Una genealogía, un pueblo. ¿Por qué no? ¿Por qué no animarse y hacer punta siendo uno de los primeros pueblos en Argentina (anque en el mundo) en tener sus orígenes documentados a través de la ricerca genealógica?
¿Por qué no? Yo también me lo pregunto, aunque creo que lo mejor sería preguntarse: ¿por qué si?.
Porque sí. Porque vale la pena y no acarrea demasiada, al contrario. Podríamos hacerlo si un par se pusieran las pilas y convocaran a sus allegados. Podríamos hacerlo si viéramos todas las posibilidades que tiene el proyecto.
Altroqué podríamos hacerlo, como decían nuestros abuelos y aún se sigue diciendo en el pago... Pero no lo hacemos. Qué pena; sería un buen modo de preservar nuestra historia y la memoria viva... mientras queda. Sería un buen modo de estrechar lazos. Hasta sería un buen modo de hacer campaña pro Montes de Oca...
La base está: tenemos ya un buen número de apellidos vinculados a nuestro árbol familiar que crece y se expande de modo descontrolado. Tenemos Giuliano, tenemos Marconetto... Pero también tenemos Vaieretti y Palmero. Y Bruera y Bertino. Y Ribotta. Y Ramello... Beccaria, Bertero... Bello... Berchielli, Suppo... Boetto, Marucco, Botta, Cacciabue, Cardonato, Corneli, Dardanelli, Dietschi, Musso, Elli, Serra, Ferrero, Ferrato, Ferro... Grasso, Stalder... Los Nova! Los Re... Los Rossia... Los Toia... Los San Pietro... Y que no me olvide de los Crosetti... Y los que de seguro podrían sumarse por causa de matrimonio...
Yo creo que cualquier monteoquense que recuerde el nombre de su abuelo y de su bis, hoy por hoy, está en condiciones de engancharse al árbol sin mayores complicaciones...
Ojalá alguien escuche la propuesta y se enganche. Las construcciones colectivas son siempre interesantes y valiosas.
En todo caso: quizá la idea le sirva a algún otro paisano, en alguna otra parte del mundo. Cuenten con nuestra ayuda, si cabe.
El matrilinaje, Creta y el ADN mitocondrial
Quién más quién menos, todos en algún momento hemos oído acerca de una época remota y oscura en que las sociedades eran, mayormente, matriarcales.
Este período se asocia con una etapa primitiva de la humanidad. Una época en que la religión giraba en torno al arcaico Culto de la Diosa Madre.
Hay quienes consideran que este tipo de organización social, en el que las mujeres desempeñaban un papel tan relevante como centro de la vida comunitaria y familiar se explica en función del espíritu más libre de los hombres.
Dice asi Hayes:
Leemos:
Un mundo lejano, estrogenocéntrico y ginecocrático, que hasta Freud terminó reconociendo que pudo haber existido, generalizado, al menos en lo que se refiere a la transmisión matrilineal del linaje (cuestión no menor por cierto, habida cuenta de sus connotaciones).
Dice el buen hombre:
Hasta Herodoto se suma a este discurso, cuando describe a los licios:
Hace tiempo que Creta se me representa como uno de los vestigios más antiguos de una civilización pretérita, de lo más avanzada, a la que se ha catalogado, con toda razón, como la primera cultura urbana de Europa. Un arte exquisito con frescos que no dejan de emocionarme cada vez que los observo... y palacios espectaculares... Pero no sólo eso: pavimentos en las calles, alcantarillados en perfecto funcionamiento hasta el siglo XX, acueductos, desagues cloacales, calderas, cañerías de cerámica y de plomo, duchas y retretes (éstos con sistema de autolimpiado base chorros de agua fría que se regulaba mediante palanquillas), sistemas de ventilación para habitaciones a través de chimeneas de aire...
Y, como colofón, un concepto abrumador, de base, que si no fuera por Plutarco, ni modo hubiera caído en la cuenta de su trascendencia.
Leemos:
Este período se asocia con una etapa primitiva de la humanidad. Una época en que la religión giraba en torno al arcaico Culto de la Diosa Madre.
