La movida de Arequito: el orgullo de ser Giuliano


En esto de reconstruir la historia familiar y sostener los lazos que nos unen a lo largo del tiempo, la rama de Arequito de nuestra familia Giuliano ha desempeñado un papel muy importante. Por eso, no podíamos dejar pasar más tiempo sin mencionar en este blog, tanto el esmero con el que Don Bertero encaró la ricerca sobre los antepasados comunes, como el entusiasmo y dedicación que Don Alberto Giuliano puso a la hora de lograr reunir, físicamente, a todos los descendientes de los primeros Giuliano que llegaron procedentes de la región de Cuneo, para instalarse en la Provincia de Santa Fé.

Esmero, entusiasmo y dedicación combinados con trabajo voluntario, son verdaderas aves raras en los cielos cotidianos. Sobre todo, cuando se sostienen en el tiempo: los de Arequito vienen convocando casi todos los años a estas reuniones, desde hace aproximadamente cinco años.

Si no hubiera sido por esta gente, es probable que nunca hubiéramos recuperado el vínculo que unió, por ejemplo, a mi abuelo Juan Giuliano, con aquéllos que los Giuliano de Montes de Oca recordaban y reconocían como "los parientes Giuliano de Arequito", hasta ese momento.
Si tuviera que responder qué me conmovió más en oportunidad de visitar Arequito para la reunión realizada en octubre de este año, diría que fue el comentario que me hizo mi mamá camino al Club donde se realizaba la reunión: "Mirá, me acuerdo de haber pasado por esta calle con mi papá, arriba del Ford A, viniendo de visita... Pero yo era muy chica..."

Con el tiempo, esos lazos se fueron diluyendo. Ya para la época de mi abuelo Juan creo que nadie tenía muy claro de qué modo eramos parientes con los parientes de Arequito. El vínculo estaba muy arriba, a la altura de los bisabuelos. Sin embargo, las visitas entre ramas seguían siendo asiduas, porque el cariño no necesitaba de documentación que lo respaldara.

Pasada esta generación y llegadas las otras, aquéllos que se conocieron y se apreciaron, olvidaron dejar un explicativo, con recordatorio de sostener ese lazo.

Hasta que alguien decidió hacer algo, para no dejar que el lazo se perdiera. Este es el mayor logro de los Giuliano de Arequito: el haber rescatado la memoria de la familia que fue, para permitir que siga siendo. Una gran movida que, en más de un modo, ha representado un sacudón para este lado de la familia.

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