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Un festival de endogamia, no egipcio
El 20 de abril de 1915 se casan en Montes de Oca Luis Belottine Vaivetti, natural de italia, de 27 años (nacido c. 1888), con Margarita Pautasso, argentina, de 24 años (nacida c. 1891).
Luis era hija de Pedro Belottine y de Antonia Vaivetti, ambos de nacionalidad italiana.
Margarita era hija de Antonio Pautasso y de Catalina Berta, ambos también naturales de Italia.
Los testigos de la boda fueron Fidel Vaivetti, de 41 años, natural de Italia y domiciliado en Montes de Oca y Maria Pautasso, natural de Italia, de 41 años, domiciliada en Rosario.
El que aparece como Fidel Vaivetti no es otro que el esposo de la nona Benedetta, hija de Luigi Vaieretti, hermano mayor del bisabuelo Gerónimo Vaieretti. En realidad, el apellido de Fidel era Vairetti. De cualquier modo, hay todo un tema con la escritura correcta de este apellido así como hubo todo un tema también respecto de si Fidel y Benedetta, siendo ambos Vairetti o Vaieretti eran o no eran parientes. En realidad, en la familia y aledaños, siempre se dijo que no.
Pero hete aquí que, hallada el acta de matrimonio, la duda da lugar a la certeza.
Fidel Vairetti se casa con Benedetta Vairetti un 4 de noviembre de 1899 en Las Rosas. Fidel tenía 27 años y Benedetta, 19. Ambos habían nacido en Italia.
Fidel era hijo de Andrés Vairetti y de María Velatini, mientras que Benedetta era hija de Luis Vairetti y de María Tavelli, todos naturales de Italia.
En ese acta leemos que contraen matrimonio Fidel y Benedetta "habiendo sido dispensado el impedimento de consanguinidad en el 2° grado con el 3° colateral", lo cual nos dice que Fidel y Benedetta compartían un ancestro común que entendemos sería el abuelo de Fidel y del padre de Benedetta (Luis), lo que haría que éstos fueran primos y que Fidel fuera un tío en segundo grado de Benedetta. Si alguien disiente con esta interpretación, se agradece la corrección que se nos haga.
Los cruces entre los Vairetti, Vaieretti y Vajeretti son de lo más abundantes y complicados. El caso de Benedetta con Fidel es sólo uno de tantos y no desentona con el resto del árbol al que marido califica de "un festival de endogamia". Y, aunque la expresión no sea demasiado feliz, no está lejos de tener algo de razón, porque a estos cruces hay que sumarle los de los Nova con los Marchetti y los Vairetti/Vaieretti y con los Pautasso, los que vuelven a estar cruzados con los Belottini, así como con los Palmero, los que alternan orden de apellido paterno - materno con los Vairetti/Vaieretti y con los Nova, sin descontar los entrecruces con los Micheloni, sosteniéndose esta política familiar en fechas relativamente recientes, aún en el caso de los Giuliano con los Vaieretti y de los Vaieretti entre sí.
Les digo: más allá de consideraciones de otra naturaleza, les puedo asegurar que es muy difícil graficar un árbol genealógico de estas características.
Un bodrio giulianesco para pasar el rato
Acabo de leer un artículo en el que un pensador contemporáneo destaca la importancia de la información para la investigación seria... Por si acaso, les dejo el hipervínculo a la nota. Si bien parte de la exposición de Murmis gira en torno a darle de palos al INDEC... lo que dice Murmis en materia de datos es cierto, comparta uno (o no) su interpretación de lo que está pasando hoy con ese organismo.
Resumiendo: sin datos, no somos nada... O mejor: no hacemos nada de nada y menos aún en materia de ricerca genealógica.
Cuando uno se pone a cuestas esta tarea de recuperar del olvido a los antepasados, sea por causa del karma (para los que creen en el karma) o sea por causa de algún trastorno (para los que prefieren una explicación psicoanalítica)... uno...¿con qué se encuentra? Con un panorama deplorable, plagado de escasez: información incompleta, cuestionable y de difícil acceso.
Luego de clavarle los ojos a la pantalla del computador que nos está mostrando alguna de las pocas bases a las que se puede acceder en línea, uno vuelve otra vez a los pocos papeles que la familia supo conservar y los que uno pudo conseguir, casi suplicando a los ancestros que intermedien, para que se opere un milagro y la mente se ilumine.
Hasta puede que nos demos permiso para enojarnos y decir: "en fin, si no colaborás, la verdad, no te busco más".
El que pretende hacer genealogía así, termina exprimiendo de la información disponible hasta la última gota de conocimiento...
Como con nuestros Giuliano.
Mi bisabuelo Gio Battista no aparece en las entradas de inmigrantes. Causa?
Leemos:
Pero, superemos. ¿Qué sí sabemos? Sabemos que Gio Battista se estaba preparando para partir de Italia, rumbo a las Américas, hacia fines de 1879, porque le extendieron el Certificado de Buena Conducta en el mes de Setiembre. También sabemos que era residente de Villafranca Piemonte, dado que dicho documento se lo extendieron en esa comuna. También, que era agricultor y experto, dado que todos sus ancestros habían sido masseros, muchos de ellos bajo el manto protector de Staffarda...
Sabemos que Gio Battista llegó hacia fines de 1879 y, ni bien llegado, tuvo su primer hijo, Chiafredo Giuliano... el que sería abuelo del Orestín de Montes de Oca... Esto lo sabemos no porque alguien nos haya dicho la fecha de nacimiento del tal Chiafredo, sino porque algún santo operó un milagro y yo logré dar con Gio Battista en el Primer Censo de la Provincia de Santa Fé, pese a figurar como Batista de apellido y Julian de nombre... Y allí encontramos a su primer hijo, declarado nacido en Santa Fé, Argentina, año 1879.
Gracias al mismo Censo descubrimos que la primera esposa de Gio Battista falleció entre los años 1883 y 1887... dado que el segundo hijo, José Bautista, figura nacido en 1883, pero su padre aparece viudo para el Censo de 1887.
Como gracias a Malena de Bouquet sabíamos que José Bautista, su bisabuelo paterno, nació en marzo, deducimos que el matrimonio compuesto por Gio Battista, su esposa (que se dice era de nombre, Maria Giuliano) y sus dos hijos, transcurrieron hasta noviembre de 1883 un tiempo solos. Hasta que en ese mes arriba, el que con toda seguridad fuera su hermano mayor, Sebastiano, acompañado por sus tres hijos mayores, posiblemente su señora, Magdalena Cogno y seguramente el padre de Sebastiano y Gio Battista, Chiafredo Giuliano. Esto último lo sabemos gracias a las bases de la Fondazione Agnelli, que nos muestran a este trozo de la familia arribando a Argentina a bordo de la nave Leibnitz.
A la esposa de Chiafredo Giuliano (Caterina Bosio), aún no la hemos encontrado en los arribos. O viajó con su hijo Gio Battista... o figura mal registrada en las bases de arribos.
Volviendo al Censo de 1887, sabemos que Chiafredo y Caterina tuvieron 4 hijos... Al momento creemos haber descubierto una tercera hija, Beatriz Giuliano, a la que encontramos casi por milagro, porque en el Censo de 1887 figura como Gramallo, casada con José Gramaglia (que figura como Gramalla). Recién en el Censo de 1895 la encontramos con su apellido de soltera (figura como Giliano), mientras a su esposo lo encontramos como Gramalia... El cuarto hijo o hija es, todavía, incógnita.
Nuevamente por la Fondazione Agnelli sabemos que Beatríz llegó casada y con los primeros hijos nacidos en Italia, pero recién en 1886.
Es así como hoy sabemos que Chiafredo padre, Caterina Bosio, su hijo Gio Batista y su familia vivían todos en Colonia Caracciolo, Provincia de Santa Fé, patrones en su tierra y casi pegados a Beatriz, su esposo Gramaglia e hijos... y que también en Caracciolo vivían Sebastiano y familia...
La cosa se nos complica un poco con el Censo de 1895, porque mientras Gio Battista figura censado en Campo La Amistad (Tortugas), Beatríz y familia siguen en Caracciolo y Sebastiano Giuliano, por su parte, aparece en Las Rosas, población rural. Calculo que no es que hayan estado desplazándose. Calculo que, simplemente, la división administrativa más moderna terminó separando lo que se intentó mantener unido, pese al cambio de continente.
Cosas de la vida y de los funcionarios públicos.
Y para los Giuliano de Arequito: nosotros llegamos primero, a menos que me demuestren lo contrario, con papeles. Porque vuestros Giuliano llegaron recién en 1882. Pito catalán.
Resumiendo: sin datos, no somos nada... O mejor: no hacemos nada de nada y menos aún en materia de ricerca genealógica.
Cuando uno se pone a cuestas esta tarea de recuperar del olvido a los antepasados, sea por causa del karma (para los que creen en el karma) o sea por causa de algún trastorno (para los que prefieren una explicación psicoanalítica)... uno...¿con qué se encuentra? Con un panorama deplorable, plagado de escasez: información incompleta, cuestionable y de difícil acceso.
Luego de clavarle los ojos a la pantalla del computador que nos está mostrando alguna de las pocas bases a las que se puede acceder en línea, uno vuelve otra vez a los pocos papeles que la familia supo conservar y los que uno pudo conseguir, casi suplicando a los ancestros que intermedien, para que se opere un milagro y la mente se ilumine.
Hasta puede que nos demos permiso para enojarnos y decir: "en fin, si no colaborás, la verdad, no te busco más".
El que pretende hacer genealogía así, termina exprimiendo de la información disponible hasta la última gota de conocimiento...
Como con nuestros Giuliano.
Mi bisabuelo Gio Battista no aparece en las entradas de inmigrantes. Causa?
Leemos:
"Existe un período de tiempo (1872-1881) del que no se conservan registros"Y justo Gio Battista llegó en 1879... Y así con una serie de eventos de la vida familiar, como el fallecimiento de su padre, Chiaffredo (ver la sección lateral "Humor Genealógico), que por una u otra causa, no han quedado registrados en ninguna parte.
Pero, superemos. ¿Qué sí sabemos? Sabemos que Gio Battista se estaba preparando para partir de Italia, rumbo a las Américas, hacia fines de 1879, porque le extendieron el Certificado de Buena Conducta en el mes de Setiembre. También sabemos que era residente de Villafranca Piemonte, dado que dicho documento se lo extendieron en esa comuna. También, que era agricultor y experto, dado que todos sus ancestros habían sido masseros, muchos de ellos bajo el manto protector de Staffarda...
Sabemos que Gio Battista llegó hacia fines de 1879 y, ni bien llegado, tuvo su primer hijo, Chiafredo Giuliano... el que sería abuelo del Orestín de Montes de Oca... Esto lo sabemos no porque alguien nos haya dicho la fecha de nacimiento del tal Chiafredo, sino porque algún santo operó un milagro y yo logré dar con Gio Battista en el Primer Censo de la Provincia de Santa Fé, pese a figurar como Batista de apellido y Julian de nombre... Y allí encontramos a su primer hijo, declarado nacido en Santa Fé, Argentina, año 1879.
Gracias al mismo Censo descubrimos que la primera esposa de Gio Battista falleció entre los años 1883 y 1887... dado que el segundo hijo, José Bautista, figura nacido en 1883, pero su padre aparece viudo para el Censo de 1887.
Como gracias a Malena de Bouquet sabíamos que José Bautista, su bisabuelo paterno, nació en marzo, deducimos que el matrimonio compuesto por Gio Battista, su esposa (que se dice era de nombre, Maria Giuliano) y sus dos hijos, transcurrieron hasta noviembre de 1883 un tiempo solos. Hasta que en ese mes arriba, el que con toda seguridad fuera su hermano mayor, Sebastiano, acompañado por sus tres hijos mayores, posiblemente su señora, Magdalena Cogno y seguramente el padre de Sebastiano y Gio Battista, Chiafredo Giuliano. Esto último lo sabemos gracias a las bases de la Fondazione Agnelli, que nos muestran a este trozo de la familia arribando a Argentina a bordo de la nave Leibnitz.