Hay quienes consideran que este tipo de organización social, en el que las mujeres desempeñaban un papel tan relevante como centro de la vida comunitaria y familiar se explica en función del espíritu más libre de los hombres.
Dice asi Hayes:
"... los núcleos de población se agruparon ante todo alrededor de las madres, pues las mujeres por su condición más sedentaria cultivaban con sus hijos los campos constituyendo, por tanto el protoplasma de la vida social..."Otros han explicado esta etapa en función de la ignorancia.
Leemos:
"El sociólogo escocés (Mac Lennan) parte del supuesto de que la incertidumbre de la paternidad fue lo único que determinó la fase matriarcal..."Por lo que se dice, el mundo primitivo era cosa de mujeres porque eran ellas las que tenían a su cargo funciones primordiales (tanto por su importancia como por su carácter esencial o primero). No sólo cultivaban los campos y se encargaban de brindar sustento a los hijos, sino que, además, transmitían el linaje, la propiedad y la herencia. Era, lo que se dice un mundo matrilineal. Un mundo que, naturalmente, replicaba esta idea en lo político: eran las mujeres las que se sentaban en los tronos o las que, eventualmente, habilitaban a que el consorte (hombre) pudiera sentarse en él.
Un mundo lejano, estrogenocéntrico y ginecocrático, que hasta Freud terminó reconociendo que pudo haber existido, generalizado, al menos en lo que se refiere a la transmisión matrilineal del linaje (cuestión no menor por cierto, habida cuenta de sus connotaciones).
Dice el buen hombre:
"Es muy probable que la transmisión materna haya sido en todas partes la primitiva, reemplazada más tarde por la transmisión paterna..."Todo esto es cosa dicha, como también los es la más que agotadora vinculación del matriarcado y del matrilinaje con términos tales como primitivo y arcaico.
Hasta Herodoto se suma a este discurso, cuando describe a los licios:
"Los licios traen su origen de la isla de Creta, que antiguamente estuvo toda habitada de bárbaros. Cuando los hijos de Europa, Sarpedon y Minos, disputaron en ella el Imperio, quedó Minos vencedor en la contienda y echó fuera de Creta a Sarpedon con todos sus partidarios. Estos se refugiaron en Myliada, comarca del Asia menor, y la misma que al presente ocupan los licios. Sus habitadores se llamaban entonces los Solymos... estos vinieron con el tiempo a mudar de nombre, y tomando el de Lyco, se llamaron licios. Sus costumbres en parte son cretenses y en parte carias; pero tienen cierto uso muy particular en el que no se parecen al resto de los hombres, y es el de tomar el apellido de las madres y no de los padres; de suerte que si a uno se le pregunta quién es y de qué familia procede, responde repitiendo el nombre de su madre y el sus abuelas maternas. Por la misma razón, si una mujer libre se casa con un esclavo, los hijos son tenidos por libres de nacimiento; y si al contrario un hombre libre, aunque sea de los primeros ciudadanos, toma a una extranjera como esposa o concubina, los hijos que nacen de semejante unión son considerados como infames..." (el subrayado es nuestro)
Toda esta reflexión me surge a partir de los resultados que han arrojado los estudios relacionados con el ADN mitocondrial, la Eva mitocondrial y la genealogía basada en la matrilinealidad de la transmisión de ese ADN... Digo: qué cosa, ¿no?.. que los pueblos primitivos tuvieran un sistema político normativo de transmisión de linaje matrilineal... Y qué cosa, ¿no? que la más antigua de las siete evas mitocondriales de la que habla Sykes, haya vivido en lo que actualmente conocemos como Grecia hace unos 45 mil años...
Hace tiempo que Creta se me representa como uno de los vestigios más antiguos de una civilización pretérita, de lo más avanzada, a la que se ha catalogado, con toda razón, como la primera cultura urbana de Europa. Y, como colofón, un concepto abrumador, de base, que si no fuera por Plutarco, ni modo hubiera caído en la cuenta de su trascendencia.
Leemos:
Metrópolis cretense: la ciudad madre (metris) y no Patria (de patris, padre)... Esto, de la mano del mito de Demeter y la inmortalidad del principio femenino... ¿Será que los cretenses y otros habitantes del mundo antiguo intuían (¿o quizá, recordaban?) la existencia de la genealogía mitocondrial?
