El Ciafré de Crissolo


Mirando el árbol genealógico de los Giuliano, Chiaffredo es un nombre que no sólo se repite generación tras generación, sino que es el nombre de nuestro ancestro más remoto: el padre de los dos Giuliano respecto de los cuales hemos encontrado registro más antiguo: Giuliano Gio Battista, que en 1721 estaba radicado en Cascina Parpaglia y Giuliano Tommaso, que, para el mismo año, vivía en Vía de Pagno y ya figuraba registrado en la Consegna del Sale como detto Boneva.
Buscando noticias sobre ellos es que encontré la historia del Santuario de Crissolo y de San Chiaffredo Mártir. Entonces entendí porque tanto Chiaffredo en el árbol.
En nuestra familia, los Santos han sido determinantes. A punto tal que yo tuve que nacer un 24 de setiembre, porque ese era el día de la Santa Patrona del Pueblo de Montes de Oca. Lógicamente, uno de mis nombres es, como corresponde Mercedes.
Pero volviendo a San Chiaffredo, el calendario litúrgico de la diócesis de Saluzzo (Cuneo) señala al 7 de setiembre como día de la fiesta de San Chiaffredo mártir al que Saluzzo venera como patrono principal.
La leyenda, conforme fue registrada por Guglielmo Baldesano hacia fines del siglo XVI, refiere, en dialetto, a un Ciafré (Chiaffredo, Jafredo o Teofredo) que fuera soldado romano, integrante de la Legión Tebana asentada en la Gallia.
Para la época de los Emperadores Dioclesiano y Maximiliano, Roma estaba empeñada en frenar a los bárbaros y en sofocar la rebelión de los pueblos.  La legión Tebana, comandada por el que después sería recordado como San Maurizio, llega a los Alpes y allí recibe la orden del Emperador de exterminar a todos los cristianos que no aceptaran convertirse al culto romano.
Como la mayor parte de los soldados de la Legión eran cristianos, se rehusaron a cumplir con la orden. Así fue como el Emperador dio la orden de ejecutar uno de cada diez soldados de la legión, mientras se rehusaran a cumplir órdenes.
Las ejecuciones no sirvieron para hacer cambiar de opinión a los legionarios, así que Maximiliano ordenó que la Legión Tebana fuera exterminada (22 de setiembre de 286 DC). Allí nacen mártires de la fe cristiana en el Piemonte, tales como San Maurizio, Esuperio y Cándido.
Chiaffredo se había refugiado en las montañas. Se habría dedicado a evangelizar a los pobladores todavía paganos hasta que, alcanzado por sus perseguidores, fue martirizado y ultimado en Crissolo, al pie del Mont Viso, en el año 290 de nuestra era.
Pero la leyenda continúa: cuenta la historia que un campesino, junto a su hija, se encontraba trabajando en la campiña con un arado tirado por bueyes. En ese momento, un trueno asustó de tal modo a los animales que atropellaron a la niña y  junto a ella, cayeron por el barranco. Lleno de espanto y desesperado, el padre de la niña comenzó a gritar pidiendo ayuda. Algunos vecinos acudieron a ver qué había sucedido. Descendieron por el sendero hacia el fondo del barranco. Temían lo peor.
Cual fue su estupor al llegar y ver a la niña sentada e ilesa con los bueyes rumiando plácidamente a su lado. Entonces, uno de ellos descubre a un lado una lápida de piedra. La limpiaron y leyeron: Ciafré. "¡Es nuestro mártir San Ciaffredo!" exclamaron. Esto sucedía allá por el año 522 DC.
Es sobre esa tumba que se levantó la pequeña iglesia que daría lugar a lo que hoy es el Santuario de Crissolo, en el cual se conservaron, por mucho tiempo, las reliquias del Santo, las que, en 1642 fueron llevadas a la catedral de Saluzzo. Entonces, el obispo diocesano Monseñor Agostino Della Chiesa, considerando la devoción popular por este Santo, lo declaró Patrono de la ciudad y de la Diócesis de Saluzzo.
Hoy, las reliquias han retornado a su Santuario, colocadas en una urna de madera dorada, donde se conservan.
La imagen que acompaña el texto, correspondiente al Santuario de Crissolo, la hemos tomado de Saluzzo Turística.

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