A la esposa de Chiafredo Giuliano (Caterina Bosio), aún no la hemos encontrado en los arribos. O viajó con su hijo Gio Battista... o figura mal registrada en las bases de arribos.
Volviendo al Censo de 1887, sabemos que Chiafredo y Caterina tuvieron 4 hijos... Al momento creemos haber descubierto una tercera hija, Beatriz Giuliano, a la que encontramos casi por milagro, porque en el Censo de 1887 figura como Gramallo, casada con José Gramaglia (que figura como Gramalla). Recién en el Censo de 1895 la encontramos con su apellido de soltera (figura como Giliano), mientras a su esposo lo encontramos como Gramalia... El cuarto hijo o hija es, todavía, incógnita.
Nuevamente por la Fondazione Agnelli sabemos que Beatríz llegó casada y con los primeros hijos nacidos en Italia, pero recién en 1886.
Es así como hoy sabemos que Chiafredo padre, Caterina Bosio, su hijo Gio Batista y su familia vivían todos en Colonia Caracciolo, Provincia de Santa Fé, patrones en su tierra y casi pegados a Beatriz, su esposo Gramaglia e hijos... y que también en Caracciolo vivían Sebastiano y familia...
La cosa se nos complica un poco con el Censo de 1895, porque mientras Gio Battista figura censado en Campo La Amistad (Tortugas), Beatríz y familia siguen en Caracciolo y Sebastiano Giuliano, por su parte, aparece en Las Rosas, población rural. Calculo que no es que hayan estado desplazándose. Calculo que, simplemente, la división administrativa más moderna terminó separando lo que se intentó mantener unido, pese al cambio de continente.
Cosas de la vida y de los funcionarios públicos.
Y para los Giuliano de Arequito: nosotros llegamos primero, a menos que me demuestren lo contrario, con papeles. Porque vuestros Giuliano llegaron recién en 1882. Pito catalán.
Dado el éxito que tuvimos con los Gramaglia, insistimos con los Marchisio
Hola! Esto es así, como el cuento de la piojosa, que se está ahogando e insiste con sus piojos... otro día entro en detalles.
Lo que quiero ahora es pasar a contarles algo de lo que sé respecto de la rama Marchisio en nuestra familia.
Hemos dicho ya que la bisabuela Marconetto estuvo casada en primeras nupcias con un tal Giovani Marchisio. De ese matrimonio nacieron, hasta donde sabemos, tres hijos: Lorenzo, Alfredo y Rosa. Estimamos, por haber encontrado en el Censo de 1895 a un Lorenzo Marchisio en Tortugas, que éste nació en torno a 1870, en Italia. En dicho censo Lorenzo aparece casado con una Viotti, de nombre Catalina. Sus hijos, hasta donde llegamos con el censo: Dominga, Lorenzo y Magdalena.
Delante, los que serían nuestros tataraabuelos, Caterina Bosio y Chiafredo Giuliano, ese respecto del cual hemos iniciado en enero un trámite ante la Comuna de Montes de Oca para obtener su certificado de defunción, a la espera de tener la suerte de obtener una respuesta. Mientras tanto, y como decía el amigo Tato: vermouth con papas fritas y GOOD SHOW!
Lo que quiero ahora es pasar a contarles algo de lo que sé respecto de la rama Marchisio en nuestra familia.
Hemos dicho ya que la bisabuela Marconetto estuvo casada en primeras nupcias con un tal Giovani Marchisio. De ese matrimonio nacieron, hasta donde sabemos, tres hijos: Lorenzo, Alfredo y Rosa. Estimamos, por haber encontrado en el Censo de 1895 a un Lorenzo Marchisio en Tortugas, que éste nació en torno a 1870, en Italia. En dicho censo Lorenzo aparece casado con una Viotti, de nombre Catalina. Sus hijos, hasta donde llegamos con el censo: Dominga, Lorenzo y Magdalena. De Alfredo, creemos que nació en torno a 1879. Aún no hemos identificado a su descendencia.
De Rosa Marchisio sí que tenemos mejores datos, puesto que ella permaneció viviendo con su madre, María Marconetto, hasta que contrajo matrimonio con Emilio Corneli.
Nuevamente, tenemos todos los hijos de este matrimonio, pero no logramos contactar a los descendientes de aquéllos: María Corneli, casada con Luis Meroni, padres de Elfo; 'Midin' Corneli, casado con Lucía Suppo; Josefina o Ernestina Corneli casada con Felipe Crosetti, padres de Rosa María Crosetti; Atilio 'Tilin' Corneli, casado con María Teresa Colomé, padres de Omar, Hugo y Raúl Corneli; Juan 'el zorro' Corneli, casado con Luisa Toia y Emilia 'la Iota' Corneli, casada con Pedro Fernández, padres de Osvaldo Fernández.
Nuevamente: esperamos que alguien lea este mensaje (cual el del tema de The Police...) y mande refuerzos.
Para darle suerte al post, hemos incluido una foto de la bella Rosa Marchisio (la niña de blanco) junto a su madre (La Marconetto, con, a upa, el que estimanos es Sebastián Giuliano, hermano del abuelo Juan) y el resto de la familia que la Marconetto conformó al casarse con mi bisabuelo Bautista. Delante, los que serían nuestros tataraabuelos, Caterina Bosio y Chiafredo Giuliano, ese respecto del cual hemos iniciado en enero un trámite ante la Comuna de Montes de Oca para obtener su certificado de defunción, a la espera de tener la suerte de obtener una respuesta. Mientras tanto, y como decía el amigo Tato: vermouth con papas fritas y GOOD SHOW!
Nacimiento: un reconocimiento a la familia Micheloni
Hola amigos. Simplemente para contarles que, gracias a internet y gracias a esto de los blogs, nuestra familia ha retomado contacto con una rama del árbol que creo dejó de verse allá por la década del cincuenta... Increible.
Increible, no tanto el reencuentro sino más bien la pérdida del contacto. O más que increible... iba a decir inexplicable. Pero tampoco me sirve esta palabra. Porque explicaciones para todo hay. La distancia física. El transcurso del tiempo. Las cosas que le van sucediendo a la gente.
Más que nada, el debilitamiento de los lazos familiares.
Una y otra vez vuelvo a lo mismo. Así que no voy a insistir con esto. Nomás compartir la cara que pone hija cuando mira el árbol y dice: ¿todos éstos son tus parientes? Míos y tuyos, le digo. Y entonces me quedo mirando la pantalla y pienso, con todo respeto realmente: hemos parido este árbol.
Es gracioso, porque la palabra pariente, me fijo y comparte la misma familia etimológica que la del verbo parir, engendrar... Somos parientes porque nuestros ancestros parieron, generación tras generación, hijos hasta llegar a nosotros. Pero también somos parientes porque decidimos parir, en un sentido más voluntarioso y personal, nuestra propia vinculación con el resto de la descendencia que se mantiene viva.
Con los Micheloni, nos acaba de pasar eso. Acabamos de parir, o dar nuevamente a luz, nuestro parentesco. No se sientan obligados a enviar regalitos de recién nacido... Sí aceptamos felicitaciones y buenos deseos. Estos últimos, en particular, nunca están demás.
Increible, no tanto el reencuentro sino más bien la pérdida del contacto. O más que increible... iba a decir inexplicable. Pero tampoco me sirve esta palabra. Porque explicaciones para todo hay. La distancia física. El transcurso del tiempo. Las cosas que le van sucediendo a la gente.
Más que nada, el debilitamiento de los lazos familiares.
Una y otra vez vuelvo a lo mismo. Así que no voy a insistir con esto. Nomás compartir la cara que pone hija cuando mira el árbol y dice: ¿todos éstos son tus parientes? Míos y tuyos, le digo. Y entonces me quedo mirando la pantalla y pienso, con todo respeto realmente: hemos parido este árbol.
Es gracioso, porque la palabra pariente, me fijo y comparte la misma familia etimológica que la del verbo parir, engendrar... Somos parientes porque nuestros ancestros parieron, generación tras generación, hijos hasta llegar a nosotros. Pero también somos parientes porque decidimos parir, en un sentido más voluntarioso y personal, nuestra propia vinculación con el resto de la descendencia que se mantiene viva.
Con los Micheloni, nos acaba de pasar eso. Acabamos de parir, o dar nuevamente a luz, nuestro parentesco. No se sientan obligados a enviar regalitos de recién nacido... Sí aceptamos felicitaciones y buenos deseos. Estos últimos, en particular, nunca están demás.
Sobre las malas palabras y las vacas en el campo de los Giuliano
Este post está dedicado a todos los que en algún momento han sentido ganas de lanzar un improperio pero se han sofrenado, para no pasar por mal hablados.
A ellos les voy a compartir la expresión que utilizaba mi abuelo Giuliano en esas ocasiones. El decía, por lo bajo: ¡Porca vaca empestada!.
Era raro escuchar a mi abuelo decir malas palabras. En realidad, era raro escucharlo hablar. Mi abuelo era un hombre muy bueno, muy sociable, dado a cantar y bailar, pero de muy pocas palabras en momentos de enojo. De hecho, gran parte de sus procesiones iban por dentro y se le terminaban congestionando todas en el estómago. Como el tráfico en una rotonda. Cuestión que el abuelo Giuliano tenía que ponerse a masajearlas, para que cada una tomara su rumbo, lo más pacíficamente posible.
La vaca empestada era la única válvula de escape que se permitía.
Yo no conocí a mi abuelo, pero siempre me dio mucha gracia esto de que manifestara sus exabruptos aludiendo a una vaca.
Con el tiempo fui entendiendo algo del tema. El caso es que las vacas empestadas eran todo un tema en el campo.
Gracias a Dios existían por ese entonces personajes como el Ñaña, amigo de Don Ciríaco y Doña Virginia, los que vivían al lado de Villa Edith antes de que se mudaran Guillermo y su señora Celia... El Ñana y Don Ciríaco eran criollos, hombres de a caballo que, además de tomar mate en la enramada del fondo de la casa, tenían sus contactos.
Entre ellos, el Criollo que andaba por los campos, curandero de animales y de personas, que no cobraba nada por sus trabajos, excepto quizá la propina que los gringos quisieran acercarle.
Una vaca empestada es, sencillamente, uno de los tantos animales que padecían el agusanamiento de heridas en el cuero. Quizá por la mordida de otro animal. Quizá por haberse lastimado contra el alambrado.
El caso es que el Criollo venía y curaba a los animales de palabra. Se paraba enfrente y, sin tocarlos, murmuraba, quizá rezando, vaya Cristo a saber qué. Y entonces los gusanos se despegaban e iban cayendo uno a uno contra el suelo.
Pero el Criollo no sólo hacía esto. Su accionar más destacado era arriar la manga de langostas. El buen hombre preguntaba a qué lugar prefería el chacarero que se las dirigiera. Por lo general se las mandaba a un potrero, lleno de barro y bosta. Entonces el hombre se paraba frente al campo infectado, decía sus palabras, y las langostas se trasladaban, como las ovejas en la película de Babe, el Chanchito Valiente, abandonando el campo de alfalfa o el del trigo recién crecido y se iban, suave y obedientemente, al potrero.
Allí se las eliminaba, con defensas y fuego. De esto se encargaba, por supuesto, el langostero científico, hombre que enviaba el gobierno para hacer el trabajo sucio con las langostas.
Todo esto pasaba en el pequeño pueblo de Montes de Oca, Provincia de Santa Fé, hace más de setenta años.