Los Arroyuelo vienen marchando
Los Arroyuelo se vinculan a nuestra familia por el lado Giavelli: tenemos a Marcelino Damiano Arroyuelo (1905), casado con Teresa Giavelli, la mayor de las hijas del matrimonio Giavelli - Arozamena.
Marcelino, al que llamaban Pichin, pertenecía a una familia avellanedense de larga data... Hijo de Pedro Arroyuelo (1872) y de Maria Orsi, ha sido recordado siempre como hombre de campo... O, al menos, hombre cuya familia estaba vinculada al campo.
Hoy contamos con información suficiente para suponer que la familia Arroyuelo transitó un camino que la llevó desde la Buenos Aires colonial pasando por las Barracas al Sud, a los pagos del interior de la provincia de Buenos Aires...
Damiano Arroyuelo (que en el Censo de 1869 figura viviendo junto a su familia en Barracas al Sud, de profesión, carnicero) y Carmen Cesar (ambos, padres de Pedro Arroyuelo) tuvieron varios hijos: los primeros, desde 1850 hasta mediados de los setenta de ese siglo, nacieron en Avellaneda y allí continuaron sus vidas; pero los subisguientes, fueron naciendo en Magdalena.
A su vez, Damiano Arroyuelo, el más chico de los hijos de Juan Bautista Arroyuelo Reynoso (1802) y de Gegoria Sosa, nació en Avellaneda, pero los hijos mayores de ese matrimonio fueron bautizados y residían, al parecer, en la zona en torno a la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Ciudad de Buenos Aires.
Hemos retrocedido hasta el matrimonio de Torivio Arroyuelo con Jacinta Reynoso, padres de Juan Bautista, lo que nos ha permitido ubicar a la familia en la Ciudad de Buenos Aires, hacia fines del 1700.
Por el lado de Carmen sabemos que la familia hunde raíces en Villa María, Provincia de Córboba. Estamos hablando de fechas anteriores al 1800.
Al parecer, también la familia Cesar se radicó luego en Barracas al Sud y de allí también se transladó a Magdalena.
Hoy por hoy contamos con más de 200 Arroyuelo en nuestro árbol. Rama frondosa, si las hay.
Marcelino, al que llamaban Pichin, pertenecía a una familia avellanedense de larga data... Hijo de Pedro Arroyuelo (1872) y de Maria Orsi, ha sido recordado siempre como hombre de campo... O, al menos, hombre cuya familia estaba vinculada al campo.
Aqui en la foto, de izquierda a derecha: Francisco Boullon, Marcelino Damiano Arroyuelo y Alberto Giavelli. Foto conocida como "Los Nadadores", tomada en Mar del Plata en el año 1942
Damiano Arroyuelo (que en el Censo de 1869 figura viviendo junto a su familia en Barracas al Sud, de profesión, carnicero) y Carmen Cesar (ambos, padres de Pedro Arroyuelo) tuvieron varios hijos: los primeros, desde 1850 hasta mediados de los setenta de ese siglo, nacieron en Avellaneda y allí continuaron sus vidas; pero los subisguientes, fueron naciendo en Magdalena.
A su vez, Damiano Arroyuelo, el más chico de los hijos de Juan Bautista Arroyuelo Reynoso (1802) y de Gegoria Sosa, nació en Avellaneda, pero los hijos mayores de ese matrimonio fueron bautizados y residían, al parecer, en la zona en torno a la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Ciudad de Buenos Aires.
Hemos retrocedido hasta el matrimonio de Torivio Arroyuelo con Jacinta Reynoso, padres de Juan Bautista, lo que nos ha permitido ubicar a la familia en la Ciudad de Buenos Aires, hacia fines del 1700.
Por el lado de Carmen sabemos que la familia hunde raíces en Villa María, Provincia de Córboba. Estamos hablando de fechas anteriores al 1800.
Al parecer, también la familia Cesar se radicó luego en Barracas al Sud y de allí también se transladó a Magdalena.
Hoy por hoy contamos con más de 200 Arroyuelo en nuestro árbol. Rama frondosa, si las hay.
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