo era, a la par de Montes de Oca, una de las colonias que integraban el conocido como Pago de Las Torugas. Hoy ambos parajes integran el territorio que conforma Montes de Oca.

Para la época de este Censo, nuestros Giuliano estaban ya radicados en Caracciolo.
Nos llevó algo de tiempo y esfuerzo confirmar este dato.

Fue un gran estímulo para nosotros la lectura del párrafo que sigue, escrito por la Señora Nicastro, gran estudiosa de la historia del Pueblo de Montes de Oca:
"Retomando el hilo del ayer, en el período fundacional recordamos que comenzaron a llegar, en la década de 1880, las familias al "Pago de las Tortugas"...
Algunos de sus nombres: los hermanos Francisco, Victorio, José, Juan, Lorenzo y Angela Toia; Juan, Domingo, Alfredo, Marcos y José Bertino; Andrés Rossa; Santiago Suppo; Felipe y Ambrosio Crosetti; todos piamonteses..."
No encontrar el apellido Giuliano entre los listados en este trabajo nos alentó a recurrir a las fuentes documentales, dado que por años se había repetido en la familia que Battista y su padre Chiaffredo habían sido unos de los primeros en llegar con su familia a la zona.
Gracias al Censo Provincial hoy podemos decir que la memoria familiar era acertada: los Giuliano integraron el grupo de las primeras familias piemontesas en asentarse en el "Pago de las Tortugas", aún antes que otras de las que se mencionan en el trabajo que citamos. Con el aditamento que el apellido Giuliano es uno de los que aún están presentes en la actual Montes de Oca, junto a los otros que listamos.

1887: Apellidos italianos presentes en Montes de Oca, Caracciolo y Campo La Amistad

Quisiera compartir con ustedes un listado de los apellidos correspondientes a familias de procedencia italiana, que hemos encontrado ya estaban presentes en Montes de Oca, allá por 1887, cuando se realizó el Primer Censo de la Provincia de Santa Fé.
Los listaré por orden alfabético y tal como aparecen registrados en las fichas censales, aunque reconozco que varios presentan diferencias en cuanto al apellido italiano correcto (incluidos nuestros Giuliano).
Los que aparecen en tipo normal son los apellidos de aquellos censados que han declarado proceder de Italia. En cursiva y en negrita, los que han declarado lugar de nacimiento específico, que expresamos entre paréntesis. Esto sólo hemos podido hacerlo respecto de los censados en Caracciolo, dado que, para el resto, no hay aclaración de lugar de nacimiento más que "Italia" o ninguna.

Aquí van los apellidos, entonces:
Acostello, Adria, Aimar, Alcantara, Alemandi, Aliani, Amato, Andisio, Andreas, Ariatelo, Armandi, Arnaldi, Arnardi, Avataneo, Aymone, Bacca, Baldi, Bancotti, Banroti, Barbani, Barbera, Barbero, Batistino, Bela, Bertero, Bertino, Bertorelo, Bodoni, Boetto, Bonavia, Bononini, Bosio, Bosso, Botali, Botallo, Botta, Bruera, Cabator, Cabroli, Calieri, Canlli, Capela, Capelini, Capra, Carelli, Carinto, Castaño, Chocolat, Croce,  Crosio, Cumba, Damiano, Desimondi, Donadio, Escolani, Felice, Ferrari,  Ferrero, Freisa, Galli, Gallina, Ghioni, Ghiraudo, Ghroin, Giordano, Gorria, Grandi, Grasso, Grato, Guadañini, Hunge, Jerrero, Lascano, Loetto, Magionino, Magra, Margaria, Marneo, Maruco, Marucco, Marucco Toia, Melana, Melano, Miotti, Moitre, Molinari, Monto, Munge, Nina, Noveli, Octaneo, Olivero, Ortis, Pali, Parucetia, Perasco, Peroni, Picato, Pietri, Pirata, Poccardi, Porta, Potero, Prase, Procetto, Rabino, Ramelo, Ramello, Remondi, Remoto, Robino, Rocha, Romani, Sagno, Sampietro, Santis, Sellara, Simondi, Soppo, Squerano, Sterpone, Testa, Toia, Torditi, Torri, Turai, Valero, Viliomco
Del mismo modo, listamos los apellidos correspondientes a familias de procedencia italiana que. según el Censo de 1887, estaban presentes en Caracciolo:
Acastello (Torino), Armandi, Audicio, Aymar (Cuneo), Balaria (Cuneo), Balario, Bartola (Cuneo), Bartole (Cuneo), Batista (Torino), Belmundo, Bertorello, Bianchi, Bollino, Bonaira (Cuneo), Bonalmen (Milano), Bonino (Cuneo), Bosso (Torino), Bovo (Torino), Bruno (Cuneo), Calandra (Torino), Canabesio (Torino), Capelo (Cuneo), Capello (Cuneo), Cavalera (Torino), Ceraseo (Torino), Contesa (Lombardía), Dalavianque (Lombardía), Duello (Cuneo), Enrrico (Cuneo), Estefano (Cuneo), Fantin (Cuneo), Ferrero (Torino), Ferro, Franco,  Giuliano, Gramalla (Torino), Gramallo (Torino), Grande (Torino), Gribaude (Torino), Guerra (Alesandria), Julian, Lissiarde, Lunyo, Malaria (Cuneo), Marego (Cuneo), Martinotti, Mellano, Meloni, Miotti, Mondino (Cuneo), Monllero, Mura, Pajero (Cuneo), Panza (Cuneo), Peolande (Cuneo), Polano (Cuneo), Questa (Cuneo), Racca (Cuneo), Rillio, Risso, Riva (Cuneo), Rosson (Cuneo), Rossono (Cuneo), Tortone (Cuneo), Valiengo (Torino)
A continuación, el listado correspondiente a los apellidos presentes en el paraje La Amistad:
Anjmar, Antonelli, Barbeiri, Beconti, Beltran, Cabiasa, Callieri, Caporni, Chivalero, Columbano, Depaolo, Dominici, Gabarni, Galian, Galiano,
Ghinaldo, Giordani, Granalli, Gribaldo, Guanini, Lorencino, Peretti, Prigiglio,
Pruccio, Quito, Risetti, Romano, Sola
En otro post les acerco la relación entre censados italianos y censados con "nación a la que pertenece" diferente a Italia. De cualquier modo, valga este post para impulsar un hermanamiento para la Comuna de Montes de Oca con un par cuneesi. Ya lo hemos propuesto en otra oportunidad. Hoy sólo lo reiteramos.