Ya nadie recuerda el nombre del Criollo. Y en poco tiempo, ya nadie va a recordar que hubo una vez en que los gringos tenían vacas en el campo.
Una época en que los gusanos y las langostas eran obedientes. No había soja, ni transgénicos, ni agroquímicos, ni defoliantes, ni Monsantos, ni pulles... El mundo, hasta donde puedo ver, era un lugar mucho mejor y la gente, también.
Quizá, porque el gringo creía. En el Criollo, en el trabajo, en el esfuerzo. No estaba tan preocupado por si ese año iba a poder visitar dos veces, o sólo una, Disney. Ustedes dirán: es que no había Disney adónde ir. Igual, yo creo que muchas ganas de viajar no debían tener. Recién habían desembarcado y había que ponerse a laburar.
A ellos les voy a compartir la expresión que utilizaba mi abuelo Giuliano en esas ocasiones. El decía, por lo bajo: ¡Porca vaca empestada!.
Era raro escuchar a mi abuelo decir malas palabras. En realidad, era raro escucharlo hablar. Mi abuelo era un hombre muy bueno, muy sociable, dado a cantar y bailar, pero de muy pocas palabras en momentos de enojo. De hecho, gran parte de sus procesiones iban por dentro y se le terminaban congestionando todas en el estómago. Como el tráfico en una rotonda. Cuestión que el abuelo Giuliano tenía que ponerse a masajearlas, para que cada una tomara su rumbo, lo más pacíficamente posible.
La vaca empestada era la única válvula de escape que se permitía.
Yo no conocí a mi abuelo, pero siempre me dio mucha gracia esto de que manifestara sus exabruptos aludiendo a una vaca.
Con el tiempo fui entendiendo algo del tema. El caso es que las vacas empestadas eran todo un tema en el campo.
Gracias a Dios existían por ese entonces personajes como el Ñaña, amigo de Don Ciríaco y Doña Virginia, los que vivían al lado de Villa Edith antes de que se mudaran Guillermo y su señora Celia... El Ñana y Don Ciríaco eran criollos, hombres de a caballo que, además de tomar mate en la enramada del fondo de la casa, tenían sus contactos.
Entre ellos, el Criollo que andaba por los campos, curandero de animales y de personas, que no cobraba nada por sus trabajos, excepto quizá la propina que los gringos quisieran acercarle.
Una vaca empestada es, sencillamente, uno de los tantos animales que padecían el agusanamiento de heridas en el cuero. Quizá por la mordida de otro animal. Quizá por haberse lastimado contra el alambrado.
El caso es que el Criollo venía y curaba a los animales de palabra. Se paraba enfrente y, sin tocarlos, murmuraba, quizá rezando, vaya Cristo a saber qué. Y entonces los gusanos se despegaban e iban cayendo uno a uno contra el suelo.
Pero el Criollo no sólo hacía esto. Su accionar más destacado era arriar la manga de langostas. El buen hombre preguntaba a qué lugar prefería el chacarero que se las dirigiera. Por lo general se las mandaba a un potrero, lleno de barro y bosta. Entonces el hombre se paraba frente al campo infectado, decía sus palabras, y las langostas se trasladaban, como las ovejas en la película de Babe, el Chanchito Valiente, abandonando el campo de alfalfa o el del trigo recién crecido y se iban, suave y obedientemente, al potrero.
Allí se las eliminaba, con defensas y fuego. De esto se encargaba, por supuesto, el langostero científico, hombre que enviaba el gobierno para hacer el trabajo sucio con las langostas.
Todo esto pasaba en el pequeño pueblo de Montes de Oca, Provincia de Santa Fé, hace más de setenta años.
Ya nadie recuerda el nombre del Criollo. Y en poco tiempo, ya nadie va a recordar que hubo una vez en que los gringos tenían vacas en el campo.
Una época en que los gusanos y las langostas eran obedientes. No había soja, ni transgénicos, ni agroquímicos, ni defoliantes, ni Monsantos, ni pulles... El mundo, hasta donde puedo ver, era un lugar mucho mejor y la gente, también.
Quizá, porque el gringo creía. En el Criollo, en el trabajo, en el esfuerzo. No estaba tan preocupado por si ese año iba a poder visitar dos veces, o sólo una, Disney. Ustedes dirán: es que no había Disney adónde ir. Igual, yo creo que muchas ganas de viajar no debían tener. Recién habían desembarcado y había que ponerse a laburar.
El círculo y el fuego
En el comedor de Villa Edith funcionaba la sala de los cuadros, el lugar de la casa en que se exhibían los retratos de familia.
Gracias a esta sala, los antepasados y los presentes podían compartir, todos en derredor, la misma mesa larga (esa, la de cedro, la que tenía como tres metros de largo y dos cajones inmensos para guardar la ropa de mesa). Marcando su contorno, doce sillas de palitos y esterilla, esperan siempre la llegada de comensales.
Mi mamá comienza por el retrato de José Giuliano, el menor de los hijos del primer matrimonio del bisabuelo Bautista. José se ubica a la izquierda de la puerta de entrada al comedor. Del otro lado de la puerta y de bodas, Isabel y Sebastián (el hermano mayor del abuelo Juan Giuliano), observan la mesa desde el otro lado del ingreso.
Siguiendo hacia la ventana que da al frente con sus celosías y sus visillos, los papás de la abuela María: a la izquierda, Gerónimo Vaieretti y a la derecha Dominga Palmero, justo junto al trinchante de la licorera y la frutera de cristal.
Ya de frente a la puerta del comedor nos miran el bisabuelo Bautista Giuliano y su segunda esposa, madre de Juan y Sebastián: María Marconetto. Es gracioso: María Marconetto se observa desde allí a sí misma, ya anciana y casi ciega, atravesando el comedor para ir a probar los postres que esperan enfriarse sobre la mesada del trinchante. Pero a ella le cuesta esperar... aunque lo dulce queme un poco.
En la pared que enfrenta la ventana, pasando el cristalero alto y entre la puerta que da a la cocina y la caja fuerte, los propios nonos, Juan y María, también de bodas, cerrando el círculo con Isabel y Sebastián.
Todos engalanados con marcos de craquelé en oro y paspatús para igualar tamaño.
Este espacio de encuentro entre las generaciones perdura en la mente de mi madre hasta el día de hoy. Pero en el mundo real se diluyó con la venta de Villa Edith, una vez fallecida la abuela María.
La historia cuenta que el abuelo cargó con todo y se trasladó a vivir con su hijo y sus nietos, todos de regreso a la chacra. Allí, mientras vivió, habrá intentado un tiempo recrear la magia. Pero su casa ya no era la suya, y estaba solo. Sin la fuerza de María. Así que, al tiempo, él también partió.
El círculo perfecto, custodio de la mesa y de la familia, no logró superar el trance.
La historia sigue diciendo que sus rostros ardieron, junto con el craquelé y el paspartú, y el contenido de la caja fuerte, expoliado (entre Cristo sabe qué otras tantas cosas).
Dice una antigua balada española:
Habrán querido los abuelos y los bis, que aquel fuego que contribuyeron a alimentar, con sus retratos y posesiones, no haya sido un fuego para nada. Ojalá haya servido o sirva para brindarle luz a quién, evidentemente, se encontraba en tinieblas.
Nosotros, con el tiempo, hemos intentado recrear el círculo. La mesa es otra, los cuadros ya no tienen craquelé, y algunos rostros siguen en incógnita. Pero el espíritu del círculo sigue intacto.
Gracias a esta sala, los antepasados y los presentes podían compartir, todos en derredor, la misma mesa larga (esa, la de cedro, la que tenía como tres metros de largo y dos cajones inmensos para guardar la ropa de mesa). Marcando su contorno, doce sillas de palitos y esterilla, esperan siempre la llegada de comensales.
Mi mamá comienza por el retrato de José Giuliano, el menor de los hijos del primer matrimonio del bisabuelo Bautista. José se ubica a la izquierda de la puerta de entrada al comedor. Del otro lado de la puerta y de bodas, Isabel y Sebastián (el hermano mayor del abuelo Juan Giuliano), observan la mesa desde el otro lado del ingreso.
Siguiendo hacia la ventana que da al frente con sus celosías y sus visillos, los papás de la abuela María: a la izquierda, Gerónimo Vaieretti y a la derecha Dominga Palmero, justo junto al trinchante de la licorera y la frutera de cristal.
Ya de frente a la puerta del comedor nos miran el bisabuelo Bautista Giuliano y su segunda esposa, madre de Juan y Sebastián: María Marconetto. Es gracioso: María Marconetto se observa desde allí a sí misma, ya anciana y casi ciega, atravesando el comedor para ir a probar los postres que esperan enfriarse sobre la mesada del trinchante. Pero a ella le cuesta esperar... aunque lo dulce queme un poco.
En la pared que enfrenta la ventana, pasando el cristalero alto y entre la puerta que da a la cocina y la caja fuerte, los propios nonos, Juan y María, también de bodas, cerrando el círculo con Isabel y Sebastián.
Todos engalanados con marcos de craquelé en oro y paspatús para igualar tamaño.
Este espacio de encuentro entre las generaciones perdura en la mente de mi madre hasta el día de hoy. Pero en el mundo real se diluyó con la venta de Villa Edith, una vez fallecida la abuela María.
La historia cuenta que el abuelo cargó con todo y se trasladó a vivir con su hijo y sus nietos, todos de regreso a la chacra. Allí, mientras vivió, habrá intentado un tiempo recrear la magia. Pero su casa ya no era la suya, y estaba solo. Sin la fuerza de María. Así que, al tiempo, él también partió.
El círculo perfecto, custodio de la mesa y de la familia, no logró superar el trance.
La historia sigue diciendo que sus rostros ardieron, junto con el craquelé y el paspartú, y el contenido de la caja fuerte, expoliado (entre Cristo sabe qué otras tantas cosas).
Dice una antigua balada española:
"...Se ven luegoEl fuego es cosa rara. Los hay sacros; los hay fatuos. Los hay de artificio y de entretenimiento, así como los hay para el castigo y el tormento. Accidentales y deliberados... Llamas que devoran y llamas benévolas, que iluminan y dan calor.
las cenizas, apagadas acaso con triste lloro,
de aquel fuego..."
Habrán querido los abuelos y los bis, que aquel fuego que contribuyeron a alimentar, con sus retratos y posesiones, no haya sido un fuego para nada. Ojalá haya servido o sirva para brindarle luz a quién, evidentemente, se encontraba en tinieblas.
Nosotros, con el tiempo, hemos intentado recrear el círculo. La mesa es otra, los cuadros ya no tienen craquelé, y algunos rostros siguen en incógnita. Pero el espíritu del círculo sigue intacto.
El por qué de la partida de los Giuliano (parte II)
Hacia la época en que mi bisabuelo Gio Battista Giuliano tenía 10 años y vivía con su familia en Barge, el Piemonte estaba dejando de ser lo que era para transformarse en otra cosa. Hasta ese momento, casi la mitad de la población se dedicaba a tareas agrícolas y sólo un 20% vivía en centros urbanos.
Del gran conjunto de piamonteses dedicados a la agricultura, muchos de ellos eran pequeños propietarios de tierra. En este sentido, la región de Piemonte se diferenciaba, por ejemplo, de la Lombardía: mientras en esta región existía un propietario cada 17 habitantes, en Piemonte, esa relación era de 1 cada 7. Esta relación aumentaba en las Provincias de Cuneo y de Alejandría en donde existía un promedio de un habitante cada cuatro hectáreas, contra uno cada quince en la Provincia de Novara, que integraba el polo agrícola exportador Novara-Vercelli, mucho más modernizado, con mayores tasas de rendimiento y en el que imperaba el sistema de arrendamiento de tierras.
Para la época, la población del Piemonte iba en constante crecimiento y la posesión de la tierra en constante fragmentación, proceso que se veía acompañado por una creciente y muy acentuada presión tributaria la cual, si bien destinada a obtener fondos para financiar obras de infraestructura necesarias, terminaba impactando más que negativamente a los productores más pequeños.
Hacia 1870, la situación económica de Italia se ve agravada por una caída en los precios de los productos agrícolas, factor que si bien en Piemonte no incide tanto como en otras regiones, se suma a los ya existen procesos de degradación originados en la fragmentación de la propiedad y en la carga tributaria, con más el remanente social dejado por años de conflicto político y armado vinculado al proceso de unificación italiana.
En 1872, Bautista sigue viviendo en Barge, como lo demuestra el libretto que registra su incorporación al 2° Reggimento Artiglieria, Squadrone Bosio de la 1° Compagnia de Cuneo. No así Sebastiano Giuliano, su presunto hermano mayor, que para 1872 ya estaba instalado en Cavour con su primer hijo nacido en esa Ciudad.
Hasta donde sabemos, la familia Giuliano venía instalada en Barge desde hacía varios años... El primero de los Giuliano detto Boneva que habría nacido en esa comuna es una nieta del Chiaffredo Giuliano al que llamamos errante. Sabemos que de los hijos de este Chiaffredo, dos habrían nacido en Cervignasco: Sebastiano Antonio (1794) y Giovanni Battista (1796). Es evidente que en algún momento ambos se trasladan a Ruffia, porque allí nace la primera tanda de nietos del Chiaffredo errante (entre 1817 y 1823, aproximadamente) incluido mi tatarabuelo Chiaffredo, hijo de Sebastiano Antonio.
1823 es el año en que comienzan a nacer los nietos de ese Chiaffredo en Barge, lo que nos sugiere que tanto Sebastiano Antonio como Giovanni Battista se habían radicado allí. Allí permanecerán hasta, al menos comienzos de la década del 70.
Volvemos a la situación del contexto, leyendo:
Con el tiempo me he dado cuenta que nuestros Giuliano corrían, en este sentido, con dos ventajas. La primera: venían con dinero como para comprar tierras, lo cual, por ese entonces, era una rareza. En el libro que citamos mencionan una encuesta realizada por el gobierno italiano en el año 1884 en la que según lo informado por los Sindacos, sólo algo más del 10% de los emigrantes tenía dinero para el pasaje y más de trescientas liras; más del 60% sólo tenía dinero para el pasaje.
Pero la segunda y mayor ventaja de todas, era que dominaban el arte de la agricultura. Esto lo decimos no sólo porque al bisabuelo le entregaran un certificato de buona condotta y conoscenza dell' agricoltura antes de partir, sino por la larga trayectoria de los Giuliano en el manejo de instalaciones agrícolas y su fuerte vinculación con las tenutas productivas vinculadas a la Abadía de Staffarda. Al menos, por un período de doscientos años :)...
Del gran conjunto de piamonteses dedicados a la agricultura, muchos de ellos eran pequeños propietarios de tierra. En este sentido, la región de Piemonte se diferenciaba, por ejemplo, de la Lombardía: mientras en esta región existía un propietario cada 17 habitantes, en Piemonte, esa relación era de 1 cada 7. Esta relación aumentaba en las Provincias de Cuneo y de Alejandría en donde existía un promedio de un habitante cada cuatro hectáreas, contra uno cada quince en la Provincia de Novara, que integraba el polo agrícola exportador Novara-Vercelli, mucho más modernizado, con mayores tasas de rendimiento y en el que imperaba el sistema de arrendamiento de tierras.
Para la época, la población del Piemonte iba en constante crecimiento y la posesión de la tierra en constante fragmentación, proceso que se veía acompañado por una creciente y muy acentuada presión tributaria la cual, si bien destinada a obtener fondos para financiar obras de infraestructura necesarias, terminaba impactando más que negativamente a los productores más pequeños.
Hacia 1870, la situación económica de Italia se ve agravada por una caída en los precios de los productos agrícolas, factor que si bien en Piemonte no incide tanto como en otras regiones, se suma a los ya existen procesos de degradación originados en la fragmentación de la propiedad y en la carga tributaria, con más el remanente social dejado por años de conflicto político y armado vinculado al proceso de unificación italiana.
En 1872, Bautista sigue viviendo en Barge, como lo demuestra el libretto que registra su incorporación al 2° Reggimento Artiglieria, Squadrone Bosio de la 1° Compagnia de Cuneo. No así Sebastiano Giuliano, su presunto hermano mayor, que para 1872 ya estaba instalado en Cavour con su primer hijo nacido en esa Ciudad.
Hasta donde sabemos, la familia Giuliano venía instalada en Barge desde hacía varios años... El primero de los Giuliano detto Boneva que habría nacido en esa comuna es una nieta del Chiaffredo Giuliano al que llamamos errante. Sabemos que de los hijos de este Chiaffredo, dos habrían nacido en Cervignasco: Sebastiano Antonio (1794) y Giovanni Battista (1796). Es evidente que en algún momento ambos se trasladan a Ruffia, porque allí nace la primera tanda de nietos del Chiaffredo errante (entre 1817 y 1823, aproximadamente) incluido mi tatarabuelo Chiaffredo, hijo de Sebastiano Antonio.
1823 es el año en que comienzan a nacer los nietos de ese Chiaffredo en Barge, lo que nos sugiere que tanto Sebastiano Antonio como Giovanni Battista se habían radicado allí. Allí permanecerán hasta, al menos comienzos de la década del 70.
Volvemos a la situación del contexto, leyendo:
"...se daban todas las condiciones para que la emigración creciese... las alternativas disponibles en ese momento eran muchas: dirigirse hacia los nuevos centros industriales del norte de Italia, recurrir nuevamente a los antiguos circuitos migratorios europeos u orientarse hacia los nuevos destinos americanos..."Dicen que para ese momento la Argentina presentaba varias ventajas desde la óptica de familias como la de mi tatara y bisabuelo: mucha tierra disponible para trabajarla y posibilidades de hacerlo con los mismos conocimientos y técnicas que empleaban por ese entonces en Piemonte, incluido hacerlo como empresa familiar.
Con el tiempo me he dado cuenta que nuestros Giuliano corrían, en este sentido, con dos ventajas. La primera: venían con dinero como para comprar tierras, lo cual, por ese entonces, era una rareza. En el libro que citamos mencionan una encuesta realizada por el gobierno italiano en el año 1884 en la que según lo informado por los Sindacos, sólo algo más del 10% de los emigrantes tenía dinero para el pasaje y más de trescientas liras; más del 60% sólo tenía dinero para el pasaje.
Pero la segunda y mayor ventaja de todas, era que dominaban el arte de la agricultura. Esto lo decimos no sólo porque al bisabuelo le entregaran un certificato de buona condotta y conoscenza dell' agricoltura antes de partir, sino por la larga trayectoria de los Giuliano en el manejo de instalaciones agrícolas y su fuerte vinculación con las tenutas productivas vinculadas a la Abadía de Staffarda. Al menos, por un período de doscientos años :)...Fíjense que éste no es un dato menor. En una nota salida en el Diario El Litoral del 22 de abril de 2006, dedicada a narrar parte de la historia de los Toia (familia que se radicó en Montes de Oca y que están emparentados con los Giuliano) leemos:
"...entre las localidades de Villafranca y Cavour, provincia de Torino, en el Piamonte italiano... un 30 de junio del 1799 nació Juan Lorenzo, mi tatarabuelo... durante una estadía en Cavour, Juan Lorenzo conoció a Ángela Martino, una joven de apenas 17 años, con quien contrajo matrimonio... Apenas ocho años después del nacimiento de su último hijo, el 23 de mayo de 1862, dejó de existir Juan Lorenzo Toja. Años más tarde, el 11 de febrero de 1868, Ángela con seis de sus hijos se marcharon de Villafranca hacia Revello, provincia de Cuneo. Su destino: la Abadía de Santa María de Staffarda...El mismo día 12 de febrero, toda la familia Toja ingresó a la antigua Abadía para desempeñar tareas agrícolas. Durante casi un año estuvieron viviendo y trabajando en este sitio, quizá ya con sus mentes puestas en América, dado que en este lugar se perfeccionarían en todo lo referente al manejo agrícola. Hacia mediados del otoño, el 11 de noviembre, abandonaron Staffarda con rumbo a Saluzzo..."
Finalmente, en 1870 la familia Toja/Toia emprendería su viaje a América.
Es entre 1873/1879 que mi bisabuelo se instalaría en Villafranca Piemonte, ciudad cuyo Síndaco le extendería el Certificato que mencionamos más arriba y cuya copia acompaña este post.
No dejo de pensar la trascendencia del papel que cumplió la Abadía de Staffarda. Evidentemente no sólo en la vida de los Giuliano. Pensemos que, como los Toia, deben haber habido tantas otras familias en situación similar en esos momentos, buscando acrecentar sus ventajas comparativas antes de emprender el camino hacia la América que los vería llegar como contadinos.
Pueden leer el post anterior sobre el tema de la partida de los Giuliano a Argentina aquí.
Pueden leer el post anterior sobre el tema de la partida de los Giuliano a Argentina aquí.
Il Conte di Benevello necesita de nuestra ayuda
Recordarán que en uno de los posts anteriores sobre los Giuliano detto Boneva contaba yo que al parecer, y según surge de los registri della consegna del sale, los antenati de esta rama de la familia venían desempeñándose como massari... Hete aquí que uno de ellos, en el año 1789, figura como massaro en lo del Conte de Benevello.
Transcribo:
Ahora bien: por mucho esfuerzo que haga, yo no logro dar con el dato de quién era el tal Conte di Benevello, allá por 1789, y eso me tiene angustiada. Intuyo que más de uno del otro lado de la pantalla se debe estar agarrando la panza de la risa. Vale. Hay que aprovechar. Hoy por hoy, las oportunidades para reirse no abundan y las que hay, en su mayoría demandan abonar entrada.
Superado el momento hilarante y para aquéllos que acepten el desafío y se enganchen, va un dato para ahorrarles búsqueda. En el sitio del Senado italiano figura una scheda para Cesare della Chiesa nacido en 1788, que además de ser Senador era Conte di Benevello. No digan, por favor: bueno, ahí lo tenés. Porque en esa scheda señalan que el título de Conde le fue conferido por Su Majestad el Rey el 16 de setiembre de 1837, en regia audiencia.
Así que este César, personaje ilustrísimo de la historia italiana al que de ningún modo quisiera despreciar y que me hubiera encantado mis antepasados trabajaran para él, no es el Conde que estamos buscando.
Ustedes dirán: y, habrá sido el padre. Yo dudé, porque el título le fue conferido por el Rey (no lo heredó de su padre), pero por las dudas hice búsqueda para Giuseppe Domenico della Chiesa y no logré avanzar por esta vía. Sí les digo que la familia della Chiesa es noble en la zona de Cuneo, han sido Condes y Condesas desde hace largo tiempo y se han alternado en el poder con otras familias.
Como dato al margen les cuento que los Giuliano también se desempeñaron en Casa Solaro. Solaro es el apellido de la madre de César della Chiesa.
Bueno, para los que gusten (sé que en el grupo hay un montón de gente que no sólo es apasionada de la genealogía, sino de la historia) la incógnita está planteada. La resumo: ¿quién tenía el título de Conte di Benevello en el año 1789?
Cualquier dato u orientación será bienvenido.
