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Las Peñas en lo de Kegahl

Promesa cumplida. Aquí va la primera de las fotos en ocasión de una de las peñas que se organizaban en lo de Kegahl.
Esta es particularmente interesante porque, además de estar Kegahl (el Señor de anteojos), mi papá y Dorita Burgos (la señora que está sentada a su lado, la de perfil), se pueden observar algunos detalles interesantes...
Como las fotos colgadas en el mural de la izquierda, en el que está un retrato de mi mamá (la del velo...). Otras fotos que se distinguen: las de Lía Casanova, Barry Moral, Antonio Prieto (el de "Blanca y radiante va la novia"...)
También, el panel central con frases y caricatura de Kegahl y a la derecha, girando... Esta daría para una adivinanza. Sé que hay gente que nos lee que conoció el Estudio de Avenida de Mayo.
¿Qué exhibía Kegahl, como trofeo, colgándolo de las paredes?

En la foto que sigue, vemos a Kegahl y a Dicky Dávalos (el de Los Chalchaleros, sí), entre otros. Mi papá es el que está en el centro, abajo, de perfil, saludando al Señor Dávalos. Para lo que pueda servir, mi papá siempre decía que era hermano de leche de Dávalos. Respetando lo que aprendí gracias al Ingeniero Wendt, así sea.
Estas y otras fotos debo agradecerlas a mis padres, que las han conservado por tantos años.

La conexión Gornik

Como una cosa lleva a la otra pensé: ya que mencionamos a Kegahl, podríamos decir un par de cosas más sobre él, que no será mucho, pero al menos es algo.
Allá por los cincuenta, el Estudio de Henry Kegahl era uno de los dos estudios fotográficos - artísticos más importantes de Buenos Aires. El otro era el de la Señora Annemarie Heinrich, fallecida en 2005.
Por alguna razón, el trabajo de la Heinrich se mantuvo más presente en la memoria colectiva, que el de Kegahl. Quizá sea porque él falleció antes; quizá porque no hizo fortuna: hasta donde sé, Kegahl murió pobre, pero con el mérito de haberle brindado a muchos, fotografía a crédito y aún gratis, y un plato de comida caliente y un lugar donde dormir, si así también lo necesitaban.

Ya grande tuve oportunidad de visitar el que fuera su estudio, ubicado sobre Avenida de Mayo, de este lado de la 9 de Julio. Para entonces, funcionaba en el lugar una casa de ropa sport marca OGGI, atendida por la que fuera su Señora, Olga Masa, y el hijo de ambos. Pese a la amabilidad y el cariño con el que me atendió la Señora Masa, recordando otros tiempos, de entrada sentí como que era inadecuado no encontrarme con Kegahl y su estudio fotográfico, en funcionamiento. Tanto me habían hablado de él y de ese estudio... y ya no estaban.

Sé -siempre por mi papá- que antes de dedicarse a las artes, Kegahl se desempeñó como corresponsal de guerra, durante el conflicto del Chaco paraguayo. Allá por los treinta.
Viendo su foto, uno se pregunta qué hacía ese hombre en medio de una guerra.

El caso es que Kegahl, además de corresponsal bélico y fotógrafo de artistas, era medio hermano, por parte de madre, de un pintor de renombre, que hoy pocos recuerdan: Erik Gornik.

Para la época en que mis papás frecuentaban el estudio de Kegahl, en el cincuentra y cuatro, Gornik estuvo un tiempo en Buenos Aires, visitando a su hermano. Cuando Gornik venía a Argentina, lo hacía mayormente para dirigirse al Sur, pintar nuestros paisajes, pescar e instruir a otros en el arte de la pesca con mosca. En el Sur se lo recuerda más por esto último, que por sus pinturas.

Hasta donde he podido averiguar, Gornik había nacido en Austria. Kegahl, no sé.

Es increible, pero la única conexión entre estos dos personajes la he encontrado en el sitio www.masoportunidades.com.ar: alguien exhibe para la venta, un ejemplar de Poliritmos de Ternuras y de Sangre, de Tito Martella, que ha dado la casualidad, tiene pinturas de Gornik y composición fotográfica de Kegahl.

No serán parientes nuestros, pero les estaba pasando lo mismo que a mi bisabuela Marconetto y a sus hermanos: Kegahl y Gornik corrían peligro de que nadie los recordara, al menos no como hermanos que fueron.

Ella, la artista


Mi abuela Vaieretti tenía gran sentido del humor y un espíritu siempre en alto. Le gustaba cantar, disfrazarse y actuar. Era como una gran comediante, pero reservada al ámbito de la familia y de los amigos.
Pese a sus orígenes italianos del norte, tenía un buen look español que sabía explotar inteligentemente, pintados los labios de rojo oscuro y recogiendo el cabello en largas trenzas entrelazadas.
Será por esto que mi mamá salió artista. Igual que mi abuela, siempre se disfrazaba; de pequeña no había festejo del Pueblo que no tuviera su participación, ya como angelito, ya cantando en el coro o actuando en las veladas de la Iglesia.
No había película de Hollywood que ella se perdiera (en ese momento Montes de Oca contaba con sala cinematográfica) y no había atuendo que usara Rita Hayworth que no inspirara la realización, por propia mano, de algún modelito para las ocasiones del Pueblo.
Era natural que este proceso desembocara en múltiples participaciones para aspirar a reinados, como era natural que las mismas terminaran favoreciéndola con gran reconocimiento. Mi madre era y aún es, una mujer bella, con gran personalidad y buenas dotes artísticas.
Lógicamente, estas características debían ir acompañadas, en la época, por un espíritu transgresor, o al menos, de avanzada. Si no fue la primera, debe haber estado entre las diez primeras mujeres en usar traje de baño de dos piezas en Argentina, situación por cierto agravada al ser lucido en un Pueblo que, al día de hoy, ronda los tres mil habitantes.
El tránsito de Nelly damita joven en la Compañía de Bernardo de Bustinza (respecto del cual aprovechamos la ocasión para recordarlo y homenajearlo, sin perjuicio de comprometernos a dedicarle otro post en este espacio) a Vedette del Maipo representó -a más de un fenómeno cuasi meteórico y un gran motivo de orgullo para su padre y madre- un suceso conmocionante desde lo local.
Mientras escribo esto pienso cómo los sueños de las personas determinan, de un modo u otro, el devenir de los acontecimientos. Gracias a su sueño, mi madre termina conociendo al que sería mi padre, también nacido en Santa Fé (Villa Cañás). Pero termina conociéndolo en el estudio fotográfico Kegahl-Masa, donde mi papá concurría a sacarse fotos como modelo publicitario de Palmolive y para las fotonovelas 'Idilio', entre otras participaciones.
Desde esa perspectiva, toda la conmoción local y todas sus ulteriores derivaciones, cumplieron un propósito y, ciertamente, redudaron en mi beneficio: la existencia.