Una de contextualización

Mi Tío Ildo era seis años mayor que mi mamá. Había nacido en el veinticuatro, igual que mi padre.
De joven, Ildo tuvo una participación destacada en la comunidad monteoquense. De hecho, llegó a ser Presidente de la Juventud Acción Católica local. Estamos hablando del primer quinquenio de los cuarenta, cuando ser miembro de la Acción Católica no era un dato menor.
Escribía mi Tío por esa época, bajo el título "Un batacazo":
"Es un sábado por la tarde. Todo el pueblito está tranquilo, después de haber terminado una semana más de trabajo; en una esquina hay varios muchachos hablando del partido que se realiza el domingo. En ese momento pasan por el lugar Alfredo y Juan, que van a la reunión semanal de la A. C. y en el grupo no faltó quién les dijo: curitas y frailones y muchas otras cositas; sin embargo ellos los saludaron sonriendo y siguieron su camino. En el grupo llamó la atención la conducta de esos dos muchachos... no se pararon a perder el tiempo... Después de que pasaron, uno del grupo dijo: -para qué se reunirán todas las semanas? ¿Para qué irán a Misa? ¿Para qué estarán siempre metidos allí? Y otro dijo: -Yo los voy a esperar cuando salgan y les pregunto así despues nos hacemos el plato. Terminó la reunión... El que había estado en la esquina se encontró con Alfredo y Juan, los saludó, cambiaron algunas palabras y entró en tema de religión para averiguar lo que se había propuesto... -¿Che, Alfredo, para que se reúnen todas las semanas? Mirá... te lo voy a explicar en pocas palabras ya que vos nunca lo has entendido, ni te lo han enseñado tus amigos porque tampoco lo saben... Vamos a esas reuniones para aprender la doctrina que Cristo enseñó en la tierra y que muchos hombres no quisieron entenderla porque tenían que dejar sus vicios. Y vuelve a preguntar: -¿Decime, por qué van a Misa y están siempre allí? Porque un Ministro del Señor, el Sacerdote, representa el sacrificio de Dios en el Calvario donde murió en la Cruz para salvar al mundo, y porque es el día en que debemos rendir homenaje a nuestro Creador, para rogar por nosotros y por aquellos que dicen que no tienen tiempo. Estamos también con el Párroco para hacer entender a mucha gente que no sabe nada de religión y son cristianos porque sus padres los han bautizado. -Alfredo, si es así, yo también voy a ir a Misa y de hoy en adelante quiero ser un soldado más en las filas de la A. C. ¡Qué gran alegría tuvo Alfredo al salvar un alma más!"

Esto lo escribía mi Tío Ildo allá por 1943, en el periódico La Juventud de Montes de Oca, cuando tenía 19 años.
Para cuando comencé a tener registro de que tenía tío y primos en Montes de Oca (lo que a decir verdad me sucedió tempranamente, debido a la actitud pro familia constantemente impulsada por mi madre), mio Tío Ildo ya se acercaba a los cincuenta.
Lo recuerdo como un hombre serio pero afectuoso, con esa forma de manifestar el cariño que han logrado aprender, con el tiempo, las personas que siguen queriendo ser serias pero necesitan, en algún momento o por alguna razón, darse un respiro.
Fue conmigo un buen tío. Y si bien algunas personas lo recuerdan como un hombre severo, a mí no me ha quedado esa impresión. Cuando visitábamos la chacra (mientras que él vivió en la Chacra), hasta me improvisó una hamaca con un asiento de tractor y me permitió jugar con los chiches que mis primos mayores ya no utilizaban.
Recuerdo también que en alguna oportunidad envió encomienda a casa con bondiolas, cuando todavía en Montes de Oca había gente que las preparaba y en Varela no se conseguían.
Nunca volví a probar bondiola como esa.

Ese es el Tío Ildo que recuerdo. El que nos acercaba en la Mercedita al Cementerio para llevarles flores a los abuelos que no conocí y nos iba a buscar a Tortugas, cuando el micro nos dejaba a mí y a mi mamá al costado de la ruta. El que le decía a mi mamá que había que dejar circular a los chicos más libremente para que se inmunizaran. El que ya viviendo en el Pueblo, me prestaba alguna bicicleta de las que tenía en el taller, para que diera unas vueltas con Graciela Bello por Montes de Oca y un día me llevó a casa de una Señora que vendía bijouteri, para que me eligiera un anillo. Que todavía tengo.
No compartí mucho tiempo con mi Tío y no tuve la suerte de poder preguntarle cosas que hoy, se me ocurre, le preguntaría (que son muchas).
Me consuela saber que esto que me pasa, no me debe estar pasando sólo a mí.

Los Giuliano detto Buneva, massari de Saluzzo


Según parece, los Giuliano de Saluzzo venían siendo massaros desde, al menos, comienzos del siglo XVII.
Así surge de la consegna del sale en las que encontramos al primero de los Gio Battista Giuliano del que tenemos noticia, hijo de Chiaffredo, viviendo con su familia en la Cascina Parpaglia (1721).
Transcurren los años y las generaciones. La descendencia de estos Giuliano detto Boneva aparecen en distintas propiedades: en 1742, Tomasso Giuliano, hijo de Gio Battista, en San Antonio, del Signor Sibilla; otra rama de Giuliano detto Boneva en Casa Aliberti.
En 1755, Sebastiano Giuliano, hijo de Tommaso, en Casa Annalis; en 1761, otra rama de los Giuliano detto Boneva en Casa Pignatta.
En 1762, el mismo Sebastiano Giuliano en Casa Merlino y otra rama en Casa Propano.
En 1766 Sebastiano y su familia aparecen en Casa en San Antonio. En 1767, en la zona de vigne otra rama, en Casa Solaro y otra rama en Casa Sibilla.
Hacia 1770, Michelle Giuliano en la Casa del Capitolato di Torino detta La Fornace, propiedad del Seminario. Otros, en Casa de Gioanni Rosso y otros aún en Propano.
Llegamos al 1789, donde encontramos a Michel Antonio Giuliano, hijo de Sebastiano, y a sus hermanos (entre los cuales está nuestro ancestro, Chiaffredo, aquél que fallece en Barge en 1838) como massaros en lo del Señor Conde de Benevello.
Ser massaro era todo un trabajo en aquéllos días.
Leemos: "Il massaro è la figura più importante della masseria. Poteva essere affittuario, quindi pagare un canone d’affitto al proprietario, oppure solo responsabile della conduzione della masseria per conto del padrone; in entrambi i casi, il massaro è la figura attorno alla quale è polarizzata tutta la vita organizzativa, produttiva e sociale. Era lui ad assegnare i compiti e impartire gli ordini, sempre lui che, secondo regole e tempi stabiliti e come forma di remunerazione, distribuiva parte di ciò che la masseria aveva prodotto ai capifamiglia residenti. A queste distribuzioni regolari si aggiungevano quelle eccezionali delle festività quali Natale, Pasqua, quando si dava anche un po’ di carne di agnello, e la festa del santo patrono. Dal suo carattere, dalla sua capacità di condividere e capire la durezza della fatica, dal tono con cui impartiva gli ordini, dal modo in cui stabiliva i rapporti con gli altri,dipendevano una vita tollerabile o sentirsi gli ultimi della terra".

Hay en este sitio una descripción interesante de las condiciones de vida de los trabajadores forastieri en estas masserías, en el que se relatan jornadas de trabajo muy extensas, combinadas con mala alimentación y mal descanso. Estos trabajadores dormían en nichos excavados o construidos en los graneros, en los que se tendía un saco de paja sobre el que el trabajador dormía vestido.
Comentando esto con mi madre, vinieron a su memoria idénticos nichos, construidos en los galpones de la vieja chacra de los Giuliano en Colonia Caracciolo... nunca se supo que nadie durmiera ahí. Sólo servían para guardar herramientas y enseres del campo.
Pero el hecho me impactó: cien años después, pasadas al menos tres generaciones y ya en otro continente, los galpones de nuestra chacra recreaban las condiciones de vida y de trabajo en una Italia que había dejado de ser. Al menos, para estos Buneva de los cuales desciendo.
Agradecemos a Ghironda la imagen que acompaña nuestro texto.