Los Arroyuelo vienen marchando

Los Arroyuelo se vinculan a nuestra familia por el lado Giavelli: tenemos a Marcelino Damiano Arroyuelo (1905), casado con Teresa Giavelli, la mayor de las hijas del matrimonio Giavelli - Arozamena.
Marcelino, al que llamaban Pichin, pertenecía a una familia avellanedense de larga data... Hijo de Pedro Arroyuelo (1872) y de Maria Orsi, ha sido recordado siempre como hombre de campo... O, al menos, hombre cuya familia estaba vinculada al campo.

Aqui en la foto, de izquierda a derecha: Francisco Boullon, Marcelino Damiano Arroyuelo y Alberto Giavelli. Foto conocida como "Los Nadadores", tomada en Mar del Plata en el año 1942

Hoy contamos con información suficiente para suponer que la familia Arroyuelo transitó un camino que la llevó desde la Buenos Aires colonial pasando por las Barracas al Sud, a los pagos del interior de la provincia de Buenos Aires...

Damiano Arroyuelo (que en el Censo de 1869 figura viviendo junto a su familia en Barracas al Sud, de profesión,  carnicero) y Carmen Cesar (ambos, padres de Pedro Arroyuelo) tuvieron varios hijos: los primeros, desde 1850 hasta mediados de los setenta de ese siglo, nacieron en Avellaneda y allí continuaron sus vidas; pero los subisguientes, fueron naciendo en Magdalena.

A su vez, Damiano Arroyuelo, el más chico de los hijos de Juan Bautista Arroyuelo Reynoso (1802) y de Gegoria Sosa, nació en Avellaneda, pero los hijos mayores de ese matrimonio fueron bautizados y residían, al parecer, en la zona en torno a la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Ciudad de Buenos Aires.

Hemos retrocedido hasta el matrimonio de Torivio Arroyuelo con Jacinta Reynoso, padres de Juan Bautista, lo que nos ha permitido ubicar a la familia en la Ciudad de Buenos Aires, hacia fines del 1700.

Por el lado de Carmen sabemos que la familia hunde raíces en Villa María, Provincia de Córboba. Estamos hablando de fechas anteriores al 1800.
Al parecer, también la familia Cesar se radicó luego en Barracas al Sud y de allí también se transladó a Magdalena.

Hoy por hoy contamos con más de 200 Arroyuelo en nuestro árbol. Rama frondosa, si las hay.

Montes de Oca: un pueblo con historia

Cuando comenzamos nuestra ricerca genealógica, nuestras expectativas eran muy modestas... se reducían a un intento de reconstruir la historia familiar que había sido expoliada en lo documental, a partir de la memoria materna.
Hace menos de un año decidimos compartir el fruto de nuestra investigación a través de internet. Nos pareció un modo de ayudar a otros que, además de compartir las mismas inquietudes, pudieran encontrarse en la misma situación que nos encontrábamos nosotros al comienzo de esta historia.
En estos días, personas que aprecian el trabajo realizado, nos han hecho notar que nuestro árbol ha trascendido la familia directa. Si esta afirmación es cierta respecto de todas las ramas en nuestro árbol, lo es muy particularmente;respecto del lado materno de mi familia: más que un árbol de los Giuliano de Montes de Oca, nuestro árbol evidencia vocación de transformarse en un mapa familiar de las primeras familias monteoquenses... Lo cual, de lograrse, sería maravilloso.
Montes de Oca, nuestro querido pueblo, lugar natal de Nelly Giuliano, no ha tenido ni tiene hasta el momento, un sitio propio en internet en donde se comparta esta clase de enfoque, que tanto se propugna, como modo alternativo y novedoso de encarar la reconstrucción de la historia de una comunidad. No a través del relato oficial de la vida de un pueblo, sino a través del relato individual y familiar de las historias vividas, cuya sumatoria logra pintar un panorama social e histórico rico en experiencia y sentimientos.
Muchos se preguntarán el por qué de la imagen que acompaña este post, la del Maestro Solá... Hace tiempo dedicamos uno a mencionarlo. Hoy, al escribir estos párrafos, recodamos una anécdota que nos compartiera Ferdi Bello, con relación a los últimos años de este Maestro. Al parecer, ya enfermo, Solá no quería que su familia en Buenos Aires, supiera de su estado. Una persona, emparentada a la rama de nuestros Vaieretti, muy preocupada por su situación, en oportundad de un viaje a Buenos Aires ubicó a esta familia (muy acaudalada por cierto), y les informó del caso. Fue así como un buen día apareció en Montes de Oca una extensa comitiva de parientes porteños de Solá, a prestarle su asistencia y, dadas las circunstancias, llevarlo de regreso a su hogar familiar.
Estas son historias de vida de personajes que, más que importantes, han sido decisivos en la vida de nuestro pueblo. Estamos convencidos de que es una pena que se pierdan.
Sirva esto para simbolizar lo que pretendemos lograr con este espacio. Sumar voluntades, para que la historia viva, siga así por mucho tiempo. Lo actual, lo reciente, la última novedad social en una comunidad es importante porque hace a nuestra vida cotidiana.
Sin embargo, sería bueno que dejemos algún espacio, también, para recordar a los que nos permitieron llegar al día de hoy.
Invitamos a todos los que compartan este sentir a sumarse a esto que, desde un principio, ha tenido vocación de ser una creación colectiva.
Hay varios post que hemos dedicado a la historia del Pueblo de Montes de Oca. Pueden consultar algunos referidos a los apellidos más antiguos presentes en la zona, aquí y aquí.
Los que estén interesados pueden dejar sus comentarios, aquí en el blog o escribirnos a giulianovai@hotmail.com.

Un Boullón "histórico" para la amiga Barca

Nuestra amiga Mirta estaba queriendo averiguar el nombre de los padres del que fuera, allá por los primeros años del siglo pasado, Obispo de Tuy: Manuel María Vidal Boullón.
Pues bien, como dicen los chicos: lo pedís, lo tenés. Aquí va el dato: Don Manuel María era hijo de Francisco Vival y de Doña Juliana Boullón.
Para reforzar nuestra afirmación acompañamos la fuente documental que nos sustenta: una imagen de "El Eco de Uxama", Semanario Católico Independiente, edición del 22 de Mayo de 1915.
Mirta: esperamos sirva.