Transcribo:
"Anno 1789: Dal Signor Conte di Benevello - Giuliano Michele Antonio fu Sebastiano di questi finiEl Chiaffredo fratello nubile, a quien yo llamo, cariñosamente, el Chiaffredo errante (porque iba y venía por los pueblos de la zona), es el padre del antepasado común de las ramas de Montes de Oca y Arequito.massaro di anni 38, Gioanna Mosso moglie di anni 27, Sebastiano di anni 11, Giuseppe di anni 4 e mesi 6, Gioanna di anni 5, Lucia de 11 mesi tutto lori figli, Tommaso fratello de anni 40, Agnese Mosso sua moglie di anni 36, Sebastiano de anni 10, Giuseppe de anni 4 e 6 mesi, Tommaso Felice di anni 1 e 9 mesi - Tutti loro figli - Chiaffredo fratello nubile di ann 24 - Maddalena sorella de anni 27 - Anna Roera vedova e matrigna di anni 53 - Un servo di anni 31 e un servo per le bestie di anni 17"
Ahora bien: por mucho esfuerzo que haga, yo no logro dar con el dato de quién era el tal Conte di Benevello, allá por 1789, y eso me tiene angustiada. Intuyo que más de uno del otro lado de la pantalla se debe estar agarrando la panza de la risa. Vale. Hay que aprovechar. Hoy por hoy, las oportunidades para reirse no abundan y las que hay, en su mayoría demandan abonar entrada.
Superado el momento hilarante y para aquéllos que acepten el desafío y se enganchen, va un dato para ahorrarles búsqueda. En el sitio del Senado italiano figura una scheda para Cesare della Chiesa nacido en 1788, que además de ser Senador era Conte di Benevello. No digan, por favor: bueno, ahí lo tenés. Porque en esa scheda señalan que el título de Conde le fue conferido por Su Majestad el Rey el 16 de setiembre de 1837, en regia audiencia.
Así que este César, personaje ilustrísimo de la historia italiana al que de ningún modo quisiera despreciar y que me hubiera encantado mis antepasados trabajaran para él, no es el Conde que estamos buscando.
Ustedes dirán: y, habrá sido el padre. Yo dudé, porque el título le fue conferido por el Rey (no lo heredó de su padre), pero por las dudas hice búsqueda para Giuseppe Domenico della Chiesa y no logré avanzar por esta vía. Sí les digo que la familia della Chiesa es noble en la zona de Cuneo, han sido Condes y Condesas desde hace largo tiempo y se han alternado en el poder con otras familias.
Como dato al margen les cuento que los Giuliano también se desempeñaron en Casa Solaro. Solaro es el apellido de la madre de César della Chiesa.
Bueno, para los que gusten (sé que en el grupo hay un montón de gente que no sólo es apasionada de la genealogía, sino de la historia) la incógnita está planteada. La resumo: ¿quién tenía el título de Conte di Benevello en el año 1789?
Cualquier dato u orientación será bienvenido.
El Cementerio de Staffarda: algunos documentos extra
Un post anterior que escribí (El Cementerio de Staffarda) ha dado lugar a varios correos y comentarios; creo bueno aportar algunos elementos que, por considerarlos en su momento como de demasiado detalle, decidí no incluirlos en esa nota inicial.
Contaba yo entonces que, conforme los documentos de los que dispongo, alguno de los antepasados Giuliano detto Boneva habrían sido sepultados en el Cementerio de Staffarda..jpg)
A un lado vemos el documento correspondiente al chozno Giuliano. Al pie del documento verán la autorización del párroco de la Parroquia de San Martino de Barge, para que Sebastiano Giuliano sea sepultado en el Cimitero de Staffarda. Documento equivalente existe para el padre de Sebastiano, Chiaffredo, fallecido en el año 1838.
Decía yo entonces:
Yo no me encuentro entre ninguna de estas dos categorías :), pero debo decir que hago un uso intensivo de los viajes virtuales... A través de internet he dado con varios sitios entre los cuales se promocionan visitas a la Abadía de Staffarda, como éste, en los cuales (bastante reiterativamente por cierto) se cita este párrafo:
A continuación, les acerco dos imágenes tomadas del instrumento Piano Regalotare Generale de la Comuna de Revello, de las cuales surge que el Cementerio de Staffarda sigue existiendo.
Contaba yo entonces que, conforme los documentos de los que dispongo, alguno de los antepasados Giuliano detto Boneva habrían sido sepultados en el Cementerio de Staffarda.
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A un lado vemos el documento correspondiente al chozno Giuliano. Al pie del documento verán la autorización del párroco de la Parroquia de San Martino de Barge, para que Sebastiano Giuliano sea sepultado en el Cimitero de Staffarda. Documento equivalente existe para el padre de Sebastiano, Chiaffredo, fallecido en el año 1838.
Decía yo entonces:
"No he encontrado en internet ninguna referencia a este Cementerio, excepto la que figura en unos documentos de planificación territorial de Revello.Varias personas me han señalado que en la Abadía de Staffarda no existe ningún cementerio. Personas que viven en Italia o dicen han tenido la oportunidad de viajar y visitar Italia.
Gracias a esta búsqueda he dado con la Abadía de Staffarda. Al parecer, mis ancestros Giuliano fueron sepultados en el Cementerio cercano a este complejo..."
Yo no me encuentro entre ninguna de estas dos categorías :), pero debo decir que hago un uso intensivo de los viajes virtuales... A través de internet he dado con varios sitios entre los cuales se promocionan visitas a la Abadía de Staffarda, como éste, en los cuales (bastante reiterativamente por cierto) se cita este párrafo:
"La chiesa, iniziata nel 1150, ampia, di belle forme, slanciata tra il romanico e il gotico, venne terminata nel 1210.He resaltado con negrita el párrafo en el cual se menciona que, en efecto, en algún momento existió un cementerio en la Abadía de Staffarda.
Verso il 1507 venne restaurata e riconsacrata; a questo periodo risalgono gli affreschi della facciata, la collocazione del coro su di un rialzo, il pulpito e il bellissimo complesso di sculture lignee dipinte.
Il chiostro adiacente alla Chiesa fu il centro della vita monastica, su cui si affacciavano gli edifici spartiti secondo la divisione dei monaci capitolari ( monaci osservanti la regola) e conversi (monaci laici, più dediti ai lavori manuali).
Tali edifici vennero in gran parte distrutti durante la Battaglia di Staffarda del 1690. Dal Chiostro si accedeva, oltre ai refettori ed ai dormitori, anche all‟orto, al cimitero, all‟ospedale, alla “sala calda” per i lavori invernali ed alla biblioteca.
La volta del mercato coperto poggia su larghi pilastri che hanno anche la funzione di basamento. E‟ la testimonianza dell‟attività lavorativa e commerciale dei monaci di Staffarda..."
A continuación, les acerco dos imágenes tomadas del instrumento Piano Regalotare Generale de la Comuna de Revello, de las cuales surge que el Cementerio de Staffarda sigue existiendo.
Aquí va la primera, que corresponde a la página 37 del documento Piano Regolatore Generale.
A continuación el plano propiamente dicho, documento completo que pueden visualizar aquí.
La zona resaltada en verde pareciera ser, por la nomenclatura, el complejo mauriziano (Abadía de Staffarda incluída) y el óvalo rodeado marca la fascia di rispetto cimitero.
En la siguiente imagen vemos el mismo área, con las referencias de las que hablamos, a un lado. La imagen del plano completo la pueden consultar aquí.
Despejada cualquier duda, entonces, respecto de que estos Giuliano fueran sepultados en el Cementerio de Staffarda, y de que el Cementerio no sólo existió sino que sigue existiendo (olvidé decir que el Plano Regulatorio es de 2007), y que en dichos documentos el Cementerio figura como integrante del complejo mauriziano, sigo aguardando de las autoridades de Revello o de cualquier persona que conozca el área, alguna noticia más sobre el Cementerio. Me llama la atención que la información disponible en internet sea tan escasa.-
Giulianos de Montes de Oca, de Arequito y la rama perdida de Gramaglia
Aquí les dejo una foto que llegó a mis manos por obra y gracia de Don Bertero de Arequito, que no tenía idea de quiénes eran los personajes retratados.
Cuando mi mamá vió la foto, inmediatamente reconoció a su papá: es el que aparece de saco claro, alejado del auto. Luego, reconoció al Señor en el centro del trío y dijo: "Ese es Gramaglia!!!"
Cuando le pregunté quién era Gramaglia me contestó: "un gran amigo del nono Juan, con el que siempre se visitaban porque las familias habían sido vecinas en el campo...".
Al otro señor no lo reconoció.
En oportunidad de la gran reunión de Giuliano que se hizo en Arequito en 2009, tuvimos la suerte de encontrarnos con Tito Giuliano de Corral de Bustos. Ahí nos enteramos de que el original de la foto que me llegara a través de Bertero estaba en su poder y que el Señor que no habíamos logrado identificar, el que está junto al auto, era un Giuliano de Arequito.
En ese momento pensé: muy bien. De un lado tenemos a mi abuelo, nieto de Bautista Giuliano (rama de Montes de Oca) y del otro a un descendiente de Sebastiano, hermano de Bautista (rama que, dejando Montes de Oca, se instalaría luego en Corral de Bustos).
¿Y Gramaglia? ¿Por qué aparecía en la foto?
No fue hasta hace poco que hice un hermoso descubrimiento: el tal Gramaglia no sólo debe haber sido amigo de mi abuelo Juan. Es casi seguro que hayamos estado emparentados.
Esto en la medida que en el Censo de 1895 encontramos a José Gramalla, con su señora, de nombre Beatríz GIULIANO e hijos, viviendo en Caracciolo, como mi bisabuelo Bautista... De hecho, la familia ya aparece en el Censo Provincial de 1887, pero Beatríz no figura con su apellido de soltera, sino como Gramalia.
Por el censo de 1887 sabemos que, en sus más de 40 años de casados, mis tataraabuelos habrían tenido 4 hijos. Pienso que es probable que Beatríz (nacida circa 1857) haya sido hija de mis tataraabuelos y haya venido a Argentina junto a sus padres, ya casada, e instaládose en Caracciolo junto a sus hermanos Sebastiano (nacido en 1848) y Bautista (1851).
Si es así, el tal Gramaglia, además de amigo, era primo o primo segundo de mi abuelo.
Hasta el momento, no he logrado dar con descendientes de esta rama... en Montes de Oca ya no existen Gramaglia.
Por si acaso, voy a listar los nombres de los hijos que nacieron del matrimonio de José Gramaglia y de Beatriz Giuliano: Guillermo (nacido en Italia circa 1876), Valentina (1881), Sebastian (1884), Luisa (1885), Catalina (nacida circa 1890, ya en la Provincia de Santa Fe), José (1892, Santa Fe) y Clemencia (1894, Santa Fe).
Espero que estas líneas sirvan para contactar a los descendientes de nuestros parientes.
Cuando mi mamá vió la foto, inmediatamente reconoció a su papá: es el que aparece de saco claro, alejado del auto. Luego, reconoció al Señor en el centro del trío y dijo: "Ese es Gramaglia!!!"
Cuando le pregunté quién era Gramaglia me contestó: "un gran amigo del nono Juan, con el que siempre se visitaban porque las familias habían sido vecinas en el campo...".
Al otro señor no lo reconoció.
En oportunidad de la gran reunión de Giuliano que se hizo en Arequito en 2009, tuvimos la suerte de encontrarnos con Tito Giuliano de Corral de Bustos. Ahí nos enteramos de que el original de la foto que me llegara a través de Bertero estaba en su poder y que el Señor que no habíamos logrado identificar, el que está junto al auto, era un Giuliano de Arequito.
En ese momento pensé: muy bien. De un lado tenemos a mi abuelo, nieto de Bautista Giuliano (rama de Montes de Oca) y del otro a un descendiente de Sebastiano, hermano de Bautista (rama que, dejando Montes de Oca, se instalaría luego en Corral de Bustos).
¿Y Gramaglia? ¿Por qué aparecía en la foto?
No fue hasta hace poco que hice un hermoso descubrimiento: el tal Gramaglia no sólo debe haber sido amigo de mi abuelo Juan. Es casi seguro que hayamos estado emparentados.
Esto en la medida que en el Censo de 1895 encontramos a José Gramalla, con su señora, de nombre Beatríz GIULIANO e hijos, viviendo en Caracciolo, como mi bisabuelo Bautista... De hecho, la familia ya aparece en el Censo Provincial de 1887, pero Beatríz no figura con su apellido de soltera, sino como Gramalia.
Por el censo de 1887 sabemos que, en sus más de 40 años de casados, mis tataraabuelos habrían tenido 4 hijos. Pienso que es probable que Beatríz (nacida circa 1857) haya sido hija de mis tataraabuelos y haya venido a Argentina junto a sus padres, ya casada, e instaládose en Caracciolo junto a sus hermanos Sebastiano (nacido en 1848) y Bautista (1851).
Si es así, el tal Gramaglia, además de amigo, era primo o primo segundo de mi abuelo.
Hasta el momento, no he logrado dar con descendientes de esta rama... en Montes de Oca ya no existen Gramaglia.
Por si acaso, voy a listar los nombres de los hijos que nacieron del matrimonio de José Gramaglia y de Beatriz Giuliano: Guillermo (nacido en Italia circa 1876), Valentina (1881), Sebastian (1884), Luisa (1885), Catalina (nacida circa 1890, ya en la Provincia de Santa Fe), José (1892, Santa Fe) y Clemencia (1894, Santa Fe).
Espero que estas líneas sirvan para contactar a los descendientes de nuestros parientes.
Llegando a Santa Fé: de Saluzzo a Montes de Oca, un recorrido con vistas
Si hiciéramos en cinco minutos el mismo recorrido que a los Giuliano les tomó 200 años hacer, y lo hiciéramos hoy, veríamos estos paisajes:
1) Saluzzo
1) Saluzzo
2) Cervignasco
3) Scarnafigi
4) Ruffia
5) Barge
6) Lagnasco
7) Villafranca Piemonte
Llegando desde aquí a Montes de Oca, Provincia de Santa Fe, Argentina.
No dudamos de que Italia haya cambiado mucho del 1700 a esta parte... Sin embargo, les propongo pensar que, cuando llegaron los Giuliano al Pago de las Tortugas hacia el 1880, Montes de Oca ni siquiera existía como pueblo.
Era un paraje en el medio de la extensa Pampa.
¿Qué cambio, no? Me refiero al que hicieron los Giuliano y al que, a ojos vista, ha hecho el Pueblo.
Agradecemos las imágenes que nos han permitido reconstruir este recorrido a los siguientes sitios en internet: 1) http://www.hotelcicerone.it/, 2) http://digilander.libero.it/, 3) http://www.comune.scarnafigi.cn.it/, 4) http://www.panoramio.com/, 5) http://www.leggievai.it/, 6) http://www.comune.lagnasco.cn.it/, y 7)http://www.comune.villafrancapiemonte.to.iti/
No dudamos de que Italia haya cambiado mucho del 1700 a esta parte... Sin embargo, les propongo pensar que, cuando llegaron los Giuliano al Pago de las Tortugas hacia el 1880, Montes de Oca ni siquiera existía como pueblo.
Era un paraje en el medio de la extensa Pampa.
¿Qué cambio, no? Me refiero al que hicieron los Giuliano y al que, a ojos vista, ha hecho el Pueblo.
Agradecemos las imágenes que nos han permitido reconstruir este recorrido a los siguientes sitios en internet: 1) http://www.hotelcicerone.it/, 2) http://digilander.libero.it/, 3) http://www.comune.scarnafigi.cn.it/, 4) http://www.panoramio.com/, 5) http://www.leggievai.it/, 6) http://www.comune.lagnasco.cn.it/, y 7)http://www.comune.villafrancapiemonte.to.iti/
Los Giuliano desde Villafranca Piemonte
De la época en que el bisabuelo Gio Battista Giuliano vivía en Villafranca Piemonte debe ser esta canción que llegó de su mano a Argentina y que todos los Giuliano de Montes de Oca entonaban reunidos en ocasión de la carneada.
Aquí va:
Moretta es una pequema comuna que se encuentra a pasitos de la Crocera de Barge (lugar de nacimiento de Gio Battista Giuliano), a unos 20 kilómetros de la comuna de Barge y a unos 4 kilómetros de Villafranca Piemonte. Por su parte, Casale Monferrato está a unos 100 kilómetros de Villafranca.
Aún antes de tener el dato del lugar de nacimiento de Gio Battista, esta canción, preservada hasta hoy por la transmisión familiar, nos fue indicando por dónde teníamos que centrar los esfuerzos en la búsqueda de nuestro origen Giuliano.
Aquí va:
'Ciao, ciao, ciao,(Pedimos excusas por los errores; es como la aprendimos...)
morettina bella ciao
Che prima di partire
Un bacio te voglio dare
Un bacio a la mia mamma,
un bacio al mio papa,
Cinquecento a la miamorosa
poi parto fa'l soldà.
Poir parto per Casale
Casale Monferrato
Ti manderó il ritratto
vestito de bersaglieri.
Vestito di lana scura
Marietta sta por sicura
Marieta sta por sicura
qui a la ritorna ti sposeró'
Moretta es una pequema comuna que se encuentra a pasitos de la Crocera de Barge (lugar de nacimiento de Gio Battista Giuliano), a unos 20 kilómetros de la comuna de Barge y a unos 4 kilómetros de Villafranca Piemonte. Por su parte, Casale Monferrato está a unos 100 kilómetros de Villafranca.
Aún antes de tener el dato del lugar de nacimiento de Gio Battista, esta canción, preservada hasta hoy por la transmisión familiar, nos fue indicando por dónde teníamos que centrar los esfuerzos en la búsqueda de nuestro origen Giuliano.
Dos siglos caminando hacia América: el movimiento Giuliano en Cuneo
(1) A comienzos del 1700 encontramos a la familia Giuliano viviendo en Saluzzo: Gio Battista Giuliano y su hermano Tommaso, hijos de Chiaffredo Giuliano (el Giuliano más antiguo respecto del cual encontramos referencia como detto Bovena, hijo de un tal Gio Battista).
(2) A fines del siglo XVIII nacen en Cervignasco los dos primeros hijos de Chiaffredo Giuseppe (c. 1756, hijo de Sebastiano, hijo de Tomasso, hijo de Gio Battista, hijo de Chiaffredo, hijo de Gio Battista):
(4) Hacia la segunda década del siglo XIX hay un movimiento que lleva a los Giuliano a Ruffia. Allí habría nacido:
(6) Hacia fines de la década del 30, fallece en Barge Chiaffredo, padre de Sebastiano (el ancestro común de las ramas de Montes de Oca y Arequito), con residencia en Lagnasco.
Diez años después fallece en Barge Sebastiano (el ancestro común a las ramas de Montes de Oca y Arequito).
De allí, estas ramas partirán hacia a la América.
(2) A fines del siglo XVIII nacen en Cervignasco los dos primeros hijos de Chiaffredo Giuseppe (c. 1756, hijo de Sebastiano, hijo de Tomasso, hijo de Gio Battista, hijo de Chiaffredo, hijo de Gio Battista):
- Sebastiano (c. 1794, el que sería ancestro común de las ramas de Montes de Oca y Arequito) y
- Gio Battista (c. 1796)
(4) Hacia la segunda década del siglo XIX hay un movimiento que lleva a los Giuliano a Ruffia. Allí habría nacido:
- El primer hijo de este Sebastiano (el ancestro común), de nombre Chiaffredo (c. 1817/1818; éste es el ancestro común de las ramas de Montes de Oca y Corral de Bustos) y
- El primer hijo de Gio Battista (hermano del ancestro común, el nacido en Cervignasco), a quién también llamaron Chiaffredo (c. 1822). Lógico: ambos eran los primeros hijos varones y Chiaffredo era el nombre del abuelo paterno.
Entre 1825 y 1828 la familia parece dividirse. Chiaffredo padre de Sebastiano (el ancestro común de las ramas de Montes de Oca y Arequito) regresa a Saluzzo, con todos los hijos nacidos en Scarnafigi y con el segundo hijo nacido en Cervignasco (Gio Battista), menos Sebastiano, que permanecería en Barge.
En Saluzzo nace la última tanda de hijos de Gio Battista (hermano del ancestro común, segundo hijo de Chiaffredo).
(6) Hacia fines de la década del 30, fallece en Barge Chiaffredo, padre de Sebastiano (el ancestro común de las ramas de Montes de Oca y Arequito), con residencia en Lagnasco.
Veinte años después nace en Barge Gio Battista Giuliano (1851, hijo de Chiaffredo, ancestro común de las ramas de Montes de Oca y de Corral de Bustos). Antes había nacido, probablemente también en Barge, Sebastiano Giuliano (c. 1848; del cual desciende la rama de Corral de Bustos).
Diez años después fallece en Barge Sebastiano (el ancestro común a las ramas de Montes de Oca y Arequito).
Hay un movimiento posterior que divide a la rama de Barge y que debe haber tenido lugar antes de 1872, dado que en en esa fecha nace ya en Cavour el primer hijo de Sebastiano (rama de Corral de Bustos) (7).
Por su parte, el hermano Gio Battista (rama de Montes de Oca) se radica en Villafranca Piemonte (7’), que es la comuna donde le extienden en 1879, su certificado de buena conducta, previo a emigrar.
Por su parte, el hermano Gio Battista (rama de Montes de Oca) se radica en Villafranca Piemonte (7’), que es la comuna donde le extienden en 1879, su certificado de buena conducta, previo a emigrar.
De allí, estas ramas partirán hacia a la América.
Chucho Berlucho
Y si... la memoria familiar es una gran cosa, pero la transmisión oral tiene sus limitaciones.
Fíjense sino en la canción que hoy canta mi hija, porque se la he cantado yo desde beba, porque me la han cantado a mí y porque se la han cantado a mi mamá sus mayores.
130 años después de que mi familia la entonara en Cuneo (Italia), hoy suena así:Chucho Berlucho avía una fía /Tara Banara la vulía...Chucho Berlucho vulía pa deila / Tara Banara vulía rubeila...Chucho Berlucho mandalo massé / Tara Banara tucai scapé.
Resumiendo: El tal Chucho tiene una hija que es pretendida por Banara. Papá Chucho se opone. El bandido Banara pretende robarla. Chucho amenaza con cosas malas. Banara huye.Gracias a internet nos hemos enterado de otra versión, conforme ha sido publicada por alguien cuya nona, originaria de Mondovi (también Cuneo), se la cantaba.
Esta versión dice así:
Cicciu Balicciu avea na fja / Tara Manara la vuriaAmbos recordadores nos hemos visto en la obligación de pedir disculpas por los errores que deben tener estos intentos de transcripción de antiguas canciones piamontesas, a cargo de quiénes no hablamos piamontés.
Cicciu Balicciu vuria nen deila / Tara Manara vuria pieila
Cicciu Balicciu avia rasun / Tara Manara furnia in prisun
Debe sonar peor que un teléfono descompuesto... ¿no?
El caso es que, de un modo u otro, questa filastrocca se las ha arreglado para sobrevivir más de cien años, cambio de continente y transcurso de seis generaciones incluidos.
La imagen que adorna estas líneas la hemos tomado de Agenda Filastrocche, sitio en el que si bien no hemos encontrado referencia a la nuestra, contiene un montón de otras filastrocche como ésta que compartimos hoy.
Montes de Oca en 1887: las familias según el Censo Provincial
Para el año en que se llevó a cabo el Primer Censo Provincial de Santa Fe (del 6 al 8 de junio de 1887), la actual Comuna de Montes de Oca aún no se había constituido como Pueblo. Esto tendría lugar recién a comienzos de 1888.
Leemos:
En nuestro post anterior listamos los apellidos correspondientes a familias que declararon, al momento del Censo, como lugar de procedencia, Italia. De esos apellidos, vamos a destacar, ahora, aquéllos que más se repiten en el Distrito conforme a ese Censo, tomando el número de cinco individuos como base mínima para la selección.
Ellos son, por orden alfabético y aclarando el número de censados con mismo apellido:
Mismo trabajo hemos efectuado para Caracciolo. Junto con La Amistad, Caracciolo era, a la par de Montes de Oca, una de las colonias que integraban el conocido como Pago de Las Torugas. Hoy ambos parajes integran el territorio que conforma Montes de Oca.
Para la época de este Censo, nuestros Giuliano estaban ya radicados en Caracciolo.
Nos llevó algo de tiempo y esfuerzo confirmar este dato.
Fue un gran estímulo para nosotros la lectura del párrafo que sigue, escrito por la Señora Nicastro, gran estudiosa de la historia del Pueblo de Montes de Oca:
Gracias al Censo Provincial hoy podemos decir que la memoria familiar era acertada: los Giuliano integraron el grupo de las primeras familias piemontesas en asentarse en el "Pago de las Tortugas", aún antes que otras de las que se mencionan en el trabajo que citamos. Con el aditamento que el apellido Giuliano es uno de los que aún están presentes en la actual Montes de Oca, junto a los otros que listamos.
Leemos:
"El 18 de enero de 1888 el Gobernador de la Pcia de Santa Fe, Doctor José Gálvez, aprobaba "la traza del pueblo y colonia de Montes de Oca" razón por la cual se toma dicha fecha como fundacional, a pesar de que el poblamiento se hubiera concretado con anterioridad. El Escribano Don Ciro Echesortu inició la venta de los campos y el loteo de la planta urbana, tras alentar a las familias piamontesas a adquirir las tierras, allá, en Irigoyen..."No es de extrañar, entonces, que toda la población censada en el Distrito de Montes de Oca (integrante, por ese entonces, del Departamento Iriondo), se encuentre consignada como población rural. El Primer Censo de la Provincia de Santa Fe nos está mostrando una foto de la conformación socio económica de la zona, previo a su reconocimiento como Pueblo y a la aparición de la población urbana.
En nuestro post anterior listamos los apellidos correspondientes a familias que declararon, al momento del Censo, como lugar de procedencia, Italia. De esos apellidos, vamos a destacar, ahora, aquéllos que más se repiten en el Distrito conforme a ese Censo, tomando el número de cinco individuos como base mínima para la selección.
Ellos son, por orden alfabético y aclarando el número de censados con mismo apellido:
Andisio (5), Bancotti (5), Bela (6), Bertino (8), Boetto (5), Bosso (5), Botallo (7), Chocolat (6), Desimondi (7), Escolani (6), Ghroin (7), Giordano (8), Grasso (5), Loetto (5), Magra (5), Marucco (22), Melano (5), Miotti (7), Munge (6), Ortis (5), Pali (5), Ramelo (7), Ramello (6), Robino (5), Simondi (8), Toia (30), Turai (5).A continuación, destacamos de todos los apellidos censados en Montes de Oca en 1887, los que siguen presentes hoy en ese Pueblo. Ellos son:
Alemandi, Barbero, Bertero, Bertino, Boetto, Bonavia, Botta, Bruera, Ferrari, Ferrero, Grasso, Marucco, Porta, Ramello, Sampietro, Toia.En 123 años, de 128 apellidos disitnos registrados en el Censo de 1887 en el Distrito de Montes de Oca, permanecen presentes sólo 16. Algo más del 12%.
Actualmente no hay presentes Soppo pero sí Suppo; puede tratarse de algún error en la consignación del apellido en la ficha censal.
Mismo trabajo hemos efectuado para Caracciolo. Junto con La Amistad, Caracciolo era, a la par de Montes de Oca, una de las colonias que integraban el conocido como Pago de Las Torugas. Hoy ambos parajes integran el territorio que conforma Montes de Oca.
Para la época de este Censo, nuestros Giuliano estaban ya radicados en Caracciolo.
Nos llevó algo de tiempo y esfuerzo confirmar este dato.
Fue un gran estímulo para nosotros la lectura del párrafo que sigue, escrito por la Señora Nicastro, gran estudiosa de la historia del Pueblo de Montes de Oca:
"Retomando el hilo del ayer, en el período fundacional recordamos que comenzaron a llegar, en la década de 1880, las familias al "Pago de las Tortugas"...No encontrar el apellido Giuliano entre los listados en este trabajo nos alentó a recurrir a las fuentes documentales, dado que por años se había repetido en la familia que Battista y su padre Chiaffredo habían sido unos de los primeros en llegar con su familia a la zona.
Algunos de sus nombres: los hermanos Francisco, Victorio, José, Juan, Lorenzo y Angela Toia; Juan, Domingo, Alfredo, Marcos y José Bertino; Andrés Rossa; Santiago Suppo; Felipe y Ambrosio Crosetti; todos piamonteses..."
Gracias al Censo Provincial hoy podemos decir que la memoria familiar era acertada: los Giuliano integraron el grupo de las primeras familias piemontesas en asentarse en el "Pago de las Tortugas", aún antes que otras de las que se mencionan en el trabajo que citamos. Con el aditamento que el apellido Giuliano es uno de los que aún están presentes en la actual Montes de Oca, junto a los otros que listamos.
El vino derramado en la costumbre de nuestros abuelos
Nunca que se ha derramado vino sobre la mesa, mi madre se ha enojado. Al contrario: se lanza presta y con dedos índice y mayor bien dispuestos, humedece las yemas sobre el derrame y nos marca la frente con la señal de la cruz, diciendo "Alegría, alegría!".
Esta costumbre viene de lejos en casa de los Giuliano-Vaieretti. El vino derramado es la oportunidad para encontrar y compartir una bendición, porque es interpretado como augurio de abbondanza.
Al parecer, la expresión original de la exclamación es "Divizia, divizia!" (del latin divitia, riqueza). Bundansia en dialetto piamontés.
Este ritual es parte del arte de saber transformar la pena en dicha y la pérdida en ganancia. Pero, para ser efectivo, demanda de la colaboración del otro: así como la madre se dispone a distribuir la bendición, el resto de la familia debe disponer la frente para recibirla. Nada peor que echarse a un lado o, incluso, secarse la gota de vino que bajando por la nariz, está determinada cumplir su destino y llegar a la boca.
No acatar este mandato es, más o menos, renegar de la familia.
Marido cuenta que en su casa, también se hacía así. Lógicamente, porque su abuela Giavelli, como sabemos, provenía de Cuneo.
Dios los cría y el viento los rejunta... con vino en la mesa y esperando bendiciones.
Esta costumbre viene de lejos en casa de los Giuliano-Vaieretti. El vino derramado es la oportunidad para encontrar y compartir una bendición, porque es interpretado como augurio de abbondanza.
Al parecer, la expresión original de la exclamación es "Divizia, divizia!" (del latin divitia, riqueza). Bundansia en dialetto piamontés.
Este ritual es parte del arte de saber transformar la pena en dicha y la pérdida en ganancia. Pero, para ser efectivo, demanda de la colaboración del otro: así como la madre se dispone a distribuir la bendición, el resto de la familia debe disponer la frente para recibirla. Nada peor que echarse a un lado o, incluso, secarse la gota de vino que bajando por la nariz, está determinada cumplir su destino y llegar a la boca.
No acatar este mandato es, más o menos, renegar de la familia.
Marido cuenta que en su casa, también se hacía así. Lógicamente, porque su abuela Giavelli, como sabemos, provenía de Cuneo.
Dios los cría y el viento los rejunta... con vino en la mesa y esperando bendiciones.
El por qué de la partida

Siempre me pregunté por qué los Giuliano habían decidido dejar Italia e instalarse en Argentina. Esto, más allá de las condiciones generales de la vida en Italia para esa época.
En el caso de los Bugoni, el recuerdo está más presente. Mi abuelo Bugoni había participado en la Grande Guerra, se había enfermado gravemente y lo habían mandado de regreso a su pueblo natal, Pianello Val Tidone (Pianceza). Curado pese a los pronósticos, se había casado (1921) y había tenido su primera hija, Blanca. En ese momento Italia se estaba preparando para la guerra en Abisinia. El abuelo Bugoni no lo dudó: se vino a Argentina, con su esposa embarazada de mi papá, dejando a Blanca al cuidado de su abuela materna, hasta que pudiera mandarla a buscar.
En el caso de los Giuliano la historia se había perdido. Sólo sabíamos que Bautista Giuliano había llegado a Argentina y comprado 400 cuadras de campo en la zona de Santa Fé conocida como Campo La Amistad, Caracciolo (actual zona de Montes de Oca).
Con el tiempo nos reencontramos con el porqué del sopranome Buneva y descubrimos que los Giuliano de Saluzzo se dedicaban a administrar cultivos, en especial en la zona de vides.
No fue hasta hace poco que dimos con la historia de los Aimar según es narrada en Historia de Oncativo Recuerdos de mi Pueblo, de Juan Alejandro Malissia, en donde leemos:
"...Miguel Aimar, inmigrante italiano, nació el 24 de marzo de 1879, en la Comuna de Barge, provincia de Cúneo, Circondario Di Salusso, hijo de Tomaso Aimar y María Marconetto.Cuando las plagas terminaron con las vides y se hacía difícil el sostenimiento de la economía familiar, el hermano mayor, Sebastián, habla con su padre, para salir rumbo a tierras de América, donde se podría vivir trabajando los campos. Después de varios intentos, cumple su propósito y embarca rumbo a la Argentina en el año 1894, trayendo consigo a Jorge y Michelle y llegan al puerto de Buenos Aires.En barco a vapor, navegan por el Paraná hasta Santa Fe, radicándose en la localidad de Josefina..."
Si bien estos Aimar - Marconetto terminaron asentándose en Oncativo (Río Segundo, Córdoba), esta historia bien puede ser considerada común a todos los inmigrantes que, en Saluzzo, se dedicaban al cultivo de la vid.
Todo esto nos llevó a querer saber más respecto de la vida de estos massari, sus trabajos, su esfuerzo en Saluzzo. Así dimos con el sitio del Ecomuseo dei terrazzamenti e della vitte en Cortemilia. Leemos allí:
"Se è vero che l'Ecomuseo è gestito formalmente dal Comune di Cortemilia, è altrettanto vero che il tema trattato, quello del paesaggio terrazzato, è proprio di gran parte del territorio dell'Alta Langa..."
Este Ecomuseo nos ha permitido conocer sobre el sistema de cultivo en la zona:
"I paesaggi terrazzati sono opere monumentali dense di storia e di sapere, come le altre meraviglie del mondo: le cattedrali, le piramidi, castelli, la grande muraglia Cinese. Ma a differenza di queste, i paesaggi terrazzati non sono nati con l'intenzione di creare un elemento d'eccellenza, o un bel paesaggio. Sono stati piuttosto originati dall'enorme sforzo collettivo e inventivo di molte generazioni che, per necessità hanno dovuto trovare una risposta alla domanda sempre crescente di cibo e prodotti, dovuta all'aumento della popolazione e a motivi commerciali. La bellezza del paesaggio terrazzato ha quindi grande contenuto intellettuale e sociale, oltre che ambientale: in essa c'è la storia di una comunità che ha saputo trovare un modo per sopravvivere utilizzando al meglio gli elementi di cui disponeva. C'è la testimonianza del mondo rurale e della sua millenaria cultura. C'è un'armonia conquistata tra il genere umano e l'ambiente. C'è l'arte del vivere... Questi paesaggi sono il risultato della secolare integrazione tra l'attività umana e le risorse naturali, e sono oggi un invito a ripercorrere e riscoprire la vita del popolo che vi si è insediato da secoli..."
En estas terrazas (cuya construcción se inició, presumiblemente, en torno al año 1.000, siendo la práctica difundida por los monasterios), se cultivaban, fundamentalmente, vides.
Nos alegra y nos enorgullece el trabajo que realiza la gente del Ecomuseo de Cortemilia. Sin su dedicación, este saber se hubiera perdido. Por eso queremos ayudar a difundir su obra y su lettera aperta en la que plantean la importancia de los ecomuseos y la situación por la que atraviesan éstos en la Región del Piemonte.
Para los que tengan interés en este tema y adherir a la causa, dejamos este correo que tomamos del sitio: ecomuseo@comunecortemilia.it
Sobre lo que traba el avance de nuestra ricerca

Escribo este post porque creo que puede ayudar en el avance de nuestra ricerca genealógica. En un par de los anteriores hemos hecho referencia a la rama Giuliano de Arequito y a cómo llegamos a la conclusión de que ambas familias (la Giuliano de Arequito y la de Montes de Oca) debían de estar emparentadas, no sólo por provenir ambas de Barge (Provincia de Cuneo), sino y muy especialmente, por compartir el mismo sopranome familiar: Buneva, Boneva.
Así las cosas, comenzamos a preguntarnos cuál sería el ancestro común a ambas ramas. Para ese entonces, nuestra única fuente de información era lo registrado en el Panteón de Montes de Oca y la memoria materna, fuentes ambas que nos permiten retrotraernos sólo hasta mi tatarabuelo Chiaffredo Giuliano, respecto del que sabemos habría fallecido el 17 de julio de 1897, a los 80 años (según consta en la placa, cuya imagen acompaña este post), habiendo nacido circa 1817.
Cruzando esta información con la que disponían los Giuliano de Arequito surgió que en su árbol genealógico había un Chiaffredo, hermano del Giovanni Battista que dió origen a esa rama en Arequito.
Todo mundo se puso muy contento, yo incluida, pese a la ausencia de prueba documental que avalara el hecho de que nuestro Chiaffredo es el mismo Chiaffredo que exhibe la rama arequitense. El pequeño problema es que si bien los Giuliano de Arequito disponen de la Partida de Nacimiento de su Chiaffredo (nacido en 1818, pero no en Barge, sino en Ruffia), nosotros ni siquiera estamos seguros del año.
Si bien esto no fue obstáculo para que todos festejáramos, reuniéndonos y llegando a reunirse para celebrar miembros de la familia que declaran no compartir interés especial por la genealogia, sí es un obstáculo considerable para retrotraernos en el tiempo y, de algún modo, apropiarnos de un árbol genealógico que se remonta a principios del siglo XVIII.
¿Qué necesitamos para confirmar nuestra hipótesis de conexión? Identificar el nombre del padre de nuestro Chiaffredo Giuliano, para ver si coincide con el nombre del padre del Chiaffredo Giuliano en la rama de Arequito. ¿Qué hemos hecho para lograrlo? De todo un poco. Hemos intentando dar con la Partida de Nacimiento de nuestro Chiaffredo en Barge y no la hemos hallado para los años 1817/1818. Hemos intentando también contactar a las Parroquias de Barge, para obtener la Fé de Bautismo de Gio Battista Giuliano, hijo de Chiaffredo, en el convencimiento de que de ella surgiría el nombre de los nonos. Lamentablemente, no hemos recibido respuesta. Lo propio hemos hecho respecto del casamiento de Chiaffredo y Caterina Bosio, con idéntico no resultado.
En paralelo, hemos intentando dar con la Partida de Defunción de Chiaffredo. Más triste aún, porque la comuna nos ha informado, en repetidas oportunidades, que los registros correspondientes se perdieron (sic) en oportunidad de una mudanza.
Este año, aprovechando que asumiera como nuevo Jefe Comunal el que sería chozno de Chiaffredo, hemos presentado una nota formal solicitando se nos brinde copia de la correspondiente Partida.
Esto para ver si se contesta que los libros están perdidos, y, en su caso, dar por agotada la vía y recurrir al nivel superior (Archivo General de la Ciudad de Santa Fe, el que informa en su sitio web que las inscripciones de defunciones anteriores a 1899 deberán solicitarse ante los cementerios donde falleció o se inhumó la persona).
Están siempre los libros parroquiales, dirán ustedes. Pero aquí también nos hemos enfrentado a problemas. No encontramos a Chiaffredo. Hemos obtenido una copia en la que la última defunción registrada en el libro antiguo corresponde al año 1896. Renglón seguido se observa una anotación del Párroco en la que se lee:
"Las partidas siguientes, correspondientes desde el año 1899 hasta el 1°de Marzo del año 1908 se hallan en la Parroquia de Las Rosas"
Por tanto, también hemos efectuado el pedido al Señor Párroco de Las Rosas, sin haber recibido aún respuesta. Nos seguimos preguntando qué habrá sido de la vida de los fallecidos entre setiembre de 1896 y fines de 1898 y porqué justo Chiaffredo y Caterina tuvieron que morirse en 1897 y 1898, respectivamente.
Si fuera fana de la teoría del complot, diría que acá opera uno.
Esperemos que este post sirva, de algún modo, para destrabar el avance. Finalmente, acceder a esta clase de información pública hace a nuestro derecho a la identidad.
No poder acceder a ella, nos afecta.
La rama Vaieretti de Bouquet
En nuestro post anterior hablábamos de la llegado de los Vaieretti a Montes de Oca. Nos quedó pendiente comentar algo más de la rama de Juan Vaieretti, ese que se casó como cuatro veces (con cada pariente que hablo termina sumándose otro matrimonio más...)
A Juan lo encontramos, contra toda expectativa, bajo apellido Vaevetti, en el Censo Nacional de 1895, radicado en Las Rosas. Así como Luigi tenía para ese entonces 42 años y mi bisabuelo Gerónimo 28, el hermano Juan tenía 23. Juan ya estaba casado con Dominga (21 años). Gracias a este Censo concluimos que casi sin lugar a dudas, la primera esposa de Juan fue Dominga Rubiano. Tenían cinco años de matrimonio y tres hijos, todos nacidos en Argentina: Juan (con 6 años), Luis (4 años) y Domingo (ilegible la edad).
La fecha de nacimiento del primer hijo nos lleva a pensar que la llegada a Argentina de esta rama tuvo que haberse producido antes o en torno a 1889...
Como se ve en el árbol genealógico de la familia que tenemos publicado en Geni, la descendencia de Juan fue extensa: a estos hijos se sumaron José 'Cusa', Eduardo (que fue Senador Provincial), Eugenio, Vicente 'Chiro', María, Teresa y Adela y otros al menos tres hijos que aún no tenemos identificados.
De Adela queremos comentar que era, según recuerda mi madre, una señora muy hermosa que siempre se arreglaba mucho. Pero no tanto como su hermana Teresa, que lucía como una artista de cine: labios pintados de rojo, sombreros importantes y zorros al cuello. Al fin y al cabo era la esposa del Jefe Político de Las Rosas, Don Carlos Romano.
Adela, por su parte, agrega como nota de color el hecho de haberse casado con un tal Antonio Palmero, cuyo nombre coincide con el de uno de los hermanos de mi bisabuela Dominga Palmero, casada en segundas nupcias con mi bisabuelo Gerónimo Vaieretti. Aún no hemos determinado si estos Palmero son parientes entre sí. Mi mamá dice que cree que no, pero, para estas cuestiones siempre aplicamos la duda metódica. Al fin y al cabo, en ésta rama, como en la de los Giuliano y en general, en las de todas las familias de la zona, eran habituales los casamientos entre parientes y paisanos. Una forma quizá de mantener la identidad. Quién sabe?
A Juan lo encontramos, contra toda expectativa, bajo apellido Vaevetti, en el Censo Nacional de 1895, radicado en Las Rosas. Así como Luigi tenía para ese entonces 42 años y mi bisabuelo Gerónimo 28, el hermano Juan tenía 23. Juan ya estaba casado con Dominga (21 años). Gracias a este Censo concluimos que casi sin lugar a dudas, la primera esposa de Juan fue Dominga Rubiano. Tenían cinco años de matrimonio y tres hijos, todos nacidos en Argentina: Juan (con 6 años), Luis (4 años) y Domingo (ilegible la edad).
La fecha de nacimiento del primer hijo nos lleva a pensar que la llegada a Argentina de esta rama tuvo que haberse producido antes o en torno a 1889...
Como se ve en el árbol genealógico de la familia que tenemos publicado en Geni, la descendencia de Juan fue extensa: a estos hijos se sumaron José 'Cusa', Eduardo (que fue Senador Provincial), Eugenio, Vicente 'Chiro', María, Teresa y Adela y otros al menos tres hijos que aún no tenemos identificados.
De Adela queremos comentar que era, según recuerda mi madre, una señora muy hermosa que siempre se arreglaba mucho. Pero no tanto como su hermana Teresa, que lucía como una artista de cine: labios pintados de rojo, sombreros importantes y zorros al cuello. Al fin y al cabo era la esposa del Jefe Político de Las Rosas, Don Carlos Romano.
Adela, por su parte, agrega como nota de color el hecho de haberse casado con un tal Antonio Palmero, cuyo nombre coincide con el de uno de los hermanos de mi bisabuela Dominga Palmero, casada en segundas nupcias con mi bisabuelo Gerónimo Vaieretti. Aún no hemos determinado si estos Palmero son parientes entre sí. Mi mamá dice que cree que no, pero, para estas cuestiones siempre aplicamos la duda metódica. Al fin y al cabo, en ésta rama, como en la de los Giuliano y en general, en las de todas las familias de la zona, eran habituales los casamientos entre parientes y paisanos. Una forma quizá de mantener la identidad. Quién sabe?
Sobre cómo ser familia
Increíblemente, nos hemos reunido por tercera vez, en menos de un año, con los que para mí son referentes indiscutidos de la rama Giuliano en Arequito. Pero esta vez fue especial: nos juntamos con ellos en el Pueblo de mis abuelos.
Esta gente se trasladó con casi cuarenta grados, desde Arequito hasta Montes de Oca, dándonos la alegría de verlos y la posibilidad de sentirnos en familia. Y aún con el calor, el sol rajante y el aire espeso, se trasladaron hasta el Cementerio para visitar a los que ya no están con nosotros.
Creo que los antepasados estarían contentos. O, por lo menos, satisfechos con la observación de que, aún con bemoles, en este Universo sigue funcionando la Ley de las Compensaciones. Esa Ley de la que siempre hablaba mi papá: la que dice que, cuando todo parece no funcionar o caerse a pedazos, algo sucede para poner un poco de orden y armonía en nuestras vidas.
Por hacernos sentir así, queridos y armonizados, nuestro agradecimiento a los que comparten con nosotros no sólo apellido y pasión por la genealogía, sino afecto y valor de sangre.
Esta gente se trasladó con casi cuarenta grados, desde Arequito hasta Montes de Oca, dándonos la alegría de verlos y la posibilidad de sentirnos en familia. Y aún con el calor, el sol rajante y el aire espeso, se trasladaron hasta el Cementerio para visitar a los que ya no están con nosotros.
Creo que los antepasados estarían contentos. O, por lo menos, satisfechos con la observación de que, aún con bemoles, en este Universo sigue funcionando la Ley de las Compensaciones. Esa Ley de la que siempre hablaba mi papá: la que dice que, cuando todo parece no funcionar o caerse a pedazos, algo sucede para poner un poco de orden y armonía en nuestras vidas.
Por hacernos sentir así, queridos y armonizados, nuestro agradecimiento a los que comparten con nosotros no sólo apellido y pasión por la genealogía, sino afecto y valor de sangre